Live at The Apollo

James Brown Live At The Apollo

Solo con decir «Live at The Apollo» tu cabeza debe estar buscando desesperadamente a James Brown. Eso es así. Si no lo hace, a partir de hoy, lo hará.

Un día como hoy del año 1962, James Brown pagaba de su bolsillo el concierto en el Apollo neoyorkino, concierto que pasaría a la historia de la música negra. Acompañado de sus Famous Flames puso, en poco más de media hora, patas arriba al entregado público afroamericano. Dilo bien alto, «¡soy negro y estoy orgulloso!».

Ya solo la introducción del concierto, a cargo del teclista Fats Gonder, es un componente imprescindible en el disco. Aquí tenéis el texto que declama Fats (es fabuloso recitar el repertorio antes de tocarlo):

“So now ladies and gentlemen it’s star time, are you ready for star time?!

Thank you and thank you very kindly, it is indeed a great pleasure to present to you at this particular time national and internationally known as the hardest working man in showbusinesses, here to sing I Go Crazy!… Try Me!… You’ve Got The Power!… Think!… If You Want Me!… I Don’t Mind!… Bewildered!… million dollar seller Lost Someone!… the very latest release Night Train! Let’s everybody shout and shimmy! Mr. Dynamite, the amazing Mr. Please Please himself… the star of the show, James Brown and the Famous Flames!!”

A partir de ahí, una sucesión perfecta de temazos sin dar un respiro, mientras James saca lustre a su corona.

El disco permanecería 66 semanas en las listas del Billboard, alcanzando el número 2.

James+Brown+-+Live+Apollo

Aquí lo tenéis enterito en Spotify -> James Brown – Live At The Apollo (1962)

Esquerita

esquerita

El ciclón Esquerita, el hombre de los mil nombres: Eskew Reeder Jr,  Steven Quincy Reeder Jr. (nombre original), S.Q. Reeder, SQ Jr, The Magnificent Malochi, Fabulash… caía víctima del SIDA un día como hoy del año 1986. Meses antes se le había visto limpiar parabrisas en un cruce en Brooklyn. Pero muchos años antes, Esquerita fue el plan B de Capitol Records contra Little Richard. El parecido no deja lugar a dudas, aunque gana el tupé de Esquerita.

Yo le conocí porque en los Ruta 66 de finales de los 80 salía su cara un mes sí y el otro también.

Para que comprobéis que este hombre le daba  igual de bien al rock and roll que al soul, aquí os dejo un temazo de este último palo. Así, puede ser pinchado en fiestas de mods y de rockers y todos contentos.

 

El hombre que tocó el cencerro en Honky Tonk Woman

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No era un invitado cualquiera en el estudio. Era Jimmy Miller, el productor de los Stones durante quizá su mejor época, entre 1968 y 1973.  Así que, si habéis disfrutado con cualquiera de los discos que grabaron bajo su producción, que sepáis que él tiene parte de culpa.

Aparte de los Stones, también produjo a Spencer Davis Group, Traffic, Motorhead e incluso fue requerido por Primal Scream para producir parte de su obra cumbre «Screamadelica» (1991), donde hizo percusión con dos botellas de Coca Cola en «Movin’ On Up».

Pues como moría un 22 de octubre de 1994, a los 52 años, hoy tiene aquí su merecido homenaje.

Elliott Smith

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Un día como hoy del año 2003, Elliott Smith discutió con su novia, Jennifer Chiba. Ésta se encerró en el baño, y a continuación oyó un alarido en el salón. Ella salió alarmada del baño y vió que Elliott se había clavado un cuchillo de cocina en su pecho. Tenía solamente 34 años y un puñado de buenos discos a sus espaldas.

Era un final previsible para un talento marcado por la depresión y el abuso de drogas. En 1998 empezó a hablar abiertamente sobre la posibilidad de suicidarse. Incluso llegó a tirarse por un acantilado en North Carolina. Fue el comienzo del declive.

En un concierto ofrecido junto a Wilco en Chicago, en mayo de 2002, la crítica dijo de él que había sido «sin duda, una de las peores interpretaciones realizada jamás por un músico». Un reportero del Glorious Noise sentenció:

«Sería una sorpresa que Smith no nos dejara como mucho en un año».

Lynyrd Skynyrd se hacen añicos

Ya hace tiempo que no os traigo ningún muerto a carleso.com. Pues hoy traigo cuatro de una tacada.

Un 20 de octubre de 1977, el Convair 240 que trasladaba a Lynyrd Skynyrd desde Greenville, South Carolina a Baton Rouge, Louisiana, se estrellaba trágicamente en un pantano en  Gillsburg, Mississippi. Fue el final para la banda. En el accidente murieron el cantante, Ronnie Van Zant, el guitarrista, Steve Gaines, su hermana, corista de la banda, Cassie Gaines y el mánager Dan Kilpatrick.

Allen Collins (guitarra) se dañó dos vértebras en su cuello, y tanto Collins como León Wilkeson (bajista) casi han de sufrir la amputación de sus brazos como consecuencia de las heridas. Wilkeson sufrió heridas severas internas, incluyendo un pulmón perforado, y perdió la mayor parte de sus dientes. Gary Rossington (guitarra) se rompió los brazos las piernas y la pelvis («¿Qué pasa tronco?», le dijeron en el hospital. Nota del autor). Leslie Hawkins (corista) sufrió una conmoción cerebral (que derivó en problemas neurológicos), y se rompió el cuello por tres partes. El teclista  Billy Powell casi pierde la nariz, y  sufrió graves laceraciones faciales.

Todo esto sucedió sólo tres días después de que viera la luz el 5º álbum del grupo, «Street Survivors». En su portada (horrorosa) aparecían los siete miembros de la banda envueltos en llamas

MCA Records retiró la portada original y la sustituyó por otra similar, pero con el fondo negro. Treinta años después restituyó la original.

Ronnie a menudo hablaba a su círculo más íntimo que nunca llegaría a los 30, y que le gustaría morir con las botas puestas. Murió tres meses antes de su 30 cumpleaños. Y con las botas puestas, juraría yo.

Cassie y Steve fueron objeto de la canción «Cassie’s Brother» a cargo de Drive-By Truckers. Y sus coros dicen algo como:

Cassie’s brother was an okie boy.
Played guitar just like a god
Write you a song and sing it too.
Music so fine it makes you feel brand new.

En el video, Lynyrd Skynyrd en directo, tres meses antes del accidente, el 13 de julio de 1977, en Asbury Park, tocando «That Smell»

Pedro Cruz – «FiloSofía» (2021)

Pedro Cruz - Filosofía

La primera vez que vi a Pedro Cruz era Pedro Picapiedra y salió al escenario, si la memoria no me falla mucho, con una camisa blanca con lunares negros y un gorro de papa Noel o de dormir –eso no lo recuerdo bien–, como los que solo se veían en los tebeos de Mortadelo o Zipi y Zape. Era finales de agosto de 1985 y Los Picapiedras habían llegado a Jerez de la Frontera como finalistas de la cuarta edición del Concurso de Pop y Rock Alcazaba, que se celebraba en lo que una vez fue el Teatro Eslava. De la nómina de finalistas solo conocía a Los Picapiedras, por maquetas que mi hermano traía de Sevilla, y a La Guardia, los grandes favoritos, considerados los nuevos Ceronoventayuno, condición por la cual seguramente no ganaron. En esos momentos yo estaba dejando crecer mi tupé y mi inconformismo, y Los Picapiedras se estaban erigiendo en los abanderados del rocanrol y del rockabilly en Sevilla, por tanto eran un must para mí en aquel festival, el primero al que iba en mi vida. Pero por allí pasaron sin pena ni gloria, sufriendo las consecuencias de ser los primeros en tocar, y el triunfo  se lo llevó SS-20, que luego pasarían a  llamarse Albania. Pero eso nos da igual ahora mismo. 

Los Picapiedra

Lo que nos trae aquí es el lanzamiento de “FiloSofía” (Brother Records), el disco que me puse en el reproductor de cedés del coche justo al comenzar el puente del V Centenario y se detuvo poco antes de la salida 78 en Jerez y consiguió que no me enterase del mal olor al pasar por el Arroyo Las Culebras, de la salida a la Nacional IV, ni de la gasolinera del área de servicio Los Palacios ni de la salida de Las Cabezas ni de que Lebrija existía a mano derecha desde la época de los fenicios. O sea, que llegué de Sevilla a Jerez metido en una neurona de Pedro Cruz.  

Pedro Cruz - Filosofía

La culpa la tiene empezar el álbum con esa maravilla llamada “Filosofía Loren”, que hace que quites el dedo amenazante del Pause hasta que se acabe el disco. A partir de ahí todo va como la seda, como en un sueño en el que Pedro Cruz te espera con su guitarra en una caverna (repito, en el coche es donde más y mejor oigo música, y los kilómetros pasan volando). Aparte de la canción que da título al disco y que sirve de locomotora, me quedaría con el preciosismo y lo entrañable de “El ladito oscuro”, la redondez de “Tú eras la piel” o la canción que cierra el disco, que bien podría haber sido creada por Hilario Camacho, Aute, Emilio José (esto no lo esperábais, ¿eh?) o el mismo Sabina. “Antesdeayer” podía haber sido la sintonía de cabecera de cualquier serie española de mediados de los ochenta.  Destacar, aparte de la exquisita mesura en la producción, la presencia de la voz de Adriana María Lang, el reverso fememino de Pedro Cruz, su Vilma musical, que va mucho más allá de aportar coros; es el desdoble perfecto, el equilibrio entre grave y agudo, entre la pana y el terciopelo. Es más, queremos un disco suyo ya.

Online:

https://open.spotify.com/album/14qYWVVnoLzlUfWkNhAGak

https://itunes.apple.com/album/id/1586214786

https://www.deezer.com/album/259099332

https://www.amazon.de/…/B09GBKK94J/ref=dm_ws_sp_ps_dp

CD físico en:

https://www.amazon.es/dp/B09H212TR6/ref=sr_1_16…

https://www.amazon.de/dp/B09H212TR6/ref=sr_1_1?__mk_de_DE=ÅMÅŽÕÑ&dchild=1&keywords=pedro+cruz+filosofia&qid=1632487393&qsid=262-2866410-2180953&sr=8-1&sres=B09H212TR6%2CB09GB

Black Power

Se cumplen hoy 53 años de esta foto, de este desafío, de esta reivindicación.

La primera llamada de atención al mundo que llevó a cabo el Black Power sucedió durante la entrega de medallas en los Juegos Olímpicos de México, en 1968. Mientras sonaban los  primeros acordes del himno de Estados Unidos, millones de espectadores sorprendidos veían cómo Tom Smith y John Carlos elevaban un puño enfundado en un guante negro y bajaban la cabeza en señal de rechazo a la nación opresora de sus hermanos de raza.

Las sublevaciones de los ghettos negros en los años sesenta, los veranos calientes, los pillajes de tiendas, los incendios, etc., representaron la más grande rebelión negra que han conocido los EE.UU. Después del asesinato de Malcom X, Stockeley Carmichael toma el relevo y lanza un nuevo slogan, el de Black Power. La idea de black power, sin embargo, fue comprendida de manera diferente de acuerdo con las estrategias tradicionales de la lucha negra: la integracionista y la de ruptura. Para la primera, black power significó una mayor solidaridad del grupo negro, que permitiera negociar mejor su entrada en la vida económica y política; para la segunda, representó una afirmación revolucionaria y anticapitalista. Esta definición constituyó la ideología del grupo de los Panteras Negras que se creó en Oakland,California, en 1966.

Los Panteras Negras se presentaron como un grupo de autodefensa. Uno de los puntos de su programa era el derecho a armarse para defenderse. Pedían también que todos los presos negros volvieran a ser juzgados por jurados imparciales y que se hiciera un pleibiscito para decidir cuál era la voluntad del pueblo negro respecto a su destino nacional. (…) Querían cambiar el gobierno e instaurar el socialismo y estuvieron vinculados a todas las acciones izquierdistas de la época: anti-Vietnam y anti-Nixon.

La música soul desempeñó un papel fundamental en todo este movimiento. En 1972, durante 7 horas se reunieron más de 100.000 personas con el reverendo Jesse Jackson en el Festival de Wattstax (abajo en el video podéis ver un trailer). Siete horas de música soul a la que el público respondía con el saludo del Black Power. El negro dejó con él de ser una copia del blanco. Y los cantantes de música soul criticaban a los negros de la generación anterior que cantaban como blancos (tampoco era pá eso, ome).

(Extraído del libro «Cultura Afroamericana. De esclavos a ciudadanos», de Miguel Rojas Mix, que me compré por 20 duros no me acuerdo dónde ni cuándo)