Tequila, claveles y un ramito de violetas – XIV Premios Pop Eye

El sábado 9 de noviembre teníamos la opción de reflexionar sobre las ¿propuestas? de los políticos o ponderar a la gente que de verdad trabajan nuestras emociones y que luchan desde sus atalayas por hacer el mundo un lugar mejor, de la vida un tránsito mejor. Los que nos dimos cita este fin de semana en Plasencia optamos, con todo el acierto, por lo segundo. 

El viernes 8 tuvo lugar la toma de contacto con la ciudad que fundara Alfonso VIII en 1186, coqueta y monumental. El pistoletazo de salida de la XIV edición de los premios Pop Eye tuvo lugar en la bonita librería “La Puerta de Tannhaüser”. Allí nos citamos todos los replicantes para asistir, cerveza en mano los más atrevidos, a la proyección de “De un tiempo libre a esta parte”, el revelador documental en el que Beatriz Alonso Aranzábal le da la vuelta al LP de la Movida madrileña para que suene la cara B, dándole voz a grupos y protagonistas más marginales de la época.

A continuación se presentó el videoclip de los entrañables marcianos y amigos extremeños Scud Hero, “Explorers & Cosmonauts”, que se están convirtiendo ya en unos clásicos de los Pop Eye. Las autoras del videoclip: Marina Pereira y Aurora Ballano.

Para finalizar la primera jornada, y aprovechando que estábamos en una librería, se presentó el libro “Mujeres con nombre de canción”, de un servidor, en el que, acompañado de Martín León,  conocido artísticamente como Maleso, también conductor del evento, desgranamos musical y oralmente algunas de las cien canciones con nombre de mujer que pueblan sus páginas.

La fiesta de presentación posterior tuvo lugar en un local de la ciudad, Franc Centro, donde se comprobó que a los replicantes les gusta el jamón ibérico. Y más si es gratis. 

El sábado por la mañana tuvo lugar la presentación a medios en el ayuntamiento de Plasencia. La pregala, que le llamamos nosotros. Conducida con soltura y humor por J. Olloqui, sirvió para tomar contacto ya con la casi totalidad de los premiados y para preparar el cuerpo para la comida en el Hotel Palacio de Carvajal, a salvo de la lluvia que fantaseaba con arruinar el sábado.

La convivencia de los sábados es mejor momento de todo el fin de semana para poder saludar  a los premiados, conocerlos, hacerte fotos con ellos…. en definitiva, darles el coñazo. La retirada a tiempo y el descanso vespertino en el hotel suponen una victoria decisiva para afrontar al plato fuerte del fin de semana: gala y… fiesta.

La gala, participada con expectación por el pueblo placentino, comenzó pasadas las 20:30 en el Teatro Alkázar construido a finales del XIX. Si en “El cielo sobre Berlín”, de Wim Wenders, la diosa Nike, alada, es testigo desde la cima de la Columna de la Victoria de la reunión de ángeles, cuando se levantó el telón del teatro, una Roma Calderón igualmente alada iba a ser una aglutinadora de estrellas.

Roma no se construyó en un día, y los que hemos disfrutado ya de dos galas conducidas por la cabaretera renacentista, como a ella misma gusta definirse, sabemos que con cada ladrillo que pone, ya sea en el Teatro Nuevo Alcalá con “Tuppersex”, con su festival anual de cabaret o como maestra de ceremonias de la gala de los premios Pop Eye, va cimentando y agigantando su figura, que pronto será patrimonio nacional. Y si no, al tiempo. 

 

Como suele ser habitual en los premios Pop Eye, la gala discurre in crescendo hasta finalizar con la entrega del premio a toda una trayectoria, que este año recaía en Jose María Sanz, Loquillo. A modo de homenaje, los grupos musicales premiados en las diferentes categorías reinterpretan algunas de sus canciones (Sweet Barrio como talento emergente con «Rock and roll star», Chloe Bird como extremeña con «Cadillac solitario», Basanta como mejor disco de rock con «La mataré», The Twist Connection como mejor grupo portugués con «Esto no es Hawai», Dolorosa como grupo revelación y Cosmosoul como banda de música negra con «Rock suave»), lo que sumado al desparpajo de Roma, al tequila y a los claveles hace del evento todo lo contrario a un trámite.

Y lo mismo se puede decir de los discursos, de los agradecimientos de la mayoría de premiados. Personas que, como dije antes, hacen del mundo un lugar mejor porque nos van a dejar, o nos han dejado ya, un legado, un aporte imborrable y que, sin embargo, miran atrás y dan las gracias por haber podido ser portadores de esos legados. Cayetana Guillén, premiada por “Atención Obras” junto a Sara Núñez, Verónica Forqué, premio de Cinematografía, Estrella Morente, premio Duende o Diego RJ, premio al mejor programa de radio por “El Sótano”, tuvieron palabras para quienes posibilitaron que podamos disfrutarlos, o sea, para sus padres. El Quijote no necesita reivindicación alguna, pero sí es conveniente cada cierto tiempo recurrir a él, releer su enseñanza, su maestría y ver cómo le sienta su discurso al tiempo en el que vivimos: como un guante. Eso fue lo que hizo Adolfo Domínguez en su alocución tras recoger, acompañado de su familia, el premio de literatura por su soberbio “Juan Griego”, un libro cocido (o cosido, en su caso) a fuego lento durante treinta años. Un premio por desnudarse. El día anterior le había sido concedido un premio por vestir, el “Premio Nacional de Moda 2019”. Sex Museum sumaron el premio Viviendo en la Era Pop al que ya disfrutan a diario por poder vivir de lo que les gusta (y de lo que nos gusta), aunque no se hayan hecho millonarios. José Ramón Pardo, tío de los hermanos fundadores, recogió el merecidísimo premio de periodismo, tuvo un muy acertado recuerdo en pleno 9 de noviembre para Evangelina Sobredo, más conocida como Cecilia, y lo celebró con doble shot de tequila. Antonio Najarro se marchó del escenario bailando por bulerías, con su premio de danza en la mano y Ladilla Rusa recogieron el suyo (mejor canción del año por “Kitt y los coches del pasado”) riéndose de su propia sombra, como debe ser, pero reivindicando la libertad y la tolerancia.

La Fura dels Baus apelaron al trabajo y a la renovación al recoger su galardón de Artes Escénicas y Christina Rosenvinge agradeció a su editor el haber encauzado su inicial idea de hacer una recopilación de sus letras de canciones para que derivara en “Debut”, su primer libro. Otros premiados que subieron al estrado a recoger su estatuilla fueron el cineasta Isidro Ortiz, que jugaba en casa, como abanderado de la cultura extremeña, Javier Mariscal como premiado en la categoría de Artes Plásticas, Arancha Moreno, orgullosa de la locura que supone publicar cada tres meses una revista musical en papel, «Cuadernos Efe Eme», premiada como mejor publicación del año o Isabel Muñoz, quien recogió su merecido premio de fotografía acompañada de su hijo. En nombre de Enrique Urbizu y Sybilla, premiados en la categoría de serie de tv (“Gigantes”) y moda respectivamente, recogieron sus premios el director Fernando Colomo y Adolfina.

Por fin le llegó el turno al último premiado, al galardón que reconoce toda una trayectoria y que este año la correspondía a Loquillo, como ya he comentado. La verdad es que fue doblemente premiado la noche del sábado, ya que durante la gala tuvo el privilegio de que Roma Calderón, ukelele en mano, le cantara sentada en su regazo (o lo que fuere…), una auténtica melodía de seducción, el “Sea of love” de Phil Phillips, con la cual Ellen Barkin asesinaba a sus amantes en la película del mismo título.  Loquillo reivindicó la naturaleza moderna y transgresora de la Barcelona en la que se inició en el mundo de la música, del rock and roll, a la vez que tuvo palabras de sincero agradecimiento a dos figuras clave en su carrera, dos promotores: Gay Mercader y, sobre todo, Segis, la persona que le descubrió y le dio la alternativa en el Café Tabú en 1978, fallecido hace dos meses. Luego bebió su chupito de tequila, mordió su clavel y se cerró la gala de la decimocuarta edición de los premios Pop Eye.

 

Fotografías: Mercedes Haussman, Ágata Sandecor, Antonio Marín y Santiago Requero

Live at The Apollo

James Brown Live At The Apollo

Solo con decir «Live at The Apollo» tu cabeza debe estar buscando desesperadamente a James Brown. Eso es así. Si no lo hace, a partir de hoy, lo hará.

Un día como hoy del año 1962, James Brown pagaba de su bolsillo el concierto en el Apollo neoyorkino, concierto que pasaría a la historia de la música negra. Acompañado de sus Famous Flames puso, en poco más de media hora, patas arriba al entregado público afroamericano. Dilo bien alto, «¡soy negro y estoy orgulloso!».

Ya solo la introducción del concierto, a cargo del teclista Fats Gonder, es un componente imprescindible en el disco. Aquí tenéis el texto que declama Fats (es fabuloso recitar el repertorio antes de tocarlo):

“So now ladies and gentlemen it’s star time, are you ready for star time?!

Thank you and thank you very kindly, it is indeed a great pleasure to present to you at this particular time national and internationally known as the hardest working man in showbusinesses, here to sing I Go Crazy!… Try Me!… You’ve Got The Power!… Think!… If You Want Me!… I Don’t Mind!… Bewildered!… million dollar seller Lost Someone!… the very latest release Night Train! Let’s everybody shout and shimmy! Mr. Dynamite, the amazing Mr. Please Please himself… the star of the show, James Brown and the Famous Flames!!”

A partir de ahí, una sucesión perfecta de temazos sin dar un respiro, mientras James saca lustre a su corona.

El disco permanecería 66 semanas en las listas del Billboard, alcanzando el número 2.

James+Brown+-+Live+Apollo

Aquí lo tenéis enterito en Spotify -> James Brown – Live At The Apollo (1962)

Aeropuertos con nombres de músicos

Hace unos años, a raíz de catástrofe aérea de Río de Janeiro, tuve conocimiento del Aeropuerto Antonio Carlos Jobim, lo que me hizo pensar automáticamente en el Aeropuerto John Lennon de Liverpool, y me lancé a la búsqueda de aeropuertos con nombres de músicos. Lo primero que hice fue probar «Airport Memphis», porque estaba seguro de que el aeropuerto de Memphis se llamaría Elvis Presley, pero, extrañamente, no tuve resultado.

Esto es lo que os he conseguido:

Antonio Carlos Jobim (Río de Janeiro, Brasil)

El principal aeropuerto de Rio es este al que le da nombre el gran compositor nacido en la misma ciudad, Antonio Carlos Jobim, y fallecido en 1994.

Astor Piazolla (Mar del Plata, Argentina)

El bandoneonista platense, o marplatense, fallecido en 1992, en le dio nombre en 2008 al aeropuerto de su ciudad.

Louis Armstrong (New Orleans , USA)

El 11 de julio de 2001, el aeropuerto de New Orleans fue renombrado en honor al músico de jazz Louis Armstrong en el centenario de su nacimiento. Tengo ganas de ir a New Orleans.

John Lennon  (Liverpool, Inglaterra) –  LPL

Aunque se abrió oficialmente el 1 de julio de 1933 bajo el nombre de Aeropuerto Internacional «Speke», en 2002 se le bautizó con el nombre del hijo más ilustre de Liverpool.

Fredric Chopin (Varsovia, Polonia) – WAW

En marzo de 2001, el famoso compositor polaco Chopin le dió nombre al Aeropuerto Internacional de Varsovia. Tengo ganas de ir a Varsovia.

Wolfgang Amadeus Mozart  (Salzburgo, Austria) – SZG

Este aeropuerto, relativamente moderno, adoptó el nombre del compositor salzburguense. Tengo ganas de ir a Salzburgo

Giuseppe Verdi (Parma, Italia) – PMF

El 5 de mayo de 1991, el Aeropuerto de Parma pasó a llamarse Giuseppe Verdi, mi músico anterior a 1890 preferido.

Ferenc Liszt (Budapest, Hungría) – BUD

El músico nacido en un imperio (austriaco) y muerto en otro (alemán) le da nombre desde hace muy poquito – marzo de 2011 – al aeropuerto de la capital de Hungría, donde dio clases y pasó una buena parte de su vida. Tengo ganas de ir a Budapest.

Listas, listas, listas

Nico

Celebridades que murieron haciendo ejercicio

  1. Sonny Bono. Esquiando
  2. Jeff Buckley. Nadando en el río Mississippi
  3. Bing Crosby. Jugando al golf en La Moraleja.
  4. Ted Demme. Jugando al béisbol en un partido benéfico.
  5. Brian Jones. Nadando en su piscina.
  6. Kirsty McColl. Arrollada por una barca mientras nadaba en México.
  7. Josef Mengele. De un infarto mientras nadaba. Ya se podía haber muerto 40 años antes
  8. Nico. Montando en bici en Ibiza.

Gente famosa que trabajaron en la cama:

  1. Luis XI
  2. Leonardo Da Vinci
  3. Cardenal Richelieu
  4. Mark Twain
  5. Robert Louis Stevenson
  6. Marcel Proust
  7. Winston Churchill
  8. Mae West
  9. F. Scott Fitzgerald
  10. Hugh Hefner

Se conocieron durante el rodaje:

  1. Laurence Olivier y Vivien Leigh. En «Fire Over England» (1937)
  2. Ronald Reagan y Jane Wyman. En «Brother Rat and a baby» (1940)
  3. Katharine Hepburn y Spencer Tracy. En «Woman of the year» (1942)
  4. Liz Taylor y Richard Burton. En «Cleopatra» (1962)
  5. Humphrey Bogart y Lauren Bacall. En «Tener y no tener» (1944)
  6. Angelina Jolie y Billy Bob Thornton. En «Fuera de control» (1992)
  7. Angelina Jolie y Brad Pitt. En «Sr. y Sra. Smith» (2005)
  8. Natalie Portman y Benjamin Millepied. En «El cisne negro» (2010)

Guía de Berlín (I)

Versión PDF para descargar, aquí

Hace poco he estado en Berlín. Como ya hice con mis viajes a Escocia o Praga, fui anotando cositas en una libreta para poder darle forma luego a una guía, que pueda servir como entretenimiento para quien le guste la lectura y la historia, y/o como guía, propiamente dicha, a quien tenga pensado viajar allí. No esperéis encontrar «el otro Berlín», o algo súper alternativo, porque hemos ido en plan guiri. Faltaría más.

DÍA 1

La llegada a Schonefeld fue según lo previsto, a  las 10. El aeropuerto de los tiesos está a unos 24km de Berlín, por lo que hay que coger el tren metropolitano (S-Bahn). Del aeropuerto a la estación de tren hay un camino de unos 500 metros. Si no sabes por dónde, sigue a las masas.

Aeropuerto de Schonenfeld - Guía de Berlín - Carleso

Al llegar a la estación, has de comprar el billete en las máquinas (3,30€) y validarlo en la maquinita antes de subirte. Recuerda, tren RE7 o RE14. En tres paradas estás en Alexander Platz (de aquí en adelante nos referiremos a Alexander Platz como Alexander Platz). Nuestra casa Airbnb estaba situada cerca de la parada de Marchishkes Museum, así que cogimos la línea U2, nuestra línea madre, y allí nos bajamos y nos instalamos en el piso franco, muy bonito y muy calentito. Para quedarse allí dentro, en verdad.

Nota 1:

El metro comunica muy bien toda la ciudad, no como en Sevilla. El precio del viaje individual es de 2,70€ en los tramos AB, que son los más céntricos. Para Aeropuerto, Potsdam, Sachenshausen, etc.. es de 3,30€. El abono para un día en tramos AB es de 7€, y en ABC, de 7,60€. La tarjeta para una semana vale 37€, si mal no recuerdo. Aunque también os podéis montar sin pagar un duro, siempre que no os pille un revisor. Vosotr@s viajáis, vosotr@s decidís.

Para la primera incursión berlinesa no teníamos nada pensado. Caminar donde nos llevara nuestra intuición, siempre teniendo en el horizonte la Puerta de Brandenburgo. Sí, ¿qué pasa? Pues eso, de repente nos vimos en Leipziger Strasse,  una avenida amplia, limpia, fría y silenciosa. Tras saltarnos un par de museos por el camino (“ya habrá tiempo para ver museos”, eso no falla), llegamos a la octogonal Leipziger Platz, donde hay otros dos museos que vimos por fuera (es la última moda), el “Spy Museum” y el  “Museo Dalí” (este en Potsdamer Platz). Pero lo que queríamos ya a esas horas (11:30), eran dos cervezas. Déjate de museos.

Nota 2: Todo el mundo dice que “Berlín es barato”. Berlín no es barato. Barato es Bormujos, o Bornos. ¿Es más barato que París, Roma o Londres? Sí. Pero eso no quiere decir que sea barato. Barato es Bormujos, o Bornos. Quédense con eso. Sigamos.

Total, que pedimos las dos cervezas en una terracita al sol en plena plaza. Sí, como lo oyen. La mar de bien. Al acabarla, le hice a lo lejos al camarero la seña de “la cuenta”, así como firmando en el aire con la mano. Este me imitó y le hizo el mismo gesto a sus compañeros, que rieron todos haciéndose el mismo gesto. Total, que me clavaron 9€ y nos fuimos de allí, escrutados por el sonriente staff de camareros, sin mirar atrás. Justo al lado de Leipziger Platz está el primer hito turístico que visitamos, que no es otro que Potsdamer Platz, epicentro cultural en el siglo XIX, donde se instaló el primer semáforo europeo. Allí iba la gente a meterse el dedo en la nariz en la época. Hoy día más que cultural es comercial, gracias sobre todo al Sony Center y su cúpula bestial, al edificio de Daimler y al Beisheim Center.

Y en esta época, nos pilló el primer mercadillo navideño de los que vimos, que no fueron pocos. Casetitas de madera muy bien montadas y con diversidad de productos y comida, con un gran ambiente. El Museo del Cine está situado en el Sony Center. No lo visitamos (“ya habrá tiempo para ver museos”), pero sí echamos un ojo a su tienda, con cositas cinéfilas muy coquetas.

Tocaba salir de Potsdamer Platz, así que cogimos Eberstrasse en dirección a la Puerta de Brandenburgo, que para eso hemos ido a Berlín. A mitad de camino, a  mano derecha, nos detuvimos para recorrer el Monumento al Holocausto, los 2.711 bloques de hormigón, obra de Peter Weissman.

 

Un espacio de desasosiego, de reflexión, de tristeza (de todo menos de jugar al escondite, como estaban haciendo allí unos niñatos)  erigido en 2005 en recuerdo a las víctimas del Holocausto.

Museo del Holocausto - Guía de Berlín - Carleso

No somos nada

Como curiosidad, la empresa que fabricó la sustancia anti-graffiti para cubrir los bloques, tenía una subsidiaria, que era la que produjo en su día el gas Zyklon-B. Casi nada.

Al salir de la zona, ya se veía la Puerta de Brandenburgo. Ni en mis peores sueños había imaginado encontrarme con el monumento de perfil. Eso no lo tenía previsto, pero así fue. Llegué hasta ella con la cabeza gacha, la rodeé y caminé hasta situarme frente a ella para expresar como una emoción impostada, “Oh”. Uno de los hitos, si no EL hito de mi viaje, era estar allí, y allí estaba. Y, gracias a la fecha en la que fuimos, no estaba atestada como yo preveía en mis peores sueños, así que pudimos disfrutar allí sin apreturas.

Pero bueno, tampoco nos volvamos locos, que hay mucho que ver. En uno de los bloques laterales de la Puerta se instaló la Cámara del Silencio, una habitación insonorizada para aislarte de todo, pensar, meditar y mirar el facebook. Y para resguardarte del puto frío, como fue nuestro caso. Aparte de eso, meditamos allí un poquito y salimos en dirección Unter Den Linden, la avenida de los tilos, la calzada prusiana.

Paseamos despreocupados por la larga avenida, pasamos por la Humboldt Universitat, que estaba cerrando ya, que si no… Más adelante nos detuvimos en Neue Wache (no me lo he inventado, es así), un edificio de Shinkel que dentro alberga una Piedad. Es un memorial a las víctimas de guerra y dictadura. Como la reja estaba cerrada, miramos la estatua y las flores del suelo desde la entrada, hasta que un operario alemán, el típico operario alemán, se bajó de una escalera que había dentro con un trompo en la mano y nos fuimos, con miedo y frío.

El siguiente edificio bajando por Unter den Linden es el Zieghaus, un antiguo palacio que ahora alberga el Deutsches Historisches Museum, o sea, el Museo de Historia Alemana, para los que no sepáis alemán. Como seguíamos con frío, entramos. A lo tonto a lo tonto, empezamos a subir escaleras y recorrer salas, desde 1930 hacia atrás, un recorrido histórico inverso de la historia alemana. Pero hete aquí que cuando iba por el año 1600, enfrascado yo en las andanzas de Maximiliano I de Baviera, se me acercó una señora alemana alemana, de edad avanzada, con gafas, mirando y señalando mi pecho fijamente y haciendo el “No” con el dedo. A mí me suele intimidar que me hablen en alemán, pero más me intimida casi que me miren en alemán. Miré al resto de visitantes y todos llevaban una pegatina, que HABÍA QUE PAGAR.  O sea, que nos habíamos colado sin pagar (las cosas del frío). Total hicimos como que bajábamos a pagar, y nos salimos del museo. Ya habíamos entrado en calor, la verdad. Aunque me dió coraje quedarme con la duda de quién ganaba la Guerra de los Treinta Años.

Seguimos el paseo monumental y lo siguiente en aparecer ante nuestros ojos, andamios aparte, fue la Berliner Dom, la catedral, relativamente nueva, pero majestuosa. La entrada, que te da acceso a subir también a la cúpula, vale 7€. Nosotros lo dejamos “para otro día”, porque ya era de noche (allí a las 16 es de noche en noviembre). Pero   justo recién cruzado el Spree nos encontramos con el Museo de la DDR, abierto en 2006, y este sí apetecía verlo. Mogollón de memorabilia de la época de la República Democrática, infografías, documentos, reproducciones de viviendas de la época, de salas de interrogatorio, de vehículos… en fin. Si te gusta lo vintage y la historia, puedes echar un buen rato aquí por 9,50€.

Museo de la DDR - Guía de Berlín - Carleso

Eso es una defensa y lo demás son tonterías

Ya al salir de ahí, nos tocaba pisar por primera vez Alexander Platz, convertida en centro neurálgico navideño. Noria, pista de patinaje, y decenas de puestecillos y bares instalados en cabañas de madera, y todo el mundo contento, como si no hiciera frío, bebiendo vino caliente (gluhwein).

Echamos un vistazo de cerca a la imponente torre de televisión. la Fernsehturm, otrora símbolo y orgullo del Berlín Oriental, al reloj mundial, que marca todos los husos horarios del planeta (y yo soy un fan de los husos horarios, como ya sabréis) y ciudades situadas en esos husos,  y a la fuente de Neptuno, rodeada por la pista de patinaje, y para casa.

Fin de la cita.

Guía de Berlín II

Nombres Únicos

Siempre me ha llamado la atención la gente (famosa en su mayoría) (actores en su mayoría) que tiene nombre que NADIE MAS TIENE, al menos que yo sepa. Quiero decir, que no se llaman Pablo, Nuria, Carlos, Bea, Will o Robert, por decir algunos nombres más o menos «normales».

Tampoco me vale Kirk, Yul o Tippi porque no son nombres reales, sino artísticos, y si nos ponemos a inventar, no me ganaría nadie.

Bueno, ahí van unos cuantos:

  • Keira Knigthley.- No sé si conocéis a alguna otra Keira. Yo no. Y si la conocéis, seguro que no es tan guapa como ella.
  • Keanu Reeves.- El nombre de este «actor» de origen libanés quiere decir «la brisa fresca sobre las montañas» según algún dialecto hawaiano, he leído por ahí.
  • Humphrey Bogart.- ¿Conocéis a alguien más que se llame Humphrey? ¿Por qué no se ha extendido este maravilloso nombre? (Abrid la canción relacionada, «As Time Goes By», por favor, lo agradeceréis)
  • Lon Chaney Jr .- El hijo de Lon Chaney, «el hombre de las mil caras», no se llama Lon. Oh, qué putada. Lon viene de Alonzo, que es como se llamaba su padre. Pero no desesperemos, porque su nombre original es de los que no tiene desperdicio: Creighton Tull Chaney…
  • Ava Gardner .- No sólo se llama Ava, sino que se llama Ava Lavinia. Por si el primero falla (hay más Avas en el mundo, claro, pero ahora no caéis en ninguna otra), tenemos el de repuesto. Ava Laviniaaaa, salte del agua!! (Ava en la playa, a los 6 años, con su madre)
  • Heath Ledger.- Uno que va para buen actor (sí, el de «Brokeback Mountain», entre otras). Aunque no se llama Heath, sino Heathcliff, pero, vaya, igual de rebuscado.
  • River Phoenix.- El malogrado River también se lució con su nombre. Gracias a sus padres, que utilizaron el River del río de la vida de la novela «Siddartha», de Herman Hesse, y el segundo, Jude, de «Hey Jude» de los Beatles. Pero no os lo perdáis, que aparte de su hermano Joaquin, tiene una hermana (supongo que es mujer) llamada Rain y otro/a llamado/a Libertad Mariposa (espero que sea mujer). ¡Coño, sólo con la familia Phoenix hubiera rellenado el post de hoy!

Guía de Escocia (Intro)

Comienzo aquí mi particular Guía Turística de Escocia, al estilo de la que ya  hice para Praga, por entregas. La idea es que sirva de algo a quien vaya visitar ese país, y tenga alguna referencia, y al que no lo vaya a visitar nunca jamás, pues que aprenda algo (el saber se va a acabar, qué diga, el saber no ocupa lugar) y se ría un poco.

En esta primera entrega haré una pequeña introducción sobre algunas cosas que hay que tener en Cuenca  a la hora de viajar a Escocia, así como el relato de nuestra llegada triunfal a Liverpool, así que no esperéis muchas anécdotas. Si veis que no os interesa, siempre podéis oir a Blue Cheer en Youtube.
¿Cómo moverse?
Escocia no es un país demasiado grande, lo ideal es recorrerlo en coche, al menos su parte occidental que es la más espectacular. Dependiendo del número de días que vayáis a estar veréis más o menos (esa frase me la podía haber saltado y ahora no estaríamos leyendo esta aclaración, perdiendo el tiempo tontamente). Así que lo suyo es desembarcar en Escocia (o en el norte de Inglaterra, como fue mi caso), y alquilar un coche con su volante a la derecha, perder el miedo, y lanzarse por sus carreteras. Recomiendo encarecidamente que lo alquiléis con navegador GPS u os llevéis el vuestro. Desde que lo descubrí, recientemente, la vida al volante es mucho más fácil. Por contra, no os perderéis por las carreteras de Escocia, minimizando la posibilidad de encontraros con el típico fantasma escocés, un alma en pena sin GPS vagando sin encontrar su castillo.

Venga ome, que ya no están tan caros
Carreteras
En cuanto a las carreteras, subiendo de Glasgow o Edimburgo (más o menos están alineadas), hay muy poco de autopista. Es decir, la parte que os recorreréis en coche son carreteras de doble sentido. Tú por la izquierda, ¡siempre!. Al ir por la izquierda, por un país desconocido, lo normal es que vayamos con precaución, con lo cual cada dos por tres tendremos un coche de algún aborigen comiéndonos el culo. Para los que no soportan la presión y se hunden (no pasa nada, incluso a los mejores nos pasa: Raúl, Roberto Baggio, Eljkaer Larsen…), existen repartidas por las carreteras unas zonas de Parking donde puedes pararte, limpiarte el sudor y dejar que pase el de atrás. No confiéis en carreteras solitarias. Por muy solitaria que sea la carretera, por muy tarde que sea, por inclementes que sean las condiciones, SIEMPRE va a haber un coche detrás nuestra. Asumámoslo. Pero aquí no acaba todo. La cosa se puede complicar, porque hay carreteras en las que sólo cabe un coche (sólo puede quedar uno). Y nosotros con el volante a la derecha. Para eso hay habilitadas también unas zonas llamadas «passing places«, en los arcenes, donde tú, o tu «contrincante», tendréis que pararos para dejar pasar. Al final no es tan problemático porque suele haber uno cada 100 metros o así, y la gente te da las gracias cuando te paras, y tú les saludas cuando ellos se paran. Es un juego.
¿Y dónde duermo? ¿Eh, carleso? Tú que lo sabes todo. Anda, listo!
 Para los que no lo sepáis, el alojamiento por excelencia en Escocia es el Bed & Breakfast: casas particulares en cuyas habitaciones puedes dormir, y donde te harán el desayuno pagándole al dueño/a el precio fijado, que es muy variable, partiendo de unas 20 £ por cabeza. Es aquí donde se pone de manifiesto la hospitalidad de este pueblo y la amabilidad de sus gentes. Ceden su casa a extraños, y la mayoría no acepta que les pagues hasta que te vayas, sin pedirte ningún tipo de fianza. Todos estos alojamientos están indicados con un cartel en la fachada de la casa con el símbolo B&B, donde suele aparecer «VACANCIES»/»NO VACANCIES», dependiendo de si tienen habitación libre o no. Algunos incluso muestran el precio. Aquí pasa como con todo. Cuando no te hacen falta, no paras de verlos, y todos «Vacancies»; pero cuando la noche cae y empiezas a angustiarte buscando uno, no aparecen por ningún lado. Así que, buscarlo con tiempo y sin prisas.

Cartel del B&B frente a la casa. En las ventanas, «VACANCIES».
La monea
La moneda oficial es  la libra (£), y en el momento de hacer mi viaje, estaba a 1,3 €. Lo digo para que hagáis vuestros cálculos a lo largo de la Guía. El símbolo £ se deriva de la letra «L», de la abreviación LSD (¡anda, mira qué cosas!) – librae, solidi, denarii – usada para las libras, chelines y peniques del sistema monetario duodecimal original. Libra era la unidad romana básica de peso, que se derivaba del latín de «balanza». ¡Viva la Wikipedia!
Bueno, pues nada más, espero que os guste. Cada entrega irá acompañada de una canciòn de algún grupo o cantante escocés, todo de calidad indiscutible.

 LUNES 15-09-2008 
SEVILLA-LIVERPOOL
Lo más reseñable de la primera noche fue la recogida del coche, un Opel Zafira (demasiado grande…), en el aeropuerto de Liverpool y la toma de contacto con la conducción en Gran Bretaña. De noche, en una ciudad y país extraños, y con el volante a la derecha, fue un milagro que no me comiera varias veces a los coches que venían en sentido contrario. El giro a la derecha es terrible (repetid conmigo en voz baja). Menos mal que las 23:00 son como aquí las 2:00 o así, y no había demasiado tráfico. Pero el que había se acordará de mí…
No sé cómo, pero localizamos el Hillcrest Hotel (39 £) en una carretera perdida de las afueras de Liverpool. Llegamos a las 12 de la noche, hora totalmente intempestiva allí, como ya he dicho. El hotel cerrado. Llamamos al timbre, y nadie salía. Ya estaba echando mano en mi mochila a la “Guía para pegarle fuego a un hotel correctamente en Inglaterra” (Salvat, 2002) cuando salió el hermano de Michael Palin, con todo su gracejo y su flema británica, metiéndose la camisa por dentro del pantalón, y nos hizo pasar. Rellenamos el papeleo de trámite y a dormir, que es muy tarde en Gran Bretaña.


Edwyn Collins (Edimburgo) – «A girl like you»
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