Listas, listas, listas

Nico

Celebridades que murieron haciendo ejercicio

  1. Sonny Bono. Esquiando
  2. Jeff Buckley. Nadando en el río Mississippi
  3. Bing Crosby. Jugando al golf en La Moraleja.
  4. Ted Demme. Jugando al béisbol en un partido benéfico.
  5. Brian Jones. Nadando en su piscina.
  6. Kirsty McColl. Arrollada por una barca mientras nadaba en México.
  7. Josef Mengele. De un infarto mientras nadaba. Ya se podía haber muerto 40 años antes
  8. Nico. Montando en bici en Ibiza.

Gente famosa que trabajaron en la cama:

  1. Luis XI
  2. Leonardo Da Vinci
  3. Cardenal Richelieu
  4. Mark Twain
  5. Robert Louis Stevenson
  6. Marcel Proust
  7. Winston Churchill
  8. Mae West
  9. F. Scott Fitzgerald
  10. Hugh Hefner

Se conocieron durante el rodaje:

  1. Laurence Olivier y Vivien Leigh. En “Fire Over England” (1937)
  2. Ronald Reagan y Jane Wyman. En “Brother Rat and a baby” (1940)
  3. Katharine Hepburn y Spencer Tracy. En “Woman of the year” (1942)
  4. Liz Taylor y Richard Burton. En “Cleopatra” (1962)
  5. Humphrey Bogart y Lauren Bacall. En “Tener y no tener” (1944)
  6. Angelina Jolie y Billy Bob Thornton. En “Fuera de control” (1992)
  7. Angelina Jolie y Brad Pitt. En “Sr. y Sra. Smith” (2005)
  8. Natalie Portman y Benjamin Millepied. En “El cisne negro” (2010)

Premios Pop-Eye 2017

“La cultura hace al hombre algo más que un accidente del universo.”
(André Malraux) 

 

VIERNES 11

Entra un tío en un bar y se encuentra a Fernando Colomo comiendo altramuces. Ese podría ser el comienzo de un chiste. O incluso de una película. Con un poco de imaginación y talento podrían llegar ambos a buen puerto; pero no es el caso. Lo cierto es que ese es el comienzo de mi fin de semana en Trujillo. Por tanto, el tío que entra en el bar, soy yo. Y Fernando Colomo es, por supuesto, nuestro Fernando Colomo. Y estamos en la  víspera de la gala de los 12 Premios Pop-Eye, haciendo tiempo para asistir a la fiesta de bienvenida.

Lo que ha sucedido antes de llegar a este punto no tiene la mayor relevancia. Juan Pedro me ha hecho partícipe de esta entrañable locura de los Premios Pop-Eye, y yo quiero corresponderle intentando documentarlo lo mejor que pueda. Como decía, horas antes de encontrar a Fernando Colomo en el bar, hemos salido de Sevilla, hemos enfilado la A66, oyendo en el coche el “Marines a pleno sol” – para intentar memorizar el mayor número de letras de cara al concierto de Los Nikis. Ilusos de nosotros -, aparcar, hotel – con su correspondiente ventana a patio interior, para no romper la estadística -, acicalarse y listos para la acción.

En ese bar, por tanto, estaban concitados los homenajeados en esta edición para subir todos juntos a La Abadía, en el conjunto monumental de Trujillo, y disfrutar de la fiesta de presentación. Y de canapés, o algo, que ya eran más de las 21. El local en sí está montado con todo lujo de detalles. Dos plantas, espacio ajardinado exterior, vistas al castillo, y, lo mejor, repleto de gente de la cultura, verdaderos artistas con los cuales se van a saldar unas cuantas cuentas. Pero, aparte de estar con toda esta gente importante, hay que comer, así que empezamos a asaltar las bandejas de canapés mientras divisé la figura del cortador de jamón, de quien me hice su mejor amigo, y, ahora sí, todo empezaba a encajar.

Por allí estaban Mariví Ibarrola, Javier de Juan, Paloma Concejero, el ya mencionado Fernando Colomo, Antonio Gárate, Los Nikis…. en animadas tertulias. Así que me puse a deambular entre ellos para empaparme de cultura y conocer anécdotas o vivencias o lo que estuvieran contando en sus respectivos corrillos. Pero, por un lado hablaban de la toxoplasmosis, por otro de la caña de lomo, por otro del aloe vera…. Así que desistí, y volví a hacerle compañía al cortador de jamón, cuyo discurso siempre es infalible.

La nota musical en la fiesta corría a cargo de Fonal, banda popera de la tierra, ganadora del Premio Pop-Eye a la mejor banda extremeña el año pasado. El trío fue de menos a más y dejaron a la audiencia a punto de caramelo para recibir a Los Nikis, que estaban en Trujillo para comer jamón, y ya de paso iban a recibir el Premio de Honor por su trayectoria musical. Respaldados por una sonorización estupenda y con la poca vergüenza que siempre les caracterizó, soltaron “La puerta verde”, “Silvia Sobrini”, “La naranja no es mecánica”, “Diez años en Sing-Sing” y “El imperio contraataca” (dos veces), se revolcaron y se fueron, dejándonos con ganas de más clásicos. Y por más que gritamos “Mengele” unos cuantos, no sirvió para nada. Yo lo intenté con “Mongolo”, pero tampoco funcionó. Así que sólo nos quedaba agradecerles el esfuerzo y saborear el buen rato que habíamos pasado y continuar la fiesta hasta que se nos acabó el fuelle.

SÁBADO 12

Parece ser que el sábado 12 de noviembre es el “Día del Desayuno en Diferido” en el Hostal Julio, con el hambre que yo tenía. Entre que pedimos el café con tostadas y nos lo sirvieron me pude releer el “Ulises” y la trilogía de Primo Levi. Al final no se lo tuvimos en cuenta porque eran una gente muy maja. Y además no pagábamos un duro, estábamos de vacaciones y en muy buena compañía.

El plan del día, como adjuntos a la organización, era procurar que todo fuese sobre ruedas. Así que nos pusimos en camino, abriéndonos paso por callejuelas inclinadas. Las resacas caminando entre palacios del siglo XVI son menos; claro que el ibuprofeno del desayuno también ayuda. Nuestro destino era el  Teatro Gabriel y Galán, escenario de la gala, con el fin de planificar el día, recoger acreditaciones, instrucciones y hacernos la foto de rigor con Micky.

Por supuesto, me aseguré de que tenía sitio en el patio de butacas, haciendo esta foto que ya debe tener mi madre enmarcada en el salón, al lado de mi orla de COU.

Salimos, y como ya eran más de las 11, nos tomamos una cerveza a pleno sol con Los Nikis en La Taberna Vikinga (¿qué ser superior podría haber planeado tamaña coincidencia?) y luego bajamos cien metros lisos hasta el Ayuntamiento para la rueda de prensa oficial.

El Ayuntamiento se asienta sobre la antigua Casa de Comedias, una construcción del siglo XVI que desde 1888 alberga la casa consistorial de Trujillo, la casa del pueblo. Allí, en el patio principal, todos los premiados se dispusieron para la foto de familia sobre la escalinata y fueron presentados a los medios por J. A. Olloqui y el alcalde de la ciudad, Alberto Casero. A continuación, uno a uno fueron bajando la escalerita y diciendo unas palabras en relación a su premio, a medio camino entre una reunión de comunidad de vecinos y El Club del Chiste, aunque sin chiste, ya que la cultura no está muy bien posicionada en nuestro país y eso es lo que traslució en la mayoría de discursos – incluso en el del alcalde -, agradecimientos aparte.

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El almuerzo se sirvió en el Museo de la Coria, que se levanta sobre el desaparecido convento de San Francisco el Real, construido en el siglo XV para las monjas clarisas. Y aquí somos todos muy fan de las monjas clarisas. Y también somos fans de la madre de Alaska, América Jova, de mirada desarmante, frágil y mayestática en su silla, cual rey Melchor atendiendo a los presentes. Con el bastón a mano por si las moscas. No me gustaría haber sido Alaska de jovencita y haber llegado a mi casa tres minutos más tarde de la hora de recogida…

América
América
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En dos salas del museo tuvo lugar la comida de confraternización, con sus vivan-los-novios correspondientes. En mi mesa redonda cayó Jorge Pardo, con quien hablamos de “Aguirre, la cólera de Dios”. Duende puro. Eso podría ser un sueño de estos raros que uno tiene, ¿verdad?: “Tío, soñé que comía con Jorge Pardo y hablábamos de Klaus Kinski”. Pues no, fue real, amigos. Eso pasó. (Por cierto, ¡un abrazo, Jorge!). Después de la comida recorrí Trujillo cogido del brazo de Cayetana Guillén Cuervo (Nota mental: comprar botellas del vino tinto que nos dieron en la comida), recibiendo los flashes de la gente que se paraba a nuestro paso, hasta que la dejamos en su hotel para la sesión de maquillaje. Por cierto, he de mirar el “Diez Minutos” o el “Hola” esta semana, que igual salgo en la portada.  

A continuación, llegar al hostal, echarse un rato, poner la tele y ver otra manifestación en Barcelona (esas dos cosas van unidas), asomarse al patio interior, deprimirse, re-acicalarse y salir de nuevo.

LA GALA

Antes de conocer los Premios Pop-Eye – concretamente en el año 2011, cuando se celebró la octava edición -, la última gala de premios a la que yo había ido se remontaba al año 1981, cuando fui a la Olimpiada Marianista en Zaragoza como integrante del equipo de fútbol sala de 6º de EGB del colegio San Juan Bautista, de Jerez. Además, acudí a última hora porque descubrieron que Guede, de 6º D, había mentido sobre su edad y era mayor de lo que decía. Así que le sacaron de la convocatoria y fui yo en su lugar. Para que veáis, que esta práctica no se inició en Camerún ni en Ghana, sino en Jerez. Pues eso, que jugué menos que Uralde en el Mundial de España, quedamos eliminados a las primeras de cambio y el último día me tuve que tragar toda la gala de entrega de premios para llevarme un puto banderín.

Bueno, no nos desviemos y situémonos en la entrada del Teatro Gabriel y Galán, que van llegando los chicos y chicas de los Buitres Leonados, escoltando a la caravana de premiados. La expectación y los nervios en los momentos previos a la ceremonia dio paso a la relajación cuando todos estuvimos sentados en nuestras butacas (cualquiera me quitaba la mía, jé) y comenzó la 12 edición de los Premios Pop-Eye, de mano de La Burla Teatro.

La encargada de abrir el fuego de los discursos fue Blanca Morera, que elogió la figura de su hermano, El Hortelano – quien fuera Premio Pop-Eye a las Artes Plásticas en 2011 -,  personaje muy querido entre todos los que nos sentimos parte de estos premios. Tras su laudatorio, se proyectaron imágenes de otros ilustres del mundo de  la cultura que nos han dejado  durante el último año (aparte de El Hortelano, que jugaba en casa, creo que fue Chuck Berry quien ocupó la segunda plaza en cuanto a aplausos, para mi satisfacción). Posteriormente, uno a uno fueron pasando todos los premiados a recoger su ojo pop – obra del escultor César David Montero -, su clavel y su botella de Crash, aunque sólo Jorge Pardo sostuvo los tres obsequios durante su discurso. “Puedo con esto y más”. Quizá esperaba recibir una pata de jamón. Todo se andará, Jorge. Yo tengo mano en la cúpula directiva.

A destacar de la gala (para no ser muy cansino):

  • La versión de “Mi venganza está cerca” a cargo de Supertennis (Mejor grupo extremeño)
  • La lucidez de América Jova (Mejor libro de no ficción)
  • La elegancia y el savoir faire  de Alice & The Wonders (Talento emergente)
  • Javier de Juan (Artes plásticas), cual patriarca gitano con todo su clan a cuestas (así cualquiera…)
  • Ángel Fernández, de Jot Down (Mejor Publicación), por bogar contra corriente (formato papel y extensiones descabelladas) y que te den un premio. Y los que quedan.
  • El recuerdo de Jorge Pardo (Duende) a Chiquito de la Calzada, que arrancó los aplausos del patio de butacas
  • Cayetana (Periodismo), espectacular, declarándose una activista de la cultura
  • Cintia Lund (Artista revelación),  insultante juventud y madurada actitud, recreando lúgubremente “Sangre en el museo de cera” y llevándonos arriba con “I’m not a hispter”, con Yanara (Papaya), a la guitarra. Pareció sacada de “La Edad de Oro”.  
  • La reivindicación de la comedia por parte de Fernando Colomo (Cinematografía)
  • La invitación de Luis Martín, de Lobos Negros (30 años viviendo en la Era Pop) a seguir viviendo en la nube en la que estábamos todos. El lunes nos ha bajado de la nube sin contemplaciones, pero intentaremos conservar la sonrisa que hemos lucido todo el fin de semana.
  • La particular versión de “La canción de la suciedad” que hicieron Watch Out (Mejor grupo de música negra). No sé qué les parecería a Los Nikis. Y mucho menos a Howard Devoto.
  • Micky, aprovechando para hacer spam de su próximo disco “Desmontando a Micky” (¡un abrazo, Micky!) (¡y utiliza mi foto para la portada!), y su recuerdo a Chiquito de la Calzada.
  • La flema de Los Nikis ante la adversidad, al fallar el sonido justo antes de empezar su actuación. “Se había roto todo, tíos”. Al final se solucionó y todos coreamos “El imperio contraataca”
Todos los premiados
Todos los premiados
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Así, a lo tonto a lo tonto, se acabó una gala que se hizo amena y divertida, y ya empezaba a entrar hambre de nuevo. Y no me miréis así que estaban todos/as igual que yo. Así que tocaba ponerse la pulserita (qué me gusta…) y dirigirse de nuevo a La Abadía para la fiesta final.

El fin de fiesta fue un paseo-baile triunfal tanto para los premiados oficialmente como para los premiados extraoficialmente (todos los demás). Refrigerio, sonrisas, agradecimientos, felicitaciones, selfies, alcohol, Papaya en la cabina (me debes una de los Ramones, que-lo-se-pas), transacciones en los baños (en una de ellas me llevé una camiseta de La Vallekana Sound System que me regaló Guillermo, bajista de Watch Out) (aunque te dije muy serio que me la pondría para pintar mi dormitorio, era broma, Guillermo. ¡Un abrazo!)… Mientras estuve sereno aproveché para saldar cuentas con aquellos invitados con los que menos había alternado, aunque a Luis Lobo Negro no me acerqué mucho por si le daba por venderme una guitarra de cerámica, que yo soy muy fácil (¡un abrazo, Luis!).

24 hour party people
24 hour party people
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Entre risas y bailes acabamos la noche y nos volvimos para el hostal, todo cuesta abajo (un detalle, Juan Pedro!!!), y me dormí  pensando en cómo será mi discurso cuando reciba un premio Pop-Eye (en realidad estaba pensando en si habrían abollado mi coche, tras dos días aparcado en una calle estrecha y próximo a una curva, pero lo otro queda más lírico).

DOMINGO 13

El desayuno del domingo discurrió bajo los parámetros habituales de Occidente. Es decir, pedirlo, que te lo sirvan y tomártelo. Ya sólo quedaba comprobar que el coche no tuviera ningún bollo (misión cumplida), y despedirnos de todos los que han sido nuestra pequeña familia durante el fin de semana (no os voy a nombrar a todos, pero sabéis quiénes sois) (esto viene muy bien cuando no te acuerdas del nombre de la gente), esperando reencontrarme con todos ellos, como mucho dentro un año.

Y al culpable todo esto, JP, qué decirle…. ¡un abrazo!

Aeropuertos con nombres de músicos

Hace unos años, a raíz de catástrofe aérea de Río de Janeiro, tuve conocimiento del Aeropuerto Antonio Carlos Jobim, lo que me hizo pensar automáticamente en el Aeropuerto John Lennon de Liverpool, y me lancé a la búsqueda de aeropuertos con nombres de músicos. Lo primero que hice fue probar “Airport Memphis”, porque estaba seguro de que el aeropuerto de Memphis se llamaría Elvis Presley, pero, extrañamente, no tuve resultado.

Esto es lo que os he conseguido:

Antonio Carlos Jobim (Río de Janeiro, Brasil)

El principal aeropuerto de Rio es este al que le da nombre el gran compositor nacido en la misma ciudad, Antonio Carlos Jobim, y fallecido en 1994.

Astor Piazolla (Mar del Plata, Argentina)

El bandoneonista platense, o marplatense, fallecido en 1992, en le dio nombre en 2008 al aeropuerto de su ciudad.

Louis Armstrong (New Orleans , USA)

El 11 de julio de 2001, el aeropuerto de New Orleans fue renombrado en honor al músico de jazz Louis Armstrong en el centenario de su nacimiento. Tengo ganas de ir a New Orleans.

John Lennon  (Liverpool, Inglaterra) –  LPL

Aunque se abrió oficialmente el 1 de julio de 1933 bajo el nombre de Aeropuerto Internacional “Speke”, en 2002 se le bautizó con el nombre del hijo más ilustre de Liverpool.

Fredric Chopin (Varsovia, Polonia) – WAW

En marzo de 2001, el famoso compositor polaco Chopin le dió nombre al Aeropuerto Internacional de Varsovia. Tengo ganas de ir a Varsovia.

Wolfgang Amadeus Mozart  (Salzburgo, Austria) – SZG

Este aeropuerto, relativamente moderno, adoptó el nombre del compositor salzburguense. Tengo ganas de ir a Salzburgo

Giuseppe Verdi (Parma, Italia) – PMF

El 5 de mayo de 1991, el Aeropuerto de Parma pasó a llamarse Giuseppe Verdi, mi músico anterior a 1890 preferido.

Ferenc Liszt (Budapest, Hungría) – BUD

El músico nacido en un imperio (austriaco) y muerto en otro (alemán) le da nombre desde hace muy poquito – marzo de 2011 – al aeropuerto de la capital de Hungría, donde dio clases y pasó una buena parte de su vida. Tengo ganas de ir a Budapest.

Guía de Berlín (I)

Versión PDF para descargar, aquí

Hace poco he estado en Berlín. Como ya hice con mis viajes a Escocia o Praga, fui anotando cositas en una libreta para poder darle forma luego a una guía, que pueda servir como entretenimiento para quien le guste la lectura y la historia, y/o como guía, propiamente dicha, a quien tenga pensado viajar allí. No esperéis encontrar “el otro Berlín”, o algo súper alternativo, porque hemos ido en plan guiri. Faltaría más.

DÍA 1

La llegada a Schonefeld fue según lo previsto, a  las 10. El aeropuerto de los tiesos está a unos 24km de Berlín, por lo que hay que coger el tren metropolitano (S-Bahn). Del aeropuerto a la estación de tren hay un camino de unos 500 metros. Si no sabes por dónde, sigue a las masas.

Aeropuerto de Schonenfeld - Guía de Berlín - Carleso

Al llegar a la estación, has de comprar el billete en las máquinas (3,30€) y validarlo en la maquinita antes de subirte. Recuerda, tren RE7 o RE14. En tres paradas estás en Alexander Platz (de aquí en adelante nos referiremos a Alexander Platz como Alexander Platz). Nuestra casa Airbnb estaba situada cerca de la parada de Marchishkes Museum, así que cogimos la línea U2, nuestra línea madre, y allí nos bajamos y nos instalamos en el piso franco, muy bonito y muy calentito. Para quedarse allí dentro, en verdad.

Nota 1:

El metro comunica muy bien toda la ciudad, no como en Sevilla. El precio del viaje individual es de 2,70€ en los tramos AB, que son los más céntricos. Para Aeropuerto, Potsdam, Sachenshausen, etc.. es de 3,30€. El abono para un día en tramos AB es de 7€, y en ABC, de 7,60€. La tarjeta para una semana vale 37€, si mal no recuerdo. Aunque también os podéis montar sin pagar un duro, siempre que no os pille un revisor. Vosotr@s viajáis, vosotr@s decidís.

Para la primera incursión berlinesa no teníamos nada pensado. Caminar donde nos llevara nuestra intuición, siempre teniendo en el horizonte la Puerta de Brandenburgo. Sí, ¿qué pasa? Pues eso, de repente nos vimos en Leipziger Strasse,  una avenida amplia, limpia, fría y silenciosa. Tras saltarnos un par de museos por el camino (“ya habrá tiempo para ver museos”, eso no falla), llegamos a la octogonal Leipziger Platz, donde hay otros dos museos que vimos por fuera (es la última moda), el “Spy Museum” y el  “Museo Dalí” (este en Potsdamer Platz). Pero lo que queríamos ya a esas horas (11:30), eran dos cervezas. Déjate de museos.

Nota 2: Todo el mundo dice que “Berlín es barato”. Berlín no es barato. Barato es Bormujos, o Bornos. ¿Es más barato que París, Roma o Londres? Sí. Pero eso no quiere decir que sea barato. Barato es Bormujos, o Bornos. Quédense con eso. Sigamos.

Total, que pedimos las dos cervezas en una terracita al sol en plena plaza. Sí, como lo oyen. La mar de bien. Al acabarla, le hice a lo lejos al camarero la seña de “la cuenta”, así como firmando en el aire con la mano. Este me imitó y le hizo el mismo gesto a sus compañeros, que rieron todos haciéndose el mismo gesto. Total, que me clavaron 9€ y nos fuimos de allí, escrutados por el sonriente staff de camareros, sin mirar atrás. Justo al lado de Leipziger Platz está el primer hito turístico que visitamos, que no es otro que Potsdamer Platz, epicentro cultural en el siglo XIX, donde se instaló el primer semáforo europeo. Allí iba la gente a meterse el dedo en la nariz en la época. Hoy día más que cultural es comercial, gracias sobre todo al Sony Center y su cúpula bestial, al edificio de Daimler y al Beisheim Center.

Y en esta época, nos pilló el primer mercadillo navideño de los que vimos, que no fueron pocos. Casetitas de madera muy bien montadas y con diversidad de productos y comida, con un gran ambiente. El Museo del Cine está situado en el Sony Center. No lo visitamos (“ya habrá tiempo para ver museos”), pero sí echamos un ojo a su tienda, con cositas cinéfilas muy coquetas.

Tocaba salir de Potsdamer Platz, así que cogimos Eberstrasse en dirección a la Puerta de Brandenburgo, que para eso hemos ido a Berlín. A mitad de camino, a  mano derecha, nos detuvimos para recorrer el Monumento al Holocausto, los 2.711 bloques de hormigón, obra de Peter Weissman.

 

Un espacio de desasosiego, de reflexión, de tristeza (de todo menos de jugar al escondite, como estaban haciendo allí unos niñatos)  erigido en 2005 en recuerdo a las víctimas del Holocausto.

Museo del Holocausto - Guía de Berlín - Carleso

No somos nada

Como curiosidad, la empresa que fabricó la sustancia anti-graffiti para cubrir los bloques, tenía una subsidiaria, que era la que produjo en su día el gas Zyklon-B. Casi nada.

Al salir de la zona, ya se veía la Puerta de Brandenburgo. Ni en mis peores sueños había imaginado encontrarme con el monumento de perfil. Eso no lo tenía previsto, pero así fue. Llegué hasta ella con la cabeza gacha, la rodeé y caminé hasta situarme frente a ella para expresar como una emoción impostada, “Oh”. Uno de los hitos, si no EL hito de mi viaje, era estar allí, y allí estaba. Y, gracias a la fecha en la que fuimos, no estaba atestada como yo preveía en mis peores sueños, así que pudimos disfrutar allí sin apreturas.

Pero bueno, tampoco nos volvamos locos, que hay mucho que ver. En uno de los bloques laterales de la Puerta se instaló la Cámara del Silencio, una habitación insonorizada para aislarte de todo, pensar, meditar y mirar el facebook. Y para resguardarte del puto frío, como fue nuestro caso. Aparte de eso, meditamos allí un poquito y salimos en dirección Unter Den Linden, la avenida de los tilos, la calzada prusiana.

Paseamos despreocupados por la larga avenida, pasamos por la Humboldt Universitat, que estaba cerrando ya, que si no… Más adelante nos detuvimos en Neue Wache (no me lo he inventado, es así), un edificio de Shinkel que dentro alberga una Piedad. Es un memorial a las víctimas de guerra y dictadura. Como la reja estaba cerrada, miramos la estatua y las flores del suelo desde la entrada, hasta que un operario alemán, el típico operario alemán, se bajó de una escalera que había dentro con un trompo en la mano y nos fuimos, con miedo y frío.

El siguiente edificio bajando por Unter den Linden es el Zieghaus, un antiguo palacio que ahora alberga el Deutsches Historisches Museum, o sea, el Museo de Historia Alemana, para los que no sepáis alemán. Como seguíamos con frío, entramos. A lo tonto a lo tonto, empezamos a subir escaleras y recorrer salas, desde 1930 hacia atrás, un recorrido histórico inverso de la historia alemana. Pero hete aquí que cuando iba por el año 1600, enfrascado yo en las andanzas de Maximiliano I de Baviera, se me acercó una señora alemana alemana, de edad avanzada, con gafas, mirando y señalando mi pecho fijamente y haciendo el “No” con el dedo. A mí me suele intimidar que me hablen en alemán, pero más me intimida casi que me miren en alemán. Miré al resto de visitantes y todos llevaban una pegatina, que HABÍA QUE PAGAR.  O sea, que nos habíamos colado sin pagar (las cosas del frío). Total hicimos como que bajábamos a pagar, y nos salimos del museo. Ya habíamos entrado en calor, la verdad. Aunque me dió coraje quedarme con la duda de quién ganaba la Guerra de los Treinta Años.

Seguimos el paseo monumental y lo siguiente en aparecer ante nuestros ojos, andamios aparte, fue la Berliner Dom, la catedral, relativamente nueva, pero majestuosa. La entrada, que te da acceso a subir también a la cúpula, vale 7€. Nosotros lo dejamos “para otro día”, porque ya era de noche (allí a las 16 es de noche en noviembre). Pero   justo recién cruzado el Spree nos encontramos con el Museo de la DDR, abierto en 2006, y este sí apetecía verlo. Mogollón de memorabilia de la época de la República Democrática, infografías, documentos, reproducciones de viviendas de la época, de salas de interrogatorio, de vehículos… en fin. Si te gusta lo vintage y la historia, puedes echar un buen rato aquí por 9,50€.

Museo de la DDR - Guía de Berlín - Carleso

Eso es una defensa y lo demás son tonterías

Ya al salir de ahí, nos tocaba pisar por primera vez Alexander Platz, convertida en centro neurálgico navideño. Noria, pista de patinaje, y decenas de puestecillos y bares instalados en cabañas de madera, y todo el mundo contento, como si no hiciera frío, bebiendo vino caliente (gluhwein).

Echamos un vistazo de cerca a la imponente torre de televisión. la Fernsehturm, otrora símbolo y orgullo del Berlín Oriental, al reloj mundial, que marca todos los husos horarios del planeta (y yo soy un fan de los husos horarios, como ya sabréis) y ciudades situadas en esos husos,  y a la fuente de Neptuno, rodeada por la pista de patinaje, y para casa.

Fin de la cita.

Guía de Berlín II

New York, New York

John Kander y Fred Ebb

Lo lógico es pensar que antes de que Frankie cantara “New York New York” nadie lo hubiera hecho. Ni después tampoco. Lo lógico es pensar que es SU canción, que la compusieron mirando el puente de Brooklin por un lado y su cara con el sombrero puesto en otro.

Pero no, resulta que la letra la escribió un neoyorkino de Manhattan, Fred Ebb, y la música un missoureño, John Kander.  Si no os dicen nada estos nombres deberéis ver “Cabaret” , “Chicago” o “New York, New York”, entre otras monstruosidades (en el mejor sentido de la palabra) (mostros, que sóis unos mostros), y ya sabréis con quién tratáis.

John Kander y Fred Ebb

Kander & Ebb, para servirles

La compusieron un año antes de que la voz la cantara por primera vez en directo – en octubre de 1978 –  como tema principal del musical que Scorsese , crecido tras el éxito de “Taxi Driver” un año antes, rodaría con Liza Minelli y Robert de Niro y que se estrenaría el 21 de junio de 1977.

Liza Minelli - New York New York

Por lo tanto, podéis sospechar que la versión original de tan célebre canción corre a cargo de Liza, y la versión popular y extendida cobró vida en la voz de Frank Sinatra, quien la grabó en estudio en 1979, convirtiéndose en el himno oficioso de la ciudad que nunca duerme. De todos modos no hay apenas diferencias entre una y otra, y os corresponde a vosotros decidir con cuál os quedáis, la de Liza, más cabaretera y sobria, o la orquestal y casi épica de Frankie. (Aunque si eres joven, indie y sin prejuicios, quizá prefieras la versión de Cat Power, que mañana cumple años por cierto)

Apellidos que crearon marcas

Para hoy me he puesto el disfraz de documentalista y me he currado un articulito donde os desvelo algunas marcas que le deben lo que son, o sea, marcas, a un apellido, generalmente de su creador. En algunos casos es más obvio que en otros, pero en general, es curioso ver que algunos de los nombres que ya dforman parte de nuestro lenguaje cotidiano son apellidos de personas que en su día fueron como tú y como y como yo, o sea, gente anónima y sin un duro.

 

Matutano: El empresario catalán Luis Matutano Jover fundó una fábrica de aperitivos basados en la patata, un negocio que su familia explota desde 1873, a mediados de los 50. Ahí empezó todo.

 

Juanola: Las Pastillas Juanola  combinan regaliz, mentol y otros aceites esenciales, y llevan con nosotros toda la vida, como el presentador de los deportes de Telesur, el Martínez Campos. Las primeras pastillas fueron elaboradas en el año 1906 en la farmacia de D. Manuel Juanola Reixach. Con dos cojones. El mejor del post.

 

Kellogs: Fue fundada en 1906 por Will Keith Kellogg quien se basó en la alimentación de los Adventistas del Séptimo Día, religión que él mismo practicaba. Qué cosas.

 

Adidas: La empresa originalmente llamada “Gebrüder Dassler Schuhfabrik” fue fundada por Adolf (Adi) Dassler, en los comienzos de la década de 1920 junto con la ayuda de su hermano Rudolf , quien por diferencias personales con Adolf fundó PUMA en 1948. Como consecuencia de lo anterior, Adolf Dassler tomó el control de la empresa y decidió rebautizar la firma como “adidas”. El nombre, como podéis imaginar, procede de “Adi“, diminutivo de Adolf, y “das” la primera sílaba del apellido.

 

Zanussi: Antonio Zanussi construyó el primer horno de leña con una plancha de cocina de hierro fundido en 1920 en el noreste de Italia. Más tarde se convertiría en el primer patrocinador de camisetas del Real Madrid

 

Levi Strauss: Levi nació en Alemania, y originalmente se llamaba Löb Strauss). En 1853 viaja a San Francisco para abrir una pequeña tienda de mercería, que crecería hasta convertirse en un próspero negocio.

 

Piaggio: Fundada por Rinaldo Piaggio en 1884, Piaggio inicialmente fabricaba locomotoras y vagones de tren.

 

Danone: La empresa Danone fue fundada en 1919 por Isaac Carasso y Jéssica Reig en Barcelona  como una pequeña fábrica artesanal que producía yogures. El nombre de la fábrica fue “Danone” por el diminutivo del nombre de su primer hijo, Daniel (“Danón” era el apelativo familiar de Daniel Carasso).

 

Suchard: En 1825, Philippe Suchard funda su fábrica en la ciudad de Neuchâtel, Suiza. En 1901 ve nacer la marca Milka.

 

Toblerone: En 1867 Jean Tobler abre su primera tienda de chocolates en Berna (Suiza), y tras el éxito alcanzado por ésta, poco después inaugura junto a sus hijos la fábrica de chocolate “Tobler & Cie”.

 

Panrico: En 1962 Andrés Costafreda crea Donut Corporation española para la producción y comercialización de DONUTS en España. Ese mismo año, junto con la familia Rivera crea Panificio Rivera Costafreda para la fabricación de Grisines.

 

Heineken:  Gerard Adriaan Heineken compró la poco rentable cervecería Haystack, situada en el centro de Ámsterdam a finales del siglo XIX. Casi nadie creyó que fuera a durar más de un año, por mucho que prometiera una calidad duradera.

 

Aquí lo dejo porque esto no acaba nunca.

 

Por cierto, ¿y Lejía Conejo? Dedicado a PabloBunny.

Evasión o Victoria

Probablemente muchos habéis visto la película que da título a este post, protagonizada por Michael Caine, Max Von Sydow, Sylvester Stallone… y con colaboradores de lujo como Pelé (esa chilena!) o al argentino Ardiles. La película cuenta la historia de un grupo de prisioneros de un campo nazi que se enfrentan con soldados alemanes en un partido de futbol. Aunque la historia de la película es pura ficción (ese Stallone partiéndose el brazo), está basada en un  triste hecho real que sucedió en Ucrania en 1942.

En la Kiev ocupada se formó un equipo con 8 jugadores del Dynamo de Kiev y 3 del Locomotiv, denominado FC Start. Los soldados alemanes seguían con curiosidad los entrenamientos que realizaban en un solar hasta que, en un alarde de generosidad, les cedieron el estadio Zenith para que lo hicieran. Pero la cosa fué más allá. A alguien se le ocurrió celebrar un partido entre el Start y y una selección de soldados alemanes, para que estos se distrayeran y para que la población ocupada viera que no eran tan malos como los pintaban.

Aunque en un principio era super-amistoso, más de distensión que de tensión, a medida que se acercaba la fecha del encuentro, el 12 de julio, se fue politizando el tema ya que los alemanes debían ganar para  demostrar que  la raza aria era muy superior y una derrota sería un varapalo a la ideología del Reich.

Total, que ni raza aria ni leches. Les metieron 4, con el consiguiente cabreo del general Eberhard (no hace falta que os lo presente, ¿no?), que abandonó el palco antes de que acabara el partido, al más puro estilo Lopera. Los alemanes, enfurecidos, pidieron revancha. Se reforzaron, y les cayeron 6, el día 17. Luego pidieron ayuda a sus aliados húngaros, que perdieron por 5-1, dos días después, y por 3-2 el día 26.

Así hasta que decidieron llamar al Flakelf, equipo de la Primera División alemana, para que pusiera rectos a los del Start. ¿Qué se habrían creído esos ucranianos? El día fijado, el 9 de agosto. El estadio abarrotado, deseoso de ver una nueva paliza a los invasores. Comenzó bien la cosa para los nazis, pues se adelantaron en el marcador, pero al final de la primera parte ya perdían por 2-1. Estaban acojonados sólo de pensar en la cara de Hitler si se entera de que habían perdido. Así que en el descanso un oficial bajó al vestuario del Dynamo y les dijo que, o perdían o….


El cartel anunciando el partido. ¿Os lo traduzco?

Así que salieron desanimados, tristes, a jugar la segunda parte. Pero vieron al público que se había venido arriba, orgullosos de su equipo, y se picaron de nuevo, aun sabiendo las consecuencias de una victoria. Total, que les metieron dos chicharros más, y al final del partido lo celebraron con el público, mientras los alemanes se retiraban a toda prisa, bajo la mirada fulminante de los oficiales en el palco.

La venganza no tardó en llegar. Los jugadores fueron arrestados uno a uno, y a partir de ahí se les pierde la pista a la mayoría, aunque se confirmó el fusilamiento de cuatro de ellos.

Hoy día un monumento (en la foto inferior) dentro del estadio del Dynamo de Kiev honra la memoria de aquellos héroes.

Nombres Únicos

Siempre me ha llamado la atención la gente (famosa en su mayoría) (actores en su mayoría) que tiene nombre que NADIE MAS TIENE, al menos que yo sepa. Quiero decir, que no se llaman Pablo, Nuria, Carlos, Bea, Will o Robert, por decir algunos nombres más o menos “normales”.

Tampoco me vale Kirk, Yul o Tippi porque no son nombres reales, sino artísticos, y si nos ponemos a inventar, no me ganaría nadie.

Bueno, ahí van unos cuantos:

  • Keira Knigthley.- No sé si conocéis a alguna otra Keira. Yo no. Y si la conocéis, seguro que no es tan guapa como ella.
  • Keanu Reeves.- El nombre de este “actor” de origen libanés quiere decir “la brisa fresca sobre las montañas” según algún dialecto hawaiano, he leído por ahí.
  • Humphrey Bogart.- ¿Conocéis a alguien más que se llame Humphrey? ¿Por qué no se ha extendido este maravilloso nombre? (Abrid la canción relacionada, “As Time Goes By”, por favor, lo agradeceréis)
  • Lon Chaney Jr .- El hijo de Lon Chaney, “el hombre de las mil caras”, no se llama Lon. Oh, qué putada. Lon viene de Alonzo, que es como se llamaba su padre. Pero no desesperemos, porque su nombre original es de los que no tiene desperdicio: Creighton Tull Chaney…
  • Ava Gardner .- No sólo se llama Ava, sino que se llama Ava Lavinia. Por si el primero falla (hay más Avas en el mundo, claro, pero ahora no caéis en ninguna otra), tenemos el de repuesto. Ava Laviniaaaa, salte del agua!! (Ava en la playa, a los 6 años, con su madre)
  • Heath Ledger.- Uno que va para buen actor (sí, el de “Brokeback Mountain”, entre otras). Aunque no se llama Heath, sino Heathcliff, pero, vaya, igual de rebuscado.
  • River Phoenix.- El malogrado River también se lució con su nombre. Gracias a sus padres, que utilizaron el River del río de la vida de la novela “Siddartha”, de Herman Hesse, y el segundo, Jude, de “Hey Jude” de los Beatles. Pero no os lo perdáis, que aparte de su hermano Joaquin, tiene una hermana (supongo que es mujer) llamada Rain y otro/a llamado/a Libertad Mariposa (espero que sea mujer). ¡Coño, sólo con la familia Phoenix hubiera rellenado el post de hoy!

Guía de Escocia (Intro)

Comienzo aquí mi particular Guía Turística de Escocia, al estilo de la que ya  hice para Praga, por entregas. La idea es que sirva de algo a quien vaya visitar ese país, y tenga alguna referencia, y al que no lo vaya a visitar nunca jamás, pues que aprenda algo (el saber se va a acabar, qué diga, el saber no ocupa lugar) y se ría un poco.

En esta primera entrega haré una pequeña introducción sobre algunas cosas que hay que tener en Cuenca  a la hora de viajar a Escocia, así como el relato de nuestra llegada triunfal a Liverpool, así que no esperéis muchas anécdotas. Si veis que no os interesa, siempre podéis oir a Blue Cheer en Youtube.
¿Cómo moverse?
Escocia no es un país demasiado grande, lo ideal es recorrerlo en coche, al menos su parte occidental que es la más espectacular. Dependiendo del número de días que vayáis a estar veréis más o menos (esa frase me la podía haber saltado y ahora no estaríamos leyendo esta aclaración, perdiendo el tiempo tontamente). Así que lo suyo es desembarcar en Escocia (o en el norte de Inglaterra, como fue mi caso), y alquilar un coche con su volante a la derecha, perder el miedo, y lanzarse por sus carreteras. Recomiendo encarecidamente que lo alquiléis con navegador GPS u os llevéis el vuestro. Desde que lo descubrí, recientemente, la vida al volante es mucho más fácil. Por contra, no os perderéis por las carreteras de Escocia, minimizando la posibilidad de encontraros con el típico fantasma escocés, un alma en pena sin GPS vagando sin encontrar su castillo.

Venga ome, que ya no están tan caros
Carreteras
En cuanto a las carreteras, subiendo de Glasgow o Edimburgo (más o menos están alineadas), hay muy poco de autopista. Es decir, la parte que os recorreréis en coche son carreteras de doble sentido. Tú por la izquierda, ¡siempre!. Al ir por la izquierda, por un país desconocido, lo normal es que vayamos con precaución, con lo cual cada dos por tres tendremos un coche de algún aborigen comiéndonos el culo. Para los que no soportan la presión y se hunden (no pasa nada, incluso a los mejores nos pasa: Raúl, Roberto Baggio, Eljkaer Larsen…), existen repartidas por las carreteras unas zonas de Parking donde puedes pararte, limpiarte el sudor y dejar que pase el de atrás. No confiéis en carreteras solitarias. Por muy solitaria que sea la carretera, por muy tarde que sea, por inclementes que sean las condiciones, SIEMPRE va a haber un coche detrás nuestra. Asumámoslo. Pero aquí no acaba todo. La cosa se puede complicar, porque hay carreteras en las que sólo cabe un coche (sólo puede quedar uno). Y nosotros con el volante a la derecha. Para eso hay habilitadas también unas zonas llamadas “passing places“, en los arcenes, donde tú, o tu “contrincante”, tendréis que pararos para dejar pasar. Al final no es tan problemático porque suele haber uno cada 100 metros o así, y la gente te da las gracias cuando te paras, y tú les saludas cuando ellos se paran. Es un juego.
¿Y dónde duermo? ¿Eh, carleso? Tú que lo sabes todo. Anda, listo!
 Para los que no lo sepáis, el alojamiento por excelencia en Escocia es el Bed & Breakfast: casas particulares en cuyas habitaciones puedes dormir, y donde te harán el desayuno pagándole al dueño/a el precio fijado, que es muy variable, partiendo de unas 20 £ por cabeza. Es aquí donde se pone de manifiesto la hospitalidad de este pueblo y la amabilidad de sus gentes. Ceden su casa a extraños, y la mayoría no acepta que les pagues hasta que te vayas, sin pedirte ningún tipo de fianza. Todos estos alojamientos están indicados con un cartel en la fachada de la casa con el símbolo B&B, donde suele aparecer “VACANCIES”/”NO VACANCIES”, dependiendo de si tienen habitación libre o no. Algunos incluso muestran el precio. Aquí pasa como con todo. Cuando no te hacen falta, no paras de verlos, y todos “Vacancies”; pero cuando la noche cae y empiezas a angustiarte buscando uno, no aparecen por ningún lado. Así que, buscarlo con tiempo y sin prisas.

Cartel del B&B frente a la casa. En las ventanas, “VACANCIES”.
La monea
La moneda oficial es  la libra (£), y en el momento de hacer mi viaje, estaba a 1,3 €. Lo digo para que hagáis vuestros cálculos a lo largo de la Guía. El símbolo £ se deriva de la letra “L”, de la abreviación LSD (¡anda, mira qué cosas!) – librae, solidi, denarii – usada para las libras, chelines y peniques del sistema monetario duodecimal original. Libra era la unidad romana básica de peso, que se derivaba del latín de “balanza”. ¡Viva la Wikipedia!
Bueno, pues nada más, espero que os guste. Cada entrega irá acompañada de una canciòn de algún grupo o cantante escocés, todo de calidad indiscutible.

 LUNES 15-09-2008 
SEVILLA-LIVERPOOL
Lo más reseñable de la primera noche fue la recogida del coche, un Opel Zafira (demasiado grande…), en el aeropuerto de Liverpool y la toma de contacto con la conducción en Gran Bretaña. De noche, en una ciudad y país extraños, y con el volante a la derecha, fue un milagro que no me comiera varias veces a los coches que venían en sentido contrario. El giro a la derecha es terrible (repetid conmigo en voz baja). Menos mal que las 23:00 son como aquí las 2:00 o así, y no había demasiado tráfico. Pero el que había se acordará de mí…
No sé cómo, pero localizamos el Hillcrest Hotel (39 £) en una carretera perdida de las afueras de Liverpool. Llegamos a las 12 de la noche, hora totalmente intempestiva allí, como ya he dicho. El hotel cerrado. Llamamos al timbre, y nadie salía. Ya estaba echando mano en mi mochila a la “Guía para pegarle fuego a un hotel correctamente en Inglaterra” (Salvat, 2002) cuando salió el hermano de Michael Palin, con todo su gracejo y su flema británica, metiéndose la camisa por dentro del pantalón, y nos hizo pasar. Rellenamos el papeleo de trámite y a dormir, que es muy tarde en Gran Bretaña.


Edwyn Collins (Edimburgo) – “A girl like you”
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