No somos pocos los que quedamos encantados con el disco de Ariel Pink’s Haunted Graffiti el año pasado, «Before Today«. Una de las canciones que más me gustaron de ese album era el segundo corte, «Brigh Lits Blue Skies». De primeras pensé que era suya (la presunción de inocencia), y, aunque tenía un aire muy sesentero y muy familiar, no desentonaba en el conjunto del disco. Al cabo de poco tiempo descubrí a quién pertenecía la autoría de la canción.
Aunque el grupo cabecera en Boston a mediados de los 60 eran los estupendos The Remains, había una hornada de bandas interesantes (y con nombres asombrosos como Front Page Review, Ultimate Spinach, Apple Pie Motherhood Band), entre ellas The Rockin’ Ramrods. Estos chavales alcanzaron su cima en 1965, teloneando a los Stones en su gira norteamericana (no en vano habían grabado años antes el «I wanna be your man»). En el verano de 1966 publicarían en el sello Plymouth esta joyita de canción, escrita por el bajista del grupo, Ronn Campisi (no me he equivocado, es Ronn, y no Ron) (por cierto, otra banda con hermanos, Ronn y Vin).
Y como siempre en este tipo de posts, os toca a vosotros elegir, la versión, bastante fiel aunque «ochentizada» un poco, o la original, revestida de su crudeza técnica y de toda la ingenuidad del mundo. Yo me quedo con la primera. Ya se lo diré al propio Ariel en su cara si al final voy al Primavera Sound y tengo un hueco para recibirle.
Hoy se cumplen 23 años de la pérdida de uno de los emblemas del porno y de la desproporción (juju). Quizá, junto a Rocco Sifredi, el actor porno más relevante. Con todos vosotros, Mr. 35!!. La opulenta Vanesa del Rio recordaba, después de su muerte, su proverbial simpatía: “Con John Holmes no hay termino medio: o lo detestas o lo amas. A mí me encantaba follar con él. Tener en mi interior todo su volumen me hacía llegar al delirio erótico. No tenía rival y, además, era un excelente compañero, chistoso y ocurrente, no como otros, muermos totales”. Espero que no haya muchas Vanesas del Rio en el mundo… Aquí os pongo algunos destellos de su vida (extraído de «Lo Mejor de Rolling Stone», ese libro que todos nos compramos en Hipercor hace unos años a 495 pesetas) (en azul los comentarios del webmaster…):
La delirante «La Hija Del Senador» (1978) de Don Flowers es una cachonda parodia de la serie televisiva «El Hombre Biónico» en la que Holmes interpreta a una famosa estrella porno que sufre un accidente de automóvil: una groupie le arranca la polla en plena felación cuando Holmes, extasiado, choca contra un camión. El tipo es reclutado por el Gobierno y -previa implantación de un descomunal [eso, eso, antinatural!] pene biónico que le proporciona bestiales eyaculaciones y con el que empalará a varias féminas- se le encomienda la misión de rescatar a la hija de un senador, raptada por agentes soviéticos. Demencial.
John rodeado de insensatas
Hacia finales de los 70 el refulgente brillo de la estrella Holmes empezaba a declinar a pasos agigantados. Últimamente su principal patrimonio tenia problemas de turgencia [lógico, si es que así no se puede, ome]. Esnifaba una raya de cocaína cada 10 o 15 minutos y engullía de 40 a 50 pastillas de Valium diarias para contrarrestar el efecto. Y obviamente eso afectaba a su pene: simplemente no se le levantaba [toma]. Tal situación acabó repercutiendo muy negativamente en los rodajes, que se veían constantemente interrumpidos por la inhibición provocada por los estupefacientes. Holmes vivía con su amante en la caravana del Chevrolet Malibu de su ex-mujer, y contribuía a la economía familiar ejerciendo como vulgar ratero: robaba equipajes en las cintas transportadoras del aeropuerto de Los Ángeles [un tío listo, es lo más fácil del mundo] o bien adquiría electrodomésticos con las tarjetas de crédito de su mujer y los revendía cobrando en efectivo. A raíz de su adicción entró en la órbita de la llamada Banda de Wonderland[basada en esta relación se rodó la película Wonderland, interpretada por Val Kilmer, de la que no me acuerdo de nada], una pandilla de delincuentes de medio pelo para los que ejercía de correo. John se alejó de las drogas por influencia de Laurie [otra novia]. Se quedaban mucho en casa y veían videos. Los fines de semana frecuentaban encuentros de intercambios de parejas y subastas [lo que hace cualquier pareja normal y corriente, ¿verdad?]. Hasta que en el verano de 1985, John dio positivo en el análisis del sida… Holmes y su amante huyeron a Miami pero allí fueron detenidos. Holmes, Eddie Nash y su guardaespaldas Gregory DeWitt Diles fueron acusados del brutal asesinato de La Banda De Wonderland.
Mala pinta
Según declaraciones del propio Holmes, Nash le obligó a conducir a tres de sus matones a la casa de la avenida Wonderland donde asesinaron salvajemente a cuatro personas a golpes como venganza por un robo que la banda había cometido unos días antes en la fortaleza de Nash. Durante el proceso y dada su antigua colaboración con la policía en la persecución de redes de prostitución de menores, el jurado absolvió a Holmes de los cargos y fue liberado antes de cumplir un año, mientras los otros dos implicados eran condenados a una pena de siete años de prisión. Falleció a causa del SIDA el 13 de marzo de 1988 en un hospital de Sepúlveda (California). Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas vertidas en el mar.
En el video de abajo le podéis ver «en acción». Pero no os hagáis ilusiones, que es sólo un anuncio de Gatorade
Esto sí que ha sido otra sorpresa, encontrarme con que «Good Lovin'» no es realmente de The Young Rascals. Realmente todo el mundo llega a esta canción a través de ellos, pero lo que pocos saben es que fue escrita por Rudy Clark (ya vino a carleso.com, en esta misma sección, a colación de «Got my mind set on you«) y Arthur Resnick (este no ha tenido aún el honor de pasarse por aquí).
Pues resulta que en 1965, un oscuro cantante de soul y r&b de Canton, Ohio, llamado Limmie Snell, la grabó por primera vez. Como ese nombre es un poco raruno, se hizo llamar Lemme B. Good. Sin darle tiempo a Limmie a decirle a sus padres que había grabado un disco, llegaron The Olympics (¡grupazo!) y la grabaron un mes después, aunque sólo llegaron al puesto 81 del Billboard (al menos se lo curraron con la coreografía).
La verdad es que ambas grabaciones han sido un descubrimiento, porque potencian la orientación soul de la canción, a diferencia de la versión extendida, la de The Young Rascals. Dicha versión fue incluida en el repertorio de los de New Jersey a instancias de Felix Cavaliere (toma pedazo de nombre, Manolo Garcia), que la oyó en la radio. Poco después, corría el año 1966, la grabarían en estudio preñándola del componente blue-eyed soul de la banda, principalmente potenciando las guitarras (con su mijita de saturación) y dotándola del omnipresente órgano del propio Felix, solo incluido. Esta sí que llegó al número 1 en el Billboard. A partir de aquí fue versionada por más gente, como Tommy James, The Who o Bobby McFerrin.
En fin, decidid vosotros, que yo ahora mismo estoy muy liado. No sé si quedarme con la de Limmie, con la de The Olympics o con la de The Young Rascals.
El domingo compré el Diario de Sevilla, como hago todos los domingos que acaban en 7 y pertenecen a un mes par. Releyendo uno de los artículos «sociales» del mismo, me topo con un relato que me va sonando. En dicho artículo se habla de las personas sin techo que viven o malviven en Sevilla. Pues bien, una de los «protagonistas» del artículo no es otra que Encarna, la señora de los cartones. No es raro que se hable de ella porque creo que es bastante conocida cuando se habla de marginalidad en Sevilla. Ya salió también en un documental de Canal Sur hace tiempo.
La cosa es que en el artículo se hace mención a sus extraños mensajes en cartones, se relata que «alguien» le regaló un rotulador Edding, y hasta se hace eco de uno de sus mensajes, el de «Alarma Conectada Black Star» (en su versión «Intermitencia del Agua Corriente»).
Por todo lo anterior he de suponer que el redactor del artículo (M. Barea, quien ya fuera redactor jefe mío en mi corresponsalía en el Espárrago 1999 para el Diario de Jerez :D), ha visitado mi web en alguna ocasión o alguien le ha hecho llegar la historia que yo fui publicando aquí hace ya más de un año.
De nuevo recurro a crookedbrains.net para ofreceros unos cuantos pasos de cebra originales, dándole un toque de distinción a las aburridas rayas blancas.
En el día de la gala de los Oscarsnúmero 83, resucito este post (¡¡del año 2007!!) para, de nuevo, poner de manifiesto y recordar algunas de las grandes injusticias de Hollywood en este aspecto. Es decir, para repasar algunos nombres que, mereciéndolo, nunca han obtenido el máximo reconocimiento artístico en el Séptimo Arte.
Actores:
Richard Burton (7 nominaciones, 0 oscars)
Montgomery Clift (4 nominaciones, 0 oscars)
Glenn Close (5 nominaciones, 0 oscars)
Joseph Cotten (0 nominaciones)
Kirk Douglas (3 nominaciones, 0 oscars)
Albert Finney (5 nominaciones, 0 oscars)
Greta Garbo (4 nominaciones, 0 oscars)
Cary Grant (2 nominaciones, 0 oscars)
James Mason (3 nominaciones, 0 oscars)
Peter O’Toole (8 nominaciones, 0 oscars)
Edward G. Robinson (0 nominaciones)
Gena Rowlands (2 nominaciones, 0 oscars)
Peter Sellers (2 nominaciones, 0 oscars)
Barbara Stanwyck (4 nominaciones, 0 oscars)
Orson Welles (1 nominacion, 0 oscars)
Directores:
Robert Altman (5 nominaciones, 0 oscars)
Charlie Chaplin (1 nominacion, 0 oscars)
Cecil B. DeMille (1 nominacion, 0 oscars)
D. W. Griffith (0 nominaciones)
Howard Hawks (1 nominacion, 0 oscars)
Alfred Hitchcock (5 nominaciones, 0 oscars)
Stanley Kubrick (4 nominaciones, 0 oscars)
Akira Kurosawa (1 nominacion, 0 oscars)
Fritz Lang (0 nominaciones)
Spike Lee (0 nominaciones)
Ernst Lubitsch (3 nominaciones, 0 oscars)
George Lucas (2 nominaciones, 0 oscars)
Sidney Lumet (4 nominaciones, 0 oscars)
F.W. Murnau (0 nominaciones)
Sam Peckinpah (0 nominaciones)
Arthur Penn (3 nominaciones, 0 oscars)
King Vidor (5 nominaciones, 0 oscars)
Orson Welles (1 nominacion, 0 oscars)
El amigo Conor acude una vez más a su cita en «La canción del fin de semana» (ya estuvo por aquí presentando «Souled Out»). Y tenemos que felicitarle, por partida doble. El pasado 15 de febrero cumplió 31 años (qué viejo), y, coincidiendo con su aniversario, lanzó su último álbum, «The People’s Key», con su encarnación en Bright Eyes (según ha comentado, será su último disco bajo este nombre).
Hola amiguitos, soy Conor
Pues el primer single del disco es quizá el tema más pop, más luminoso, este «Shell Games», a ver si os gusta.
Buen fin de semana. Buen puente a los andaluces. Levantáos.
Como ya hice en su día con «El Pato«, hoy le toca un pequeño homenaje a «El Arbosa», a D. Juan Antonio Arbosa, eminencia no valorada lo suficiente en su día. No sólo no era valorado por la mayoría de nosotros, sino que era objeto constante de burla, debido a su frágil apariencia y a su carácter.
Es una pena no poder volver atrás para actuar de otra manera y descubrir cosas que en su momento no nos preocupaban. Tan sólo queríamos que llegara la hora de salir, lo que, a nivel didáctico, ocurriera entre el principio y el final de cada clase casi siempre pasaba desapercibido. Así, no solíamos quedarnos con sus enseñanzas, sino que estábamos más centrados en meterle bolas de papel en el bolsillo de la bata, esconderle las tizas o mover las mesas mientras hablaba… (es una pena, pero también era la edad, ome).
Mi amigo Nacho le vio hace poco y me ha comentado que está en forma, y debe rondar – o superar, ahora que lo pienso – ya los 80 años, supongo, porque ya era mayor cuando nos daba clases (o quizá no era tan mayor) (el otro día, otro amigo me dijo que no veía ahora tan viejo a Paco Martínez Soria – estaban proyectando «Abuelo Made In Spain»-, y me lo dijo con cierto abatimiento).
En fin, que sirva esto como homenaje a su figura y expiación personal.
Igual Woody Allen está esperando a que muera para rodar un biopic sobre su vida. Aunque a este paso se va a morir Woody antes que él.
¡Larga vida al Arbosa!
PD: ¿Serían ciertos los rumores de que la NASA le quiso «fichar» en su día?
Hoy me encomiendo al gran Alan Lomax para darle forma a este post. La canción que lo protagoniza es «Sloop John B.», una de las joyas de esa obra maestra que es «Pet Sounds».
Resulta que la canción es una adaptación de un clásico caribeño, de principios de siglo XX. La primera grabación de la que se tiene noticia la hizo Alan cuando recorría la geografía norteamericana registrando los cánticos populares. En concreto se grabó en 1935 en Nassau (no es exactamente norteamericano, pero bueno…) y, como podréis oir abajo, es totalmente rudimentario (creo que el cantante estaba pelando un coco mientras ejecutaba la copla), pero tiene todo lo necesario para plagiar a quien no reconozca su autoría. El títiulo de la versión original no es «Sloop John B.», sino «Histe Up The John B. Sail».
Por lo visto, años después – hacia 1950 – la grabaron The Weavers, grupo del ambiente folk protesta del Greenwich Village, con el nombre de «The Wreck Of The John B.», gracias a la adaptación que realizó su bajista Lee Hays. Y en 1958, The Kingston Trio grabó esa misma versión. Un coñazo, realmente, como podéis oir aquí abajo.
Hasta que en 1966 llegó un pre-enajenado Brian Wilson (a instancias de Al Jardine, todo hay que decirlo) y le dió la vuelta y la sazonó con esos arreglos inconfundibles que ya me gustaría que se me ocurrieran a mí algún día. Con esta canción como single, llegaron al número 3 en USA, mientras que con el singlazo (nuevo término, ojo al dato) «Wouldn’t It Be Nice/God Only Knows» (¿hay algún single mejor que este?), no pasaron del número 8.
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