“All things must pass”, número 1

Un día como hoy del año 1971, la obra maestra de George Harrison en solitario llegaba al número 1 de las listas de USA, producido (como bien deduciréis al oírlo) por Phil Spector. En él participaron amigos de Harrison como Clapton, Ringo Starr, Klaus Voorman o Billy Preston.

 

La fotografía en blanco y negro para la portada de All Things Must Pass muestra a Harrison sentado en el jardín principal de su residencia de Friar Park, rodeado por cuatro gnomos de jardín.

George Harrison

george harrison con la cámara de fotos

Hoy se cumplen diecisés años del fallecimiento de George Harrison en Los Angeles, a causa de un cáncer de pulmón (no fuméis, coño!!) que le fue diagnosticado a mediados de los noventa. En 2001 la metástasis le llegó al cerebro, entrando en fase terminal, y acabando con su vida a los 58 años.

Certificado de defunción
Certificado de defunción

Quizá es el beatle con el que más me identifico, más discreto y más alejado del poder mediático y del liderazgo de Lennon y McCartney (y un excelente guitarrista, ojo). También gozaba de un gran sentido del humor y utilizó la ironía y la consabida flema británica en varias de sus canciones para denunciar todo aquello con lo que no estaba de acuerdo.

Su carrera en solitario creo que no ha sido suficientemente valorada (ya hablaremos de la de Ringo un día de estos). Podéis comprobarlo oyendo la canción de abajo, “All Those Years Ago”, un tema que dedicó a John Lennon en 1981, tras su asesinato. La historia de esta dedicatoria viene a raíz del supuesto cabreo de John Lennon en relación a la autobiografía de George, “I Me Mine”, en la que, según Lennon, Harrison elogiaba a todos los músicos con los que había grabado menos a él. Desafortunadamente, George Harrison no pudo compensarle de ningún modo; el 8 de diciembre de 1980, Lennon era asesinado por Mark David Chapman, y decidió incluirla en “Somewhere in england”. Le acompañaron Ringo en la batería y Paul y Linda McCartney en los coros.

Según muchas fuentes, las cenizas de George fueron vertidas al río Ganges (ya sabréis lo espiritual que era el hombre), aunque no está totalmente confirmado.

 

My Sweet Lord

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Hoy se cumplen 47 años de la publicación de”My Sweet Lord”, la canción-franquicia de George Harrison.

Como podemos imaginar, llegó al número 1, tanto en US como en UK, convirtiéndose en el primer Beatle que llegaba a lo más alto en solitario.

En 1971Bright Tunes le llevó a juicio, al considerar que la canción era un plagio de “He’s so fine“, de The Chiffons, de cuyos derechos era propietaria. George alegó que él no sabía nada de eso, rascándose la oreja, cosa que denota poca convicción:

“¿Las chifons? ¿Quiénes son esas? ¿De flamenquito quizá? Ni idea, oigan”

aseguran que dijo ante el juez. Sí reconoció, en cambio, que “My Sweet Lord” estaba inspirada en pasajes del clásico gospel “Oh Happy Day“, de Edwin Hawkins Singers, de 1969. Total, que no coló, y le condenaron a devolver la mayor parte de los royalties conseguidos por la canción, o algo así.

Después de todo esto, para más inri, The Chiffons grabarían una versión de “My Sweet Lord”.  Y no acaba aquí la cosa. En 1971, la cantante country Jody Miller revisó “He’s so fine” mezclando ambas canciones, con la voz de la canción de The Chiffons , pero introduciendo frases de guitarra de “My  Sweet Lord”. Fue una  época de mucho trabajo para el psiquiatra de George.

Litigios al margen, la canción de George Harrison es una gran canción, de las que no cansan (“Hotel California”, ¡aprende!),  En ella se muestra el lado más místico del beatle, que entona los mantras de los devotos de la fé de Gaudiya Vaishnavism, en fin, un lío.

Esta canción deberíamos oirla todas las noches antes de meternos con el cola-cao en la cama.

Got My Mind Set On You

La otra noche iba en coche con mi hermano, y sonó "Got My Mind Set On You" de George Harrison, cuando me hizo esta revelación:

 

– ¿Sabes que esta canción es una versión, no? La original es de un enano, que la grabó en los años 60.

 

Con semejante afirmación, lo menos que podía hacer era investigar y hacer un post sobre ello. Más aún cuando yo pensaba que el tema era de George, vamos, que tenía toda la pinta.

 

Al parecer, Harrison compró en 1963 un disco de un desconocidísimo James Ray, durante su gira americana, en el que venía la canción de marras. Aunque no la versionaría hasta décadas más tarde, en el año 1987, dentro de su disco en solitario "Cloud Nine". Era su disco de retorno tras dejar la música de lado en 1982.

 

 George Harrison

El tal James Ray efectivamente medía 5 pies – más o menos un metro y medio -, y vivía casi en la indigencia cuando fue descubierto por Rudy Clark, el compositor de la canción (y de otros clásicos populares como "It’s In His Kiss", de Betty Everett), para que firmara por Caprice Records, donde grabó un disco en 1962.

 

Al parecer murió de sobredosis en 1964. Ni la Wikipedia lo sabe a ciencia cierta.