Amor a Roma: XII + I edición de los Premios Pop-Eye

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Desde que los premios Pop-Eye abandonaron su cuna cacereña y se trasladaron a Trujillo, hace dos años, el fin de semana de la gala siempre comienza en la cafetería del hotel Victoria. Y yo siempre llego allí más perdido que Jarvis Cocker en el Viña Rock. De hecho, en un momento de mi deambular entre grupeto y grupeto, sin saber dónde colocarme, me dijo una rubia alta: “¿Qué? ¿Perdido, no?”. Yo me cargué de seguridad y le dije “Sí, pero en determinados momentos me gusta estar perdido”. Mejor eso que reconocer que nadie me abría el círculo para dejarme entrar en sus conversaciones. Al día siguiente, la rubia alta daría que hablar. Y mucho.

La rubia alta. Amor a Roma.
Foto: Agata Sandecor

Esa desorientación se debe en parte a causas naturales – “Es un chico muy reservado”, “Sólo habla lo justo” – y en parte a no haber hecho bien mis deberes, a no haber estudiado a fondo la lujosa nómina de premiados, de invitados o de mi propio equipo. Cuando pueda dedicarme sólo a esto, todo cambiará. Lo prometo.

Una vez reunidos todos, comenzó la ascensión a La Abadía por cuestas empedradas. Por suerte La Abadía no es una abadía, sino un local donde va a tocar Emilio Elegante, premiado por sus 30 años en la era pop. Tomaba el relevo de Lobos Negros como galardonado en la categoría, y de Los Nikis como elevadores del telón musical del fin de semana.

Entre canapés, patatera, cervezas y vinos nos vamos presentando y haciéndonos con la caravana pop de este año: nuevos en estas lides como Cosima Ruiz de la Prada salpicada de estrellas, Chema Conesa sentando cátedra sin darse cuenta, Emilio Elegante elegante, los chicos de Cycle dando vueltas…, mezclados con viejos conocidos ya de los Pop-Eye, como Paloma Concejero, Cintia Lund, Mariví Ibarrola, Javier de Juan o Javier Díaz.

Noche del viernes en La Abadía Foto: Agata Sandecor

El momento revival llegó con “La calle del ritmo”, “Mangas cortas”, “Dispararé” y un puñado de clásicos – sí, no nos libramos de “Luisa se va” – que desgranó Emilio liderando una banda creada para la ocasión, pero que promete continuidad. Al final tuvieron que repetir dos canciones del setlist, algo que se va convirtiendo ya en un clásico en la noche inaugural de los Pop-Eye. Después tocaba el momento DJ, donde Dj Yoyo, Mapache Transistor Dj’s y servidor amenizamos la velada. Yo salí huyendo tras prometerle a una lugareña insistente que iba a pinchar “Despacito” y poner “Blister in the sun”.

Foto: Agata Sandecor

El protocolo del sábado está bien definido. Hasta las 15 no hay nada gratis. Antes de eso hay que ir al Teatro, colocar la alfombra roja, o ver cómo la colocan, mejor dicho, preparar el photocall y procurar que todos los premiados estén a la hora convenida en el coqueto ayuntamiento de Trujillo para la rueda de prensa. Este año hay nerviosismo porque problemas de salud de última hora ponen en jaque la presencia de premiados como Luis Lapuente, Martirio o Soleá Morente. La última pudo vencerlos a tiempo (juventud, divino tesoro). Para los otros dos, siempre estará Angel Carmona.  

La rueda de prensa – pregala para los más osados – discurrió fluida bajo la batuta de J.A. Olloqui, el padre de Max Betamax. En esta ocasión el alcalde optó por quedarse en segundo plano, ajeno a lo/la que se le vendría encima por la noche.  

Rueda de prensa Foto: Agata Sandecor

El siguiente hito en la hoja de ruta propicia la romería cultural hacia el Museo de la Coria, situado en la parte monumental, junto a una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad. Es el momento de conocer y departir con todos los invitados en un entorno más distendido. Claro que yo, a partir del octavo canapé de patatera picante, opté por no abrir la boca. Sólo para beber. Y a continuación, la comida de confraternización y obligado descanso para afrontar con fuerza el plato fuerte del fin de semana: la gala.

Fotógrafas, directores de Premios Pop-Eye, pintores, escritores, alcaldes…
Foto: Agata Sandecor

A partir de las ocho van saliendo todos los premiados del Hotel Victoria, escoltados por los Buitres Leonados. El último en salir, el gran homenajeado de esta edición, Don Miguel Ríos Campaña. Embutido en un tres cuartos de cuero negro, plateado por las nieves del tiempo – 74 años le contemplan -, Miguel Ríos ejerció de estrella del rock en el patio del hotel, atendiendo amablemente a fans, conserjes de hotel y miembros del equipo de los Pop-Eye. Yo le podía haber llevado uno de mis elepés iniciáticos, “Rocanrol Bumerang” (1980), pero como no me gusta cargar con cosas ni que me firmen los discos, me conformé con saludarle y darle las gracias por todo.

Yo, hablándole de mi libro a Miguel Ríos, que para eso fui a Trujillo
Foto: Agata Sandecor

Por el photocall pasaron todos los agasajados, y más de un espontáneo de instagram fácil. mientras se iba llenando el patio de butacas y creciendo la expectación de todos los asistentes. Ese es el espíritu de los Pop-Eye, un espíritu expectante, nada conformista. Y para poco conformista, una chica rubia alta que me llamó “perdido” en el capítulo 1, la futura presentadora de la gala de los Goya – como mínimo -, Roma Calderón. Alguien que se llama Roma y se apellida como uno de mis mejores amigos en E.G.B. no puede fallar. Y no lo hizo.

Foto: Agata Sandecor

Si metemos en una batidora, o en una thermomix… No. Empezamos de nuevo. Si metemos en un mortero actitud, desenvoltura, cabaret, 180 minutos, música, emoción, improvisación, homenaje, burlesque, Breakfast at Tiffanys, descaro, tequila, Sea of Love, insolencia, carcajadas, inteligencia, arte y Pop, tendremos como resultado quizá la mejor gala de las 13 ediciones de los premios Pop-Eye. El año pasado Los Nikis nos hicieron corear en el mismo teatro aquello de “seremos todo un imperio”. Este año, el imperio fue romano. Quien apostó por Roma Calderón acertó de pleno. Va a ser difícil retenerla, como le fue imposible al Monaco retener a Mbappe.

En cuanto a los homenajeados, derrocharon corazón, humildad y gratitud, y coincidieron al tachar de no menos que temerario el ingente esfuerzo que supone la elaboración de cada gala de los Pop-Eye para reconocer al mundo de la cultura, del arte y del Pop. Bendita temeridad la de Juan Pedro. Y la nuestra por seguirle.

Foto: Agata Sandecor

Algunos highlights de la gala:

  • Benjamín Prado, Premio Pop-Eye de Literatura, y su alegato a favor de la igualdad de la personas y al sinsentido de las concertinas
  • La desnuda versión de “El río” de Cintia Lund, acompañada a la guitarra por Juanjo, de Cycle.
  • Blanca Berasategui, Premio Pop-Eye de Periodismo, y su fidelidad a una vocación.
  • La reivindicación por parte de David Kano (Cycle, Premio Pop Eye Mejor Disco de Rock) de los locales de ensayo como semilleros de cultura y motores sociales, y el recuerdo a las personas que esperan a los músicos mientras estamos en ellos.
  • El video con extractos de Antonio Gasset – ¡Gasset siempre es bienvenido! – previo a la entrega del Premio Pop-Eye de Televisión a Gerardo Sánchez, director de “Días de Cine”.
  • Marta Berasategui, Premio Pop-Eye de Radio por “Hoy empieza todo”, acordándose de los cuidadores de personas con dependencia.
  • Angel Carmona (con camisa A) recogiendo el premio por “Hoy empieza todo”
  • Angel Carmona (con camisa B) recogiendo el Premio Pop-Eye al Libro Musical otorgado a Luis Lapuente por su “Historia de la música disco”
  • Angel Carmona (con camisa C) recogiendo el premio de Martirio
  • Martirio agradeciendo su premio “Duende” a través de una nota de audio de Whatsapp. Realmente estaba mala de acostarse. La artista se convirtió en su propia obra (ya podía haberse marcado un Dorian Gray musical y hubiésemos disfrutado de su presencia).
  • Emilio Elegante, Premio Pop-Eye “Viviendo en la era pop”, aún flipando por haber tocado la noche anterior al lado de un cortador de jamón de pata negra en plena faena. De hecho, muchos de los asistentes ni se dieron cuenta de que había un grupo tocando.
  • El emotivo recuerdo en la pantalla, a ritmo de “I say a little prayer”,  a los artistas que nos dejaron desde la última gala de los Pop-Eye. Los aplausos más sentidos se los llevaron Forges y Aretha Franklin.
  • Roma Calderón, mayestática, haciendo su entrada en el patio de butacas gobernando dos cyber perros, para la actuación de Scud Hero (Premio Pop-Eye Mejor Artista Extremeño). Ya quisiera Khaleesi con sus dragonzuelos.
  • Miguel Ríos, Premio Pop-Eye “Toda una trayectoria”, agradecido y emocionado. “Yo me dediqué a esto para ser querido”. A juzgar por la duración, intensidad y emoción de los aplausos recibidos, ha conseguido con creces su objetivo.

 

Foto: Agata Sandecor

Hace 50 años, Fernando Arbex – otro merecidísimamente reconocido por los Premios Pop-Eye, a título póstumo – escribió  “El río”, y bajo sus acordes todos los premiados comenzaron a tomar el escenario en torno a Miguel Ríos para la foto de familia de otra gala más, para bajar el telón de una nueva edición de los Premios Pop-Eye, que deben seguir repartiendo amor y humor mientras haya arte, música y cultura que reivindicar.

Aeropuertos con nombres de músicos

Hace unos años, a raíz de catástrofe aérea de Río de Janeiro, tuve conocimiento del Aeropuerto Antonio Carlos Jobim, lo que me hizo pensar automáticamente en el Aeropuerto John Lennon de Liverpool, y me lancé a la búsqueda de aeropuertos con nombres de músicos. Lo primero que hice fue probar “Airport Memphis”, porque estaba seguro de que el aeropuerto de Memphis se llamaría Elvis Presley, pero, extrañamente, no tuve resultado.

Esto es lo que os he conseguido:

Antonio Carlos Jobim (Río de Janeiro, Brasil)

El principal aeropuerto de Rio es este al que le da nombre el gran compositor nacido en la misma ciudad, Antonio Carlos Jobim, y fallecido en 1994.

Astor Piazolla (Mar del Plata, Argentina)

El bandoneonista platense, o marplatense, fallecido en 1992, en le dio nombre en 2008 al aeropuerto de su ciudad.

Louis Armstrong (New Orleans , USA)

El 11 de julio de 2001, el aeropuerto de New Orleans fue renombrado en honor al músico de jazz Louis Armstrong en el centenario de su nacimiento. Tengo ganas de ir a New Orleans.

John Lennon  (Liverpool, Inglaterra) –  LPL

Aunque se abrió oficialmente el 1 de julio de 1933 bajo el nombre de Aeropuerto Internacional “Speke”, en 2002 se le bautizó con el nombre del hijo más ilustre de Liverpool.

Fredric Chopin (Varsovia, Polonia) – WAW

En marzo de 2001, el famoso compositor polaco Chopin le dió nombre al Aeropuerto Internacional de Varsovia. Tengo ganas de ir a Varsovia.

Wolfgang Amadeus Mozart  (Salzburgo, Austria) – SZG

Este aeropuerto, relativamente moderno, adoptó el nombre del compositor salzburguense. Tengo ganas de ir a Salzburgo

Giuseppe Verdi (Parma, Italia) – PMF

El 5 de mayo de 1991, el Aeropuerto de Parma pasó a llamarse Giuseppe Verdi, mi músico anterior a 1890 preferido.

Ferenc Liszt (Budapest, Hungría) – BUD

El músico nacido en un imperio (austriaco) y muerto en otro (alemán) le da nombre desde hace muy poquito – marzo de 2011 – al aeropuerto de la capital de Hungría, donde dio clases y pasó una buena parte de su vida. Tengo ganas de ir a Budapest.

Listas, listas, listas

Nico

Celebridades que murieron haciendo ejercicio

  1. Sonny Bono. Esquiando
  2. Jeff Buckley. Nadando en el río Mississippi
  3. Bing Crosby. Jugando al golf en La Moraleja.
  4. Ted Demme. Jugando al béisbol en un partido benéfico.
  5. Brian Jones. Nadando en su piscina.
  6. Kirsty McColl. Arrollada por una barca mientras nadaba en México.
  7. Josef Mengele. De un infarto mientras nadaba. Ya se podía haber muerto 40 años antes
  8. Nico. Montando en bici en Ibiza.

Gente famosa que trabajaron en la cama:

  1. Luis XI
  2. Leonardo Da Vinci
  3. Cardenal Richelieu
  4. Mark Twain
  5. Robert Louis Stevenson
  6. Marcel Proust
  7. Winston Churchill
  8. Mae West
  9. F. Scott Fitzgerald
  10. Hugh Hefner

Se conocieron durante el rodaje:

  1. Laurence Olivier y Vivien Leigh. En “Fire Over England” (1937)
  2. Ronald Reagan y Jane Wyman. En “Brother Rat and a baby” (1940)
  3. Katharine Hepburn y Spencer Tracy. En “Woman of the year” (1942)
  4. Liz Taylor y Richard Burton. En “Cleopatra” (1962)
  5. Humphrey Bogart y Lauren Bacall. En “Tener y no tener” (1944)
  6. Angelina Jolie y Billy Bob Thornton. En “Fuera de control” (1992)
  7. Angelina Jolie y Brad Pitt. En “Sr. y Sra. Smith” (2005)
  8. Natalie Portman y Benjamin Millepied. En “El cisne negro” (2010)

Guía de Berlín (I)

Versión PDF para descargar, aquí

Hace poco he estado en Berlín. Como ya hice con mis viajes a Escocia o Praga, fui anotando cositas en una libreta para poder darle forma luego a una guía, que pueda servir como entretenimiento para quien le guste la lectura y la historia, y/o como guía, propiamente dicha, a quien tenga pensado viajar allí. No esperéis encontrar “el otro Berlín”, o algo súper alternativo, porque hemos ido en plan guiri. Faltaría más.

DÍA 1

La llegada a Schonefeld fue según lo previsto, a  las 10. El aeropuerto de los tiesos está a unos 24km de Berlín, por lo que hay que coger el tren metropolitano (S-Bahn). Del aeropuerto a la estación de tren hay un camino de unos 500 metros. Si no sabes por dónde, sigue a las masas.

Aeropuerto de Schonenfeld - Guía de Berlín - Carleso

Al llegar a la estación, has de comprar el billete en las máquinas (3,30€) y validarlo en la maquinita antes de subirte. Recuerda, tren RE7 o RE14. En tres paradas estás en Alexander Platz (de aquí en adelante nos referiremos a Alexander Platz como Alexander Platz). Nuestra casa Airbnb estaba situada cerca de la parada de Marchishkes Museum, así que cogimos la línea U2, nuestra línea madre, y allí nos bajamos y nos instalamos en el piso franco, muy bonito y muy calentito. Para quedarse allí dentro, en verdad.

Nota 1:

El metro comunica muy bien toda la ciudad, no como en Sevilla. El precio del viaje individual es de 2,70€ en los tramos AB, que son los más céntricos. Para Aeropuerto, Potsdam, Sachenshausen, etc.. es de 3,30€. El abono para un día en tramos AB es de 7€, y en ABC, de 7,60€. La tarjeta para una semana vale 37€, si mal no recuerdo. Aunque también os podéis montar sin pagar un duro, siempre que no os pille un revisor. Vosotr@s viajáis, vosotr@s decidís.

Para la primera incursión berlinesa no teníamos nada pensado. Caminar donde nos llevara nuestra intuición, siempre teniendo en el horizonte la Puerta de Brandenburgo. Sí, ¿qué pasa? Pues eso, de repente nos vimos en Leipziger Strasse,  una avenida amplia, limpia, fría y silenciosa. Tras saltarnos un par de museos por el camino (“ya habrá tiempo para ver museos”, eso no falla), llegamos a la octogonal Leipziger Platz, donde hay otros dos museos que vimos por fuera (es la última moda), el “Spy Museum” y el  “Museo Dalí” (este en Potsdamer Platz). Pero lo que queríamos ya a esas horas (11:30), eran dos cervezas. Déjate de museos.

Nota 2: Todo el mundo dice que “Berlín es barato”. Berlín no es barato. Barato es Bormujos, o Bornos. ¿Es más barato que París, Roma o Londres? Sí. Pero eso no quiere decir que sea barato. Barato es Bormujos, o Bornos. Quédense con eso. Sigamos.

Total, que pedimos las dos cervezas en una terracita al sol en plena plaza. Sí, como lo oyen. La mar de bien. Al acabarla, le hice a lo lejos al camarero la seña de “la cuenta”, así como firmando en el aire con la mano. Este me imitó y le hizo el mismo gesto a sus compañeros, que rieron todos haciéndose el mismo gesto. Total, que me clavaron 9€ y nos fuimos de allí, escrutados por el sonriente staff de camareros, sin mirar atrás. Justo al lado de Leipziger Platz está el primer hito turístico que visitamos, que no es otro que Potsdamer Platz, epicentro cultural en el siglo XIX, donde se instaló el primer semáforo europeo. Allí iba la gente a meterse el dedo en la nariz en la época. Hoy día más que cultural es comercial, gracias sobre todo al Sony Center y su cúpula bestial, al edificio de Daimler y al Beisheim Center.

Y en esta época, nos pilló el primer mercadillo navideño de los que vimos, que no fueron pocos. Casetitas de madera muy bien montadas y con diversidad de productos y comida, con un gran ambiente. El Museo del Cine está situado en el Sony Center. No lo visitamos (“ya habrá tiempo para ver museos”), pero sí echamos un ojo a su tienda, con cositas cinéfilas muy coquetas.

Tocaba salir de Potsdamer Platz, así que cogimos Eberstrasse en dirección a la Puerta de Brandenburgo, que para eso hemos ido a Berlín. A mitad de camino, a  mano derecha, nos detuvimos para recorrer el Monumento al Holocausto, los 2.711 bloques de hormigón, obra de Peter Weissman.

 

Un espacio de desasosiego, de reflexión, de tristeza (de todo menos de jugar al escondite, como estaban haciendo allí unos niñatos)  erigido en 2005 en recuerdo a las víctimas del Holocausto.

Museo del Holocausto - Guía de Berlín - Carleso

No somos nada

Como curiosidad, la empresa que fabricó la sustancia anti-graffiti para cubrir los bloques, tenía una subsidiaria, que era la que produjo en su día el gas Zyklon-B. Casi nada.

Al salir de la zona, ya se veía la Puerta de Brandenburgo. Ni en mis peores sueños había imaginado encontrarme con el monumento de perfil. Eso no lo tenía previsto, pero así fue. Llegué hasta ella con la cabeza gacha, la rodeé y caminé hasta situarme frente a ella para expresar como una emoción impostada, “Oh”. Uno de los hitos, si no EL hito de mi viaje, era estar allí, y allí estaba. Y, gracias a la fecha en la que fuimos, no estaba atestada como yo preveía en mis peores sueños, así que pudimos disfrutar allí sin apreturas.

Pero bueno, tampoco nos volvamos locos, que hay mucho que ver. En uno de los bloques laterales de la Puerta se instaló la Cámara del Silencio, una habitación insonorizada para aislarte de todo, pensar, meditar y mirar el facebook. Y para resguardarte del puto frío, como fue nuestro caso. Aparte de eso, meditamos allí un poquito y salimos en dirección Unter Den Linden, la avenida de los tilos, la calzada prusiana.

Paseamos despreocupados por la larga avenida, pasamos por la Humboldt Universitat, que estaba cerrando ya, que si no… Más adelante nos detuvimos en Neue Wache (no me lo he inventado, es así), un edificio de Shinkel que dentro alberga una Piedad. Es un memorial a las víctimas de guerra y dictadura. Como la reja estaba cerrada, miramos la estatua y las flores del suelo desde la entrada, hasta que un operario alemán, el típico operario alemán, se bajó de una escalera que había dentro con un trompo en la mano y nos fuimos, con miedo y frío.

El siguiente edificio bajando por Unter den Linden es el Zieghaus, un antiguo palacio que ahora alberga el Deutsches Historisches Museum, o sea, el Museo de Historia Alemana, para los que no sepáis alemán. Como seguíamos con frío, entramos. A lo tonto a lo tonto, empezamos a subir escaleras y recorrer salas, desde 1930 hacia atrás, un recorrido histórico inverso de la historia alemana. Pero hete aquí que cuando iba por el año 1600, enfrascado yo en las andanzas de Maximiliano I de Baviera, se me acercó una señora alemana alemana, de edad avanzada, con gafas, mirando y señalando mi pecho fijamente y haciendo el “No” con el dedo. A mí me suele intimidar que me hablen en alemán, pero más me intimida casi que me miren en alemán. Miré al resto de visitantes y todos llevaban una pegatina, que HABÍA QUE PAGAR.  O sea, que nos habíamos colado sin pagar (las cosas del frío). Total hicimos como que bajábamos a pagar, y nos salimos del museo. Ya habíamos entrado en calor, la verdad. Aunque me dió coraje quedarme con la duda de quién ganaba la Guerra de los Treinta Años.

Seguimos el paseo monumental y lo siguiente en aparecer ante nuestros ojos, andamios aparte, fue la Berliner Dom, la catedral, relativamente nueva, pero majestuosa. La entrada, que te da acceso a subir también a la cúpula, vale 7€. Nosotros lo dejamos “para otro día”, porque ya era de noche (allí a las 16 es de noche en noviembre). Pero   justo recién cruzado el Spree nos encontramos con el Museo de la DDR, abierto en 2006, y este sí apetecía verlo. Mogollón de memorabilia de la época de la República Democrática, infografías, documentos, reproducciones de viviendas de la época, de salas de interrogatorio, de vehículos… en fin. Si te gusta lo vintage y la historia, puedes echar un buen rato aquí por 9,50€.

Museo de la DDR - Guía de Berlín - Carleso

Eso es una defensa y lo demás son tonterías

Ya al salir de ahí, nos tocaba pisar por primera vez Alexander Platz, convertida en centro neurálgico navideño. Noria, pista de patinaje, y decenas de puestecillos y bares instalados en cabañas de madera, y todo el mundo contento, como si no hiciera frío, bebiendo vino caliente (gluhwein).

Echamos un vistazo de cerca a la imponente torre de televisión. la Fernsehturm, otrora símbolo y orgullo del Berlín Oriental, al reloj mundial, que marca todos los husos horarios del planeta (y yo soy un fan de los husos horarios, como ya sabréis) y ciudades situadas en esos husos,  y a la fuente de Neptuno, rodeada por la pista de patinaje, y para casa.

Fin de la cita.

Guía de Berlín II

New York, New York

John Kander y Fred Ebb

Lo lógico es pensar que antes de que Frankie cantara “New York New York” nadie lo hubiera hecho. Ni después tampoco. Lo lógico es pensar que es SU canción, que la compusieron mirando el puente de Brooklin por un lado y su cara con el sombrero puesto en otro.

Pero no, resulta que la letra la escribió un neoyorkino de Manhattan, Fred Ebb, y la música un missoureño, John Kander.  Si no os dicen nada estos nombres deberéis ver “Cabaret” , “Chicago” o “New York, New York”, entre otras monstruosidades (en el mejor sentido de la palabra) (mostros, que sóis unos mostros), y ya sabréis con quién tratáis.

John Kander y Fred Ebb

Kander & Ebb, para servirles

La compusieron un año antes de que la voz la cantara por primera vez en directo – en octubre de 1978 –  como tema principal del musical que Scorsese , crecido tras el éxito de “Taxi Driver” un año antes, rodaría con Liza Minelli y Robert de Niro y que se estrenaría el 21 de junio de 1977.

Liza Minelli - New York New York

Por lo tanto, podéis sospechar que la versión original de tan célebre canción corre a cargo de Liza, y la versión popular y extendida cobró vida en la voz de Frank Sinatra, quien la grabó en estudio en 1979, convirtiéndose en el himno oficioso de la ciudad que nunca duerme. De todos modos no hay apenas diferencias entre una y otra, y os corresponde a vosotros decidir con cuál os quedáis, la de Liza, más cabaretera y sobria, o la orquestal y casi épica de Frankie. (Aunque si eres joven, indie y sin prejuicios, quizá prefieras la versión de Cat Power, que mañana cumple años por cierto)

Apellidos que crearon marcas

Para hoy me he puesto el disfraz de documentalista y me he currado un articulito donde os desvelo algunas marcas que le deben lo que son, o sea, marcas, a un apellido, generalmente de su creador. En algunos casos es más obvio que en otros, pero en general, es curioso ver que algunos de los nombres que ya dforman parte de nuestro lenguaje cotidiano son apellidos de personas que en su día fueron como tú y como y como yo, o sea, gente anónima y sin un duro.

 

Matutano: El empresario catalán Luis Matutano Jover fundó una fábrica de aperitivos basados en la patata, un negocio que su familia explota desde 1873, a mediados de los 50. Ahí empezó todo.

 

Juanola: Las Pastillas Juanola  combinan regaliz, mentol y otros aceites esenciales, y llevan con nosotros toda la vida, como el presentador de los deportes de Telesur, el Martínez Campos. Las primeras pastillas fueron elaboradas en el año 1906 en la farmacia de D. Manuel Juanola Reixach. Con dos cojones. El mejor del post.

 

Kellogs: Fue fundada en 1906 por Will Keith Kellogg quien se basó en la alimentación de los Adventistas del Séptimo Día, religión que él mismo practicaba. Qué cosas.

 

Adidas: La empresa originalmente llamada “Gebrüder Dassler Schuhfabrik” fue fundada por Adolf (Adi) Dassler, en los comienzos de la década de 1920 junto con la ayuda de su hermano Rudolf , quien por diferencias personales con Adolf fundó PUMA en 1948. Como consecuencia de lo anterior, Adolf Dassler tomó el control de la empresa y decidió rebautizar la firma como “adidas”. El nombre, como podéis imaginar, procede de “Adi“, diminutivo de Adolf, y “das” la primera sílaba del apellido.

 

Zanussi: Antonio Zanussi construyó el primer horno de leña con una plancha de cocina de hierro fundido en 1920 en el noreste de Italia. Más tarde se convertiría en el primer patrocinador de camisetas del Real Madrid

 

Levi Strauss: Levi nació en Alemania, y originalmente se llamaba Löb Strauss). En 1853 viaja a San Francisco para abrir una pequeña tienda de mercería, que crecería hasta convertirse en un próspero negocio.

 

Piaggio: Fundada por Rinaldo Piaggio en 1884, Piaggio inicialmente fabricaba locomotoras y vagones de tren.

 

Danone: La empresa Danone fue fundada en 1919 por Isaac Carasso y Jéssica Reig en Barcelona  como una pequeña fábrica artesanal que producía yogures. El nombre de la fábrica fue “Danone” por el diminutivo del nombre de su primer hijo, Daniel (“Danón” era el apelativo familiar de Daniel Carasso).

 

Suchard: En 1825, Philippe Suchard funda su fábrica en la ciudad de Neuchâtel, Suiza. En 1901 ve nacer la marca Milka.

 

Toblerone: En 1867 Jean Tobler abre su primera tienda de chocolates en Berna (Suiza), y tras el éxito alcanzado por ésta, poco después inaugura junto a sus hijos la fábrica de chocolate “Tobler & Cie”.

 

Panrico: En 1962 Andrés Costafreda crea Donut Corporation española para la producción y comercialización de DONUTS en España. Ese mismo año, junto con la familia Rivera crea Panificio Rivera Costafreda para la fabricación de Grisines.

 

Heineken:  Gerard Adriaan Heineken compró la poco rentable cervecería Haystack, situada en el centro de Ámsterdam a finales del siglo XIX. Casi nadie creyó que fuera a durar más de un año, por mucho que prometiera una calidad duradera.

 

Aquí lo dejo porque esto no acaba nunca.

 

Por cierto, ¿y Lejía Conejo? Dedicado a PabloBunny.

Nombres Únicos

Siempre me ha llamado la atención la gente (famosa en su mayoría) (actores en su mayoría) que tiene nombre que NADIE MAS TIENE, al menos que yo sepa. Quiero decir, que no se llaman Pablo, Nuria, Carlos, Bea, Will o Robert, por decir algunos nombres más o menos “normales”.

Tampoco me vale Kirk, Yul o Tippi porque no son nombres reales, sino artísticos, y si nos ponemos a inventar, no me ganaría nadie.

Bueno, ahí van unos cuantos:

  • Keira Knigthley.- No sé si conocéis a alguna otra Keira. Yo no. Y si la conocéis, seguro que no es tan guapa como ella.
  • Keanu Reeves.- El nombre de este “actor” de origen libanés quiere decir “la brisa fresca sobre las montañas” según algún dialecto hawaiano, he leído por ahí.
  • Humphrey Bogart.- ¿Conocéis a alguien más que se llame Humphrey? ¿Por qué no se ha extendido este maravilloso nombre? (Abrid la canción relacionada, “As Time Goes By”, por favor, lo agradeceréis)
  • Lon Chaney Jr .- El hijo de Lon Chaney, “el hombre de las mil caras”, no se llama Lon. Oh, qué putada. Lon viene de Alonzo, que es como se llamaba su padre. Pero no desesperemos, porque su nombre original es de los que no tiene desperdicio: Creighton Tull Chaney…
  • Ava Gardner .- No sólo se llama Ava, sino que se llama Ava Lavinia. Por si el primero falla (hay más Avas en el mundo, claro, pero ahora no caéis en ninguna otra), tenemos el de repuesto. Ava Laviniaaaa, salte del agua!! (Ava en la playa, a los 6 años, con su madre)
  • Heath Ledger.- Uno que va para buen actor (sí, el de “Brokeback Mountain”, entre otras). Aunque no se llama Heath, sino Heathcliff, pero, vaya, igual de rebuscado.
  • River Phoenix.- El malogrado River también se lució con su nombre. Gracias a sus padres, que utilizaron el River del río de la vida de la novela “Siddartha”, de Herman Hesse, y el segundo, Jude, de “Hey Jude” de los Beatles. Pero no os lo perdáis, que aparte de su hermano Joaquin, tiene una hermana (supongo que es mujer) llamada Rain y otro/a llamado/a Libertad Mariposa (espero que sea mujer). ¡Coño, sólo con la familia Phoenix hubiera rellenado el post de hoy!

Guía de Escocia (Intro)

Comienzo aquí mi particular Guía Turística de Escocia, al estilo de la que ya  hice para Praga, por entregas. La idea es que sirva de algo a quien vaya visitar ese país, y tenga alguna referencia, y al que no lo vaya a visitar nunca jamás, pues que aprenda algo (el saber se va a acabar, qué diga, el saber no ocupa lugar) y se ría un poco.

En esta primera entrega haré una pequeña introducción sobre algunas cosas que hay que tener en Cuenca  a la hora de viajar a Escocia, así como el relato de nuestra llegada triunfal a Liverpool, así que no esperéis muchas anécdotas. Si veis que no os interesa, siempre podéis oir a Blue Cheer en Youtube.
¿Cómo moverse?
Escocia no es un país demasiado grande, lo ideal es recorrerlo en coche, al menos su parte occidental que es la más espectacular. Dependiendo del número de días que vayáis a estar veréis más o menos (esa frase me la podía haber saltado y ahora no estaríamos leyendo esta aclaración, perdiendo el tiempo tontamente). Así que lo suyo es desembarcar en Escocia (o en el norte de Inglaterra, como fue mi caso), y alquilar un coche con su volante a la derecha, perder el miedo, y lanzarse por sus carreteras. Recomiendo encarecidamente que lo alquiléis con navegador GPS u os llevéis el vuestro. Desde que lo descubrí, recientemente, la vida al volante es mucho más fácil. Por contra, no os perderéis por las carreteras de Escocia, minimizando la posibilidad de encontraros con el típico fantasma escocés, un alma en pena sin GPS vagando sin encontrar su castillo.

Venga ome, que ya no están tan caros
Carreteras
En cuanto a las carreteras, subiendo de Glasgow o Edimburgo (más o menos están alineadas), hay muy poco de autopista. Es decir, la parte que os recorreréis en coche son carreteras de doble sentido. Tú por la izquierda, ¡siempre!. Al ir por la izquierda, por un país desconocido, lo normal es que vayamos con precaución, con lo cual cada dos por tres tendremos un coche de algún aborigen comiéndonos el culo. Para los que no soportan la presión y se hunden (no pasa nada, incluso a los mejores nos pasa: Raúl, Roberto Baggio, Eljkaer Larsen…), existen repartidas por las carreteras unas zonas de Parking donde puedes pararte, limpiarte el sudor y dejar que pase el de atrás. No confiéis en carreteras solitarias. Por muy solitaria que sea la carretera, por muy tarde que sea, por inclementes que sean las condiciones, SIEMPRE va a haber un coche detrás nuestra. Asumámoslo. Pero aquí no acaba todo. La cosa se puede complicar, porque hay carreteras en las que sólo cabe un coche (sólo puede quedar uno). Y nosotros con el volante a la derecha. Para eso hay habilitadas también unas zonas llamadas “passing places“, en los arcenes, donde tú, o tu “contrincante”, tendréis que pararos para dejar pasar. Al final no es tan problemático porque suele haber uno cada 100 metros o así, y la gente te da las gracias cuando te paras, y tú les saludas cuando ellos se paran. Es un juego.
¿Y dónde duermo? ¿Eh, carleso? Tú que lo sabes todo. Anda, listo!
 Para los que no lo sepáis, el alojamiento por excelencia en Escocia es el Bed & Breakfast: casas particulares en cuyas habitaciones puedes dormir, y donde te harán el desayuno pagándole al dueño/a el precio fijado, que es muy variable, partiendo de unas 20 £ por cabeza. Es aquí donde se pone de manifiesto la hospitalidad de este pueblo y la amabilidad de sus gentes. Ceden su casa a extraños, y la mayoría no acepta que les pagues hasta que te vayas, sin pedirte ningún tipo de fianza. Todos estos alojamientos están indicados con un cartel en la fachada de la casa con el símbolo B&B, donde suele aparecer “VACANCIES”/”NO VACANCIES”, dependiendo de si tienen habitación libre o no. Algunos incluso muestran el precio. Aquí pasa como con todo. Cuando no te hacen falta, no paras de verlos, y todos “Vacancies”; pero cuando la noche cae y empiezas a angustiarte buscando uno, no aparecen por ningún lado. Así que, buscarlo con tiempo y sin prisas.

Cartel del B&B frente a la casa. En las ventanas, “VACANCIES”.
La monea
La moneda oficial es  la libra (£), y en el momento de hacer mi viaje, estaba a 1,3 €. Lo digo para que hagáis vuestros cálculos a lo largo de la Guía. El símbolo £ se deriva de la letra “L”, de la abreviación LSD (¡anda, mira qué cosas!) – librae, solidi, denarii – usada para las libras, chelines y peniques del sistema monetario duodecimal original. Libra era la unidad romana básica de peso, que se derivaba del latín de “balanza”. ¡Viva la Wikipedia!
Bueno, pues nada más, espero que os guste. Cada entrega irá acompañada de una canciòn de algún grupo o cantante escocés, todo de calidad indiscutible.

 LUNES 15-09-2008 
SEVILLA-LIVERPOOL
Lo más reseñable de la primera noche fue la recogida del coche, un Opel Zafira (demasiado grande…), en el aeropuerto de Liverpool y la toma de contacto con la conducción en Gran Bretaña. De noche, en una ciudad y país extraños, y con el volante a la derecha, fue un milagro que no me comiera varias veces a los coches que venían en sentido contrario. El giro a la derecha es terrible (repetid conmigo en voz baja). Menos mal que las 23:00 son como aquí las 2:00 o así, y no había demasiado tráfico. Pero el que había se acordará de mí…
No sé cómo, pero localizamos el Hillcrest Hotel (39 £) en una carretera perdida de las afueras de Liverpool. Llegamos a las 12 de la noche, hora totalmente intempestiva allí, como ya he dicho. El hotel cerrado. Llamamos al timbre, y nadie salía. Ya estaba echando mano en mi mochila a la “Guía para pegarle fuego a un hotel correctamente en Inglaterra” (Salvat, 2002) cuando salió el hermano de Michael Palin, con todo su gracejo y su flema británica, metiéndose la camisa por dentro del pantalón, y nos hizo pasar. Rellenamos el papeleo de trámite y a dormir, que es muy tarde en Gran Bretaña.


Edwyn Collins (Edimburgo) – “A girl like you”
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