Up Tight. The Velvet Underground History

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“STERLING MORRISON: El llamado ‘verano del amor’ fue un verano precioso en Nueva York pues, además de la emigración habitual de la jet set de turno (sanguijuelas sociales, árabes y demás), hacia Hamptons, tuvo lugar otro éxodo, que aún agradecimos más, hacia el oeste; San Francisco y tal. Embaucados por el sensacionalismo de los medios de comunicación, y animados por una serie de canciones tan falsas que daba vergüenza oírlas (Airplane, Mama’s And the Papas, Eric Burdon), los petardos adolescentes se lanzaron en manada hacia la costa; y a la chusma depredadora neoyorkina le faltó tiempo para trasladarse allí. Para no entrar en detalles, sólo diré que todos los chorizos, todos los degenerados, todos los artistillas espabilados y engañabobos, y todos los colgados de profesión, liaron el petate y allá que partieron hacia la tierra prometida. Toda esa legión de impresentables se dejaron caer sobre los pobres hippies indefensos (y toda su parentela) que había en San Francisco. Y lo demás, como dicen por ahí, es historia.”

“Velvet Underground. Noise Rock” – Gerard Malanga/Victor Bockris (1983)

Churchill

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“Nicholas Soames, el hijo mayor de los Soames que fue criado por tanto en la finca de Chartwell, me contó una atractiva historia. Cuando tenía unos seis años, hacia 1955, irrumpió en la habitación de Churchill, a pesar del ayuda de cámara-guardia que normalmente lo defendía, y preguntó: ‘Abuelo, ¿es verdad que eres el hombre más grande del mundo?’. Churchill respondió: ‘Sí, y ahora lárgate’.”

“Churchill” – Roy Jenkins (2001)

Advertencias para mí mismo

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“Queremos la violencia de la orgía, pero sin el crimen, la calidez del placer sin la angustia del dolor, y mientras el futuro se cierne como una pesadilla y nosotros seguimos echándonos a perder…, somos los cobardes que debemos defender el valor, el sexo, la conciencia, la belleza del cuerpo, la búsqueda del amor y la aspiración a lo que puede ser, al fin y al cabo, un destino heroico”

“Advertencias para mí mismo” – Norman Mailer (1959)

Lady sing the blues

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Mi nombre, Eleanora, era demasiado largo y además nunca me gustó. Especialmente después de que mi abuela lo abrevió y todo el día me gritaba “¡Nora!” desde el porche trasero. Mi padre había comenzado a llamarme Bill porque yo era un marimacho. Eso no me molestaba, pero también quería ser bonita y tener un nombre lindo. Así que me decidí por Billie  y lo adopté.

“Lady sing the blues” – Billie Holiday (1956)

httpv://www.youtube.com/watch?v=4iD1yQIGIKE

El Día D

El Dia D - Antony Beevor

La obsesión de Churchill por estar cerca del centro de acción lo había llevado a insistir en que tenía que zarpar con la flota invasora. Quería observar el bombardeo de la costa desde el puente del crucero británico Belfast. Por fortuna, el Rey intervino, y en una carta fechada el 2 de junio le dijo: “Querido Winston, es mi deseo instarte una vez más a que abandones tu idea de zarpar el día D. Por favor considera mi posición. Soy más joven que tú, soy marino, y, como rey, soy el jefe de los tres ejércitos. Nada me gustaría más que zarpar con ellos, pero he accedido a no hacerlo; ¿te parece justo  que tú hagas precisamente aquello que tanto me habría gustado hacer?”

Antony Beevor  – “El Día D”   (2009)

Mis memorias

En el taller, como curiosidad, teníamos un zorro y una cigüeña que trajeron del campo. Al zorro, amarrado con una cadena, jamás pudimos tocarle en el tiempo que estuvo allí y una vez se escapó y lo encontraron dentro de una casa. La cigüeña fue cambiando de color, de blanco y negro a negro total, pues, como no había trapos para las manos, algunos se limpiaban en ella (en el zorro no se podía)

Martín León  – “Mis memorias”,  Editorial Palaustre (2013)

Éramos unos niños

Eramos unos niños - Patti Smith

Ed no dijo nada sobre la cita de Joyce pero una noche me trajo un disco de los Byrds. “Esta canción va a ser importante para ti””, dijo mientras ponía la aguja en “So You Want To Be A Rock ‘N’ Roll Star”. La canción tenía algo que me estimuló y me desconcertó, pero no supe adivinar la intención de Ed.

“Éramos unos niños” – Patti Smith (2010)

httpv://www.youtube.com/watch?v=Cppyn-u3Djw

Un mundo en guerra

Un mundo en guerra. Historia oral de la Segunda Guerra Mundial

HERMAN PHEFFER
Mutilado de guerra del ejército de Estados Unidos

Teníamos un cirujano ortopédico de Baltimore y fue él quien me dio la definición de comprensión por mutilado que he utilizado todos estos años. Va y me dice: “Hijo, ¿sabes dónde encontrarás comprensión? La encontrarás en el diccionario, entre caca y culo”

1280 Almas

1280 almas _ jim thompson

Saqué una caña y un hilo de pescar de debajo de mi cama. Salí del dormitorio y llamé a Myra para preguntarle si podía envolverme un bocadillo porque me iba a pescar. Supongo que sabéis lo que me contestó. Así que me fui.

No había mucha gente en la calle a aquella hora de la noche, casi las nueve, aunque prácticamente todos los que estaban levantados me preguntaron si me iba de pesca. Yo decía que, vaya, de ningún modo, que va, ¿de dónde habían sacado una ocurrencia semejante?

– Bueno, entonces, ¿cómo es que llevas una caña de pescar, con hilo y todo? – dijo un tipo -. ¿Qué vas a hacer si no vas de pesca?

– Oh, es para rascarme el culo – contesté -. Por si me subo a un árbol y no llego desde el suelo.

Jim Thompson – “1280 Almas”.

La coz cantante

Tom Waits - La coz cantante

En verano de 1988 Bob Seger conducía a través de Westwood cuando divisó una figura familiar caminando bajo un sol de justicia.. Con su andar tranquilo y desgarbado, vestido de negro de la cabeza a los pies, allí estaba Tom Waits.

Seger frenó junto al arcén y le dijo a Waits si quería que lo llevara, y los dos hombres circularon por el lujoso barrio conversando de forma un tanto forzada. Waits iba en el asiento del pasajero preguntándose qué tenía en común con el cantante de Michigan, autor de temas como “Still The Same” y “Shame On The Moon”, un hombre que, por si fuera poco, llevaba pantalones cortos y camisa hawainana. “Hey, ¿puedo dejarte en algún sitio?”, preguntó Seger al cabo de quince incómodos minutos. Waits sopesó el ofrecimiento durante un segundo. “Estoo…déjame donde me has recogido, Bob – replicó finalmente -. Aún no he acabado de andar”.

“Tom Waits. La Coz Cantante. Biografía en dos actos” – Barney Hoskyns (2009)