Marvin Gaye

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Un día como hoy del año 1984 a Marvin Gaye Jr. le faltaba sólo un día para cumplir 45 años. Pero no llegó, y mira que lo intentó.

Su padre, una pistola del calibre 38 y la cocaína se pusieron entre Marvin y la tarta con 45 velas.

Aquí abajo le recordamos con una de sus canciones no tan conocidas. Y arriba vemos al padre, Marvin Gay, siendo arrestado – por un agente con un bigotazo – tras el homicidio de su hijo .

¡Los mods y los rockers se pegan!

Según reza en el libro de cabecera de carleso.com, «Rock Dates«, de Bob Harris, un día como hoy del año 1964, el mundo conocía la primera pelea entre mods y rockers.

Manos a la obra, me puse a investigar (recorrí bibliotecas, hice viajes a Inglaterra, revisé  documentales, entrevisté a supervivientes de las peleas..) y descubrí la portada del periódico que se hacía eco por primera vez de una pelea multitudinaria entre jóvenes de bandas enfrentadas.

Mods contra rockers

En concreto, el Daily Mirror del 30 de marzo de 1964 titulaba a toda página: «Los salvajes invaden la costa – 97 detenidos«. Al parecer esta pelea tuvo lugar en Clacton (vaya sitio feo para pegarse, ¿eh?), que se convirtió en un auténtico escenario de refriegas, gamberradas y agresiones. Por un lado, jóvenes bien vestidos (bueno, eso es discutible, no he visto prenda más fea que una parka), fanáticos de las scooters y de la música negra, y por otro, rudos chicos rockeros vestidos de cuero sobre motos custom. A la hora de pegarse, igual de gilipollas los unos que los otros.

Aunque estos incidentes fueron muy ruidosos, la verdad es que no se prolongaron mucho en el tiempo (tiene que ser un coñazo pegarse cada fin de semana), pero servirían como trasfondo a la historia filmada años más tarde en «Quadrophenia.»

Yo he conocido y he convivido con gente de los dos bandos, y nunca vi ninguna pelea entre mods y rockers, sí algún conato. Claro que Jerez no es Brighton. Ni Clacton.

 

Felicidades, Terence Hill

terence hill

Aunque fue el listo del dúo, el guaperas y el triunfador, lo cierto es que mayor repercusión mediática ha tenido siempre Bud Spencer. Pero los que no éramos gordos (y además éramos guapos, listos, ricos, rubios y con ojos azules) nos identificábamos en su época con su pareja de correrías, Terence Hill.

Hoy cumple 78 años el veneciano, y como yo fui un fan de «Le llamaban Trinidad» (cuando era pequeño, ome), le rescato del olvido para felicitarle.

Arthur ‘Big Boy’ Crudup

¿Qué  sería de TODO si este hombre no hubiese grabado el 6 de septiembre de 1946 «That’s all right mama» para que luego el gran imberbe se convirtiera en mito gracias a, entre otras cosas, su mangoneo y su irresistible sonrisa? Para más inri, aunque figuró en los créditos de la versión de Elvis, publicada en 1956, nunca vio un duro por derechos de autor, por lo que Arthur solía referirse a Elvis Presley como Elvin Preston. Por mamón.

Hoy se cumplen años de la muerte de Arthur ‘Big Boy’ Crudup. Como mínimo, este pequeño homenaje.

 

Las diez películas favoritas de Billy Wilder

Lapida de Billy Wilder

Un día como hoy del año 2002 moría  Samuel Wilder (al parecer su madre  llamaba a sus hijos Billy y Willy sólo porque le gustaba el sonido «yanqui» de esos apodos), y por eso, tras una ingente labor de documentación y noches sin dormir, publico las diez películas favoritas del genio polaco (o austro-húngaro):

  1. El acorazado Potemkin (Sergéi Eisenstein) (1925)
  2. Avaricia (Erich von Stroheim) (1924)
  3. Varieté (Charles Dupont) (1925)
  4. La quimera del oro (Charles Chaplin) (1924)
  5. Y el mundo marcha (King Vidor) (1928)
  6. La gran ilusión (Jean Renoir) (1937)
  7. El delator (John Ford) (1935)
  8. Ninotchka (Ernst Lubitsch) (1939)
  9. Los mejores años de nuestra vida (William Wyler) (1946)
  10. Ladrón de bicicletas (Vittorio de Sica) (1948)

Claro que cuando Billy dio a conocer esta lista corría el año 1952 y aún no había rodado Irma la dulce, Uno, dos, tres, El apartamento, Con faldas y a lo loco, Testigo de cargo…

Y para acabar, unas cuantas frases suyas:

«Una vez me preguntaron: ¿Es importante que un director sepa escribir?, y yo respondí: no, pero sí es útil que sepa leer».

«Es aburrido ver a alguien entrar en una casa por la puerta. Es mucho más interesante cuando alguien entra por la ventana».

«Antonioni seguro que es un gran director, un gran artista. Pero en lo que a mí se refiere, soy incapaz de mantenerme despierto».

«Quizás El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard) es una película cínica, pero para mí esa película es Hollywood; el guionista, el agente, la estrella olvidada, todos eran retratos del natural».

«Existen más libros sobre Marilyn Monroe que sobre la II Guerra Mundial. Hay una cierta semejanza entre las dos: era el infierno, pero valía la pena».

«Algunas personas sólo guiñan los ojos para poder apuntar mejor».

Y para acabar de verdad, un trailer de un peliculón suyo, «Testigo de cargo», con la voz de Marlene Dietrich cantando «I May Never Go Home Anymore»

¿Quiénes podrían dar réplica a Marlene, Tyrone y Charles hoy en día si se hiciera un remake de esta obra maestra? A los dos primeros seguro que le podemos encontrar algún equivalente en la actualidad, pero al gran Charles Laughton se me antoja complicado.

A Rafa Angulo

Hoy hace seis años ya que se fue Rafa, cuando escribí el texto de abajo. Brindemos por/con él.

 

«Escribo esto no porque se haya ido mi mejor amigo, ni siquiera un amigo íntimo. Escribo esto porque lo necesito.

La primera vez que vi a Rafa fue a finales de los años 80, en La Confi, el sitio donde nos reuníamos a beber y fumar. Era instituto o Confi. Si no estabas en un sitio, estabas en el otro. Yo andaba de charla con Mariló, mi primera novia, y se nos acercó un chaval con melena, guapo, delgado, de ojos claros, que hablaba fino, y se puso a hablar con nosotros. Con ella, más bien, que era compañera de instituto. Después de esa charla, entre ella y yo le llamábamos  Super-Rafa porque, con un deje un poco pijo, le anteponía el “súper” a todo: “súper poca gente, “súper lejos”, “súper frío”…

A partir de ese momento ya comencé a verle por los ambientes por donde yo me movía, o sea, por la “escena jerezana” (os dejo que os riáis , venga…). Llegó a formar un grupo con Julio de la Rosa, Siluetas del Tiempo – a los que mis amigos y yo, enarbolando una rivalidad ficticia entre modernos y rockeros, llamábamos jocosamente Ciruelas del Tiempo, hoy lo confieso -, y llegaron a compartir local con el grupo en el que yo tocaba en aquellos tiempos, La Casa Usher. Aquél Rafa, pañuelo en la cabeza, melena al viento, aún no era Rafa. Yo tampoco era yo.

Posteriormente le perdí de vista, yo estudiaba en Sevilla, él se fue de Jerez. Al cabo de unos años, a finales de los 90, conocí a Rakel, nos enamoramos y Rafa de repente pasó a ser mi cuñado: era el novio de su hermana Mertxe, que vivía en Zaragoza. Ese Rafa, entregado a la vida, ya era nuestro Rafa, o se acercaba mucho. Se había hecho un nombre en la escena aragonesa, escribía de música, montaba conciertos y vivía para y de la música. Había hecho lo que yo no me atreví a  hacer. Ya con él en la familia, le fui conociendo más, me guió por los Pirineos o por los bares de Zaragoza. Sin ser íntimos, ya había cuajado eso que te ocurre con ciertas personas, a las que siempre te alegrarás de ver, pase el tiempo que pase. De hecho, por circunstancias de la vida, pasó mucho tiempo hasta que volví a verle, encuentros fugaces en festivales aparte.

Hace dos años, en septiembre de 2013, pasé unos días con él en Teruel, sitio raro para verse. Era el mismo Rafa. El mismo no, era un mejor Rafa, su corazón se había hecho más grande en Filipinas, pero arrastraba un halo de desencanto, sin arraigo. Aún así, vivía movido por una fantasía que le podía cambiar la vida, al menos sazonársela. A él y a cualquiera, claro. Estaba esperando que cuajara “La vuelta al mundo en 80 discos”. Un proyecto pensado por y para él: música, viajes, gente y mochila. Pero el fondo de Rafa era tristeza. Al contrario que los vampiros, él la veía al mirarse al espejo; pero a nosotros nos regalaba sus disparates y sus risas. Poco antes había podido verter todo ese desgarro en el video de su gran amigo Julio, “Un corazón lleno de escombros”, sin necesidad de actuar.

Y se fue hacia el huracán, parafraseando a sus amigos de Tachenko. Cualquier mortal con dos dedos de frente hubiera cancelado ese vuelo. Él no. ¿Era una señal? Llegó a Malapascua y se refugió mientras se desataba el infierno sobre la isla. Allí tenía a su otra familia. Sobrevivió al huracán y volvió, recaudando fondos para reconstruir la isla. El 15 de marzo del año pasado le vi por última vez, en Sevilla. Su proyecto de vuelta al mundo hacía aguas, por lo que solo le quedaba volver, Filipinas. Tras pasar el día juntos nos despedimos comprando gominolas en un chino de la calle Feria. Rara despedida, pero, ¿quién lo iba a suponer?

Ayer me dieron la noticia y yo no he llorado más en los días de mi vida. Quizá él recogió todos nuestros escombros y se los llevó a un sitio apartado para enterrarlos, y a cambio nos dejó todo su amor.»

Felicidades, Falconetti

WILLIAM SMITH FALCONETTI

Hace años circulaba una gracieta que decía:

Hay menos gente que en el cumpleaños de Falconetti

Pues bien, hoy es su cumpleaños.  Sigue vivo el «bueno» de William Smith. Hagan la cuenta, ya que nació en 1933.

Las generaciones más jóvenes seguidoras de carleso.com no le conocerán seguramente, pero a todos los que vimos «Hombre rico, hombre pobre» nos dejó traumatizados por su inquina hacia la familia Jordache. Pero bueno, indagando un poco en su trayectoria, William Smith va mucho más allá de Anthony Falconetti, el gran villano que encarnó en la serie que acabo de mencionar. Fue boxeador, interrogador de prisioneros rusos en la guerra de Corea, jugador de football semiprofesional, estudió en la Sorbona, habla ruso, francés, alemán… Una joya.

Falconetti

Aquí abajo tenéis una foto reciente de William Smith.

falconetti actual

Que cumplas muchos más, con salud.

https://www.facebook.com/pages/William-Smith/18960961211

Dedicado a mi hermana, que cumple hoy también, y es más guapa, más joven y baila mejor que Falconetti.

El rally por la decencia

Un día como hoy del año 1969, cerca de 30.000 enfurecidos ciudadanos salieron a las calles en Miami, convocados por un estudiante de 19 años, para protestar contra la obscenidad que había supuesto que el simpar Jim Morrison se bajara los pantalones en medio de una actuación unos días antes. Sí, he dicho 30.000.

Acababa la década de los 60, y la facción más conservadora de USA seguía combatiendo la contracultura que se comenzó a gestar unos años atrás, con el advenimiento del hippismo. Aunque dicho movimiento estaba dando sus últimos coletazos, aún quedaban «agitadores» como Jim Morrison. Fue durante su concierto en Miami del 1 de marzo de 1969 cuando dejó muestras de su agitación, en el Diner Key Auditorium. En un momento de la actuación alguien le roció con champán, tras lo cual éste se quitó la camiseta. «Desnudémonos«, dijo. «No os  hablo de revolución, no os hablo de armas y peleas. Os hablo de amor. Ama al otro. Ama a tu hermano, abrázalo. Me encantaría ver desnudez a mi alrededor. Quitáos vuestra ropa y amad a los demás«. A lo que siguió: «No habéis venido aquí por la música, ¿verdad? Habéis venido para algo más, ¿para qué?!!«. El público no sabía qué responder. «Habéis venido para ver mi polla, ¿verdad? Eso es lo que queréis, ¿no?«. Acto seguido pasó su camiseta por la entrepierna y la movió como si fuera un torero, para retirarla luego y gritar: «¿Lo véis?»

A la concentración no estaba permitida la asistencia a gente con el pelo largo o vestimenta extraña. Conocidos como Jackie Gleason o la archiconocida – y azote de la homosexualidad – cantante Anita Bryant lideraron la marcha bajo el lema «Abajo con la obscenidad«, e incluso el infausto presidente Nixon envió una carta de adhesión al movimiento por la decencia.

A Jim Morrison le cayeron 6 meses de trabajos para la comunidad y una multa de 500 dólares, por exhibicionismo y blasfemia. No pudo cumplirlos porque durante el período de apelación, el líder de The Doors fallecía en París. Hubiera estado bien verle cortando el césped en Los Angeles o regulando el tráfico a la puerta de un colegio.

Cruel guiño del destino

Carl Perkins y Elvis Presley

Un día como hoy del fundamental año 1956, el amigo Carl Perkins, henchido de optimismo, se dirigía en su coche a Nueva York para actuar en The Perry Como Show. Iba con su hermano Jay, miembro de su banda, y otra persona que conducía el coche, cuando de repente sufrieron un accidente contra un camión, en el cual murió el manager David Stuart. Su hermano y él resultaron  gravemente heridos. Carl se recuperó tras cerca de un año de convalecencia, pero Jay nunca superó las heridas y moría 6 meses después. Esto y el parón que sufrió su carrera condujeron a Carl por la senda del alcoholismo.

Tras la salida de Elvis de Sun RecordsSam Phillips, se propuso convertir a Carl en la nueva estrella del sello. Pero, curiosamente, mientras Carl estaba en el hospital con su fractura de cráneo, su ex compañero en Sun Records, Elvis Presley, se consagraba mundialmente cantando un tema suyo, «Blue suede shoes». Elvis le robaba la gloria y vendía mucho más con su versión que Carl con la original.

Démosle al césar lo que es del césar.