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¡Probad el ácido!

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Ken Kesey escribió “Alguien voló sobre el nido del cuco”, basada en buena medida en sus vivencias como voluntario (“cobaya humana”) en los experimentos con drogas psicotrópicas del Gobierno estadounidense (NO voy a poner aquí el enlace para que te apuntes, vicios@!!). Kesey conoció de este modo el LSD, sustancia psicoactiva que transformó profundamente su percepción de la realidad social y personal.

A partir de 1964, él y un grupo de amigos, The Merry Pranksters o los “Alegres Bromistas”, fueron pioneros en la experimentación con LSD y marihuana. A bordo de un autobús pintado con colores fluorescentes que llamaron “Further”, los Pranksters recorrieron Estados Unidos y fueron estableciendo gradualmente muchos de los elementos retóricos y visuales que después popularizó (y, a juicio de Kesey, trivializó) el movimiento hippie. En esta tarea contaron con la colaboración del grupo Grateful Dead, que acompañaba con sus improvisaciones de música psicodélica las sesiones abiertas de consumo de LSD (Acid Tests) organizadas por Kesey.

El periodista Tom Wolfe, buena gente, popularizó en 1968 las experiencias de Kesey y los Pranksters con su libro “The Electric Kool-Aid Acid Test” (publicado en España como “Gaseosa de Ácido Eléctrico” o “Ponche de ácido lisérgico”) . No obstante, Kesey nunca dio su aprobación a la visión de Wolfe, que consideraba superficial y ajena al espíritu de los hechos. Cualquiera que se haya leído la novela se habrá dado cuenta. Yo me la leeré un día de estos.

Un día como hoy del año 1964, Ken Kesey comenzaba sus “Acid Tests”, en el ámbito privado, en una fiesta organizada en casa de un colega. Días antes había colgado un cartel en una librería anunciando el evento. Posteriormente trasladaría esta experiencia al entorno de los bares y del ya mencionado autobús “divulgativo”.

En este artículo se explica esto con todo lujo de detalles y fotos

Stop, please, stop

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Categoría: Chorradas

Mishima

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Tal día como hoy hace 44 años, el escritor Yukio Mishima se quitaba la vida. La primera vez que oí hablar de él fue de boca de Fernando Márquez, líder de La Mode, en “Mi dulce geisha”. Como el saber no ocupa lugar (aunque veces es mejor una birra bien fría…), copio y pego algunos apuntes sobre su obra y, atención, sobre su muerte…

Obra:En 1949 publica “Confesiones de una máscara”, donde el protagonista proclama abiertamente su homosexualidad tras recordarnos toda su existencia. Será la novela que le catapulte a la cima de las letras japonesas. A ella le seguirán, entre otras, “La muerte en mitad del verano” (1953), “El tumulto de las olas” (1954) y “El pabellón de oro” (1956). Esta última, su obra más conocida, narra la historia del joven Mizoguchi, un aprendiz de bonzo obsesionado por sus complejos

Muerte: El 25 de noviembre de 1970, decide hacerse el harakiri delante del jefe del estado mayor del ejército para protestar por la desmilitarización de su país.

En la oficina del general Mashita se quitó su uniforme y se quedó sólo con el taparrabos que los soldados utilizaban en esa época.

Uno de los jóvenes que lo acompañaban le alcanzó una daga de unos 25 cm. Mishima se arrodilló y abrió sus estómago con el corte ritual que tantos hombres y mujeres había utilizado en el pasado, la muerte de la que tanto había hablado, de la que tanto había escrito. Que tantos de sus personajes habían vivido. La muerte más digna y honrosa que un japonés podía tener hasta que las cosas empezaron a cambiar. La segunda parte del ritual consiste en el corte de la cabeza, que debe ser realizado por una persona de confianza para el ejecutante. Masakatsu Morita tuvo ese honor. El primer corte no logró su cometido, el segundo tampoco. Otro de los jóvenes tuvo que dar el definitivo. La cabeza se había separado del cuerpo. Morita lo siguió usando el ancestral método. Todo había terminado.

Mishima en el cine

My Sweet Lord

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Hoy se cumplen 44 años de la publicación de”My Sweet Lord”, la canción-franquicia de George Harrison.

Como podemos imaginar, llegó al número 1, tanto en US como en UK, convirtiéndose en el primer Beatle que llegaba a lo más alto en solitario.

En 1971Bright Tunes le llevó a juicio, al considerar que la canción era un plagio de “He’s so fine“, de The Chiffons, de cuyos derechos era propietaria. George alegó que él no sabía nada de eso, rascándose la oreja, cosa que denota poca convicción:

“¿Las chifons? ¿Quiénes son esas? ¿De flamenquito quizá? Ni idea, oigan”

aseguran que dijo ante el juez. Sí reconoció, en cambio, que “My Sweet Lord” estaba inspirada en pasajes del clásico gospel “Oh Happy Day“, de Edwin Hawkins Singers, de 1969. Total, que no coló, y le condenaron a devolver la mayor parte de los royalties conseguidos por la canción, o algo así.

Después de todo esto, para más inri, The Chiffons grabarían una versión de “My Sweet Lord”.  Y no acaba aquí la cosa. En 1971, la cantante country Jody Miller revisó “He’s so fine” mezclando ambas canciones, con la voz de la canción de The Chiffons , pero introduciendo frases de guitarra de “My  Sweet Lord”. Fue una  época de mucho trabajo para el psiquiatra de George.

Jody Miller – He's So Fine (with The Jordanaires)

Litigios al margen, la canción de George Harrison es una gran canción, de las que no cansan (“Hotel California”, ¡aprende!),  En ella se muestra el lado más místico del beatle, que entona los mantras de los devotos de la fé de Gaudiya Vaishnavism, en fin, un lío.

Esta canción deberíamos oirla todas las noches antes de meternos con el cola-cao en la cama.

Ma Rainey, la madre del blues

Ma Rainey Stamp

Alabando antes que nada el cambio del nombre real, Gertrude Pridgett, por el fabuloso Ma Rainey, hoy mostramos nuestros respetos a la madre del blues ya que moría un 22 de noviembre de 1939 de un ataque al corazón (heart attack en inglés).

Entre sus mayores méritos, aparte dehaber sido pionera en la difusión del blues a principios de siglo XX, está el haber sido la autora, o al menos la primera grabación conocida, del clasicazo “C.C. Rider”, allá por 1925.

En 1994 el servicio postal estadounidense emitió un sello con toda su cara, de 29 céntimos, o centavos, ni idea. (Espero que en España se emita uno con el tupé de Manolo Escobar, sería lo mínimo)

(De Kennedy no creo que os apetezca que os hable a estas alturas)

MA RAINEY – See See Rider Blues – 1925