Mis ancianos favoritos

Hace unos años, un día como hoy, señalado para mí, hice una lista de mis ancianos favoritos. El paso del tiempo ha hecho que tenga que actualizarla, tachando algunos nombres (García Márquez, George Martin, Leonard Cohen…) 🙁

Considerando anciano a  alguien mayor de 80 años, aquí tenéis una relación de personajes que han superado o igualado dicha cifra y que a mí me caen bien, y no me gustaría que muriesen nunca, aunque es probable que durante este 2017 nos deje alguno de ellos.

Sea como sea, cualquiera de los que aparece aquí tiene un legado detrás al que podremos recurrir en caso de (inexorable) pérdida.

Michael Caine (82)

Michael Caine (83)

Espartaco Kirk Douglas

Kirk Douglas (100)

Olivia de Havilland (100)

Della Reese (84), ella tiene el blues

Della Reese (85), ella tiene el blues

Willie Nelson (83)

sophia

Sophia Loren (82), sin comentarios

chuck berry

Chuck Berry, el Rey (90)

Tony Bennet (89), puro swing

Tony Bennet (90), puro swing

Ya me he cansado de poner fotos. Otros ancianos ilustres que he detectado son: Berry Gordy (87), Fats Domino (88),   Robert Duvall (85), Jerry Lee Lewis (81) o Little Richard (84)..

En el pelotón de los setenteros (personas jóvenes hoy día) aguardan nombres como Bob Dylan (75), Mick Jagger (73), Anthony Hopkins (79), Robert Redford (80), Keith Richards (73), Ringo Starr (76), Jack Nicholson (79)…

MANTIN forever

Previously on “Mantín”:

El jueves pasado fui a renovar el DNI, 10 años después de la última vez. En Camas, además, pueblo incómodo donde los haya. La verdad, me daba igual renovarlo o no, cambiar la foto o no, tan solo quería hacer justicia y cambiar MANTIN por MARTIN, en el nombre de mi padre (como la peli). Así, cuando estaba tomándome los datos le dije al hombre, señalando tímidamente con mi dedito:

– Oiga, esto…, ya que estamos, cambie el MANTIN por MARTIN, si no le importa, que llevo 10 años arrastrándolo  – sonrisa falsa acompañando la frase.

Mi carnet antiguo

– ¿Cómo? – la alerta de “trabajo extra” se activó en su cabeza de inmediato

– Si, en el nombre de mi padre, ya ve, está equivocado. Una N por una R, qué tontería,¿verdad?. Ya lo dejamos bien escrito. Nadie se llama Mantín.

– Ah, no, eso no se puede hacer. Debería usted venir de nuevo con el libro de familia – me sonó a posguerra esa frase, con el HTML 6 a punto de ver la luz – .Yo no puedo hacerlo, y además, igual Mantín es un nombre.

– Sí claro, ahora existe San Mantín – le contesté, jocoso, empezando a asumir mi destino.

– ¿Quién te dice que en Groenlandia o por ahí no existe? – encima de que le quitan la paga de Navidad, tenía ganas de bromas el funcionario, mientras me apretaba el dedo contra el cristalito para tomarme la huella.

Mi nuevo carnet

Resignado a mi suerte, salí de la oficina del Ministerio del Interior y dejé Camas atrás.

httpv://www.youtube.com/watch?v=qWsIHmiI31I

Malamadre, enviado a Berlin

Según fuentes nada fiables del Ministerio del Interior, el Gobierno de la Nación, en vista del cariz que están tomando los acontecimientos tras la línea de crédito bancaria (pausa para las risas) ha decidido enviar a Malamadre a negociar con Merkel, en un gesto desesperado por contener a los mercados y las mercadas. A las 9:37 llegaba Malamadre en un Audi de la delegación gubernamental a casa de Angela en Merkelplatz, instante que recogieron los fotógrafos.

A las 12:25 hay prevista una rueda de prensa en el aeropuerto de Teckel en la que Malamadre y su intérperete mozambiqueño darán los detalles de la negociación.

“Se hace lo que se puede y más”, es lo único que nos dijo a los periodistas antes de entrar en el domicilio de Angela.

Adiós, Jimi, adiós

Los que seguís carleso.com sabréis que no suelo hablar de temas personales en el blog. Más bien lo utilizo como vía para homenajear a quién me dé la gana, en su mayoría músicos o actores, vivos o muertos. Pues hoy lo utilizaré para homenajear a Jimi, mi perro, que ha muerto tras 15 años de vida plena.

Tiempos felices

Se acercaba el verano de 1996 cuando recogí a un perrillo recién nacido, sin raza aparente, en el Hotel Torres en Jerez, tras ver un anuncio en Cambalache. Aunque el perro era para mí, como yo vivía en casa de mis padres, al final el perro fue criado entre mi padre y yo, mientras mi madre se subía a una silla y chillaba cada vez que pasaba a su lado con intenciones de saltar sobre ella.

Fue bautizado “Jimi”, ya que en aquella época caí rendido ante la trilogía del de Seattle y me afanaba en calcar el solo de “Hey Joe” (no se me daba mal hasta cierta fase, al igual que me ocurre con el de “Hotel California” y “My Sharona”. Trabajos incompletos. Una filosofía de vida). Así que nació rockero, aunque con el paso del tiempo fue flamenco lo que más entró por sus grandes orejas (muy a su pesar, creo yo), ya que yo tuve que salir de casa de mis padres y Jimi permaneció allí, fiel y celoso de mi padre, hasta el día de ayer, en que durmió para siempre, después de cerca de un año luchando contra sí mismo, perdiendo la visión, el olfato, la orientación y su propio espíritu. A mediodía recibí la llamada de mi padre diciéndome que Jimi no aguantaba más, que se rendía. A mí me cuesta llorar, me cuesta expresarme, tanto en la pena como en el gozo. Así que metí en la ducha para engañar a mi organismo y que las lágrimas se mezclaran con el agua que resbalaba por mi cara, antes de coger carretera para darle el último adiós.

Jimi

Su última foto. 11 de junio.

Eligió una fecha señalada para irse, no sé si esperó a propósito a que llegara el día. En las condiciones que estaba no hubiera llegado al 18 de septiembre para morir el mismo día que Hendrix, así que decidió irse el mismo día que murieron Brian Jones y Jim Morrison. Llegando a casa de mis padres sintonicé Radio 3 y sonaba, solemne, hiriente, guiño fatal del destino, “The End”. La dejé sonar. Acabó justo cuando aparqué frente a la puerta de casa, donde yacía Jimi, en su cestita, dormido para siempre.

La noche del sábado al domingo soñé que alguien me obligaba a repetir mi firma porque no la hacía igual que en mi DNI. Recuerdo garabatear un folio firmándolo una y otra vez. Cosas de los sueños. Ayer por la tarde me vino a la cabeza vivamente al verme firmando en el veterinario la “Solicitud de baja de mascota”. Fue el último trámite antes de despedirme de él para siempre.

Es ley de vida que los perros duren menos que sus dueños, y cuando nos hacemos con un animal, sabemos que probablemente muera antes que nosotros; pero cuando llega el momento, después de tantos años a su lado, uno maldice la ley de la vida y de la muerte.

Dedicado a mi padre.

Solidaridad vecinal

El otro día cometí un craso error. Salí de casa y cerré la puerta dejando la llave metida por dentro. En el momento me di cuenta y, aunque tenía otra llave, era imposible abrir la puerta porque la llave de dentro lo impedía. Así que, tras intentar abrirla con mi DNI (¿quién no tiene un DNI del que está intentando deshacerse y no sabe cómo?), decidí llamar a la vecina de enfrente, la única con la que, aparte de “Hola”, me cruzo un “Adiós”. Solícita, me sacó unos punzones para ver si podía tirar la llave atravesando la cerradura. Tras 34 segundos intentándolo, desistí.

Poco a poco se iba incrementando el número de vecinos curiosos que se acercaban a mi puerta: el fontanero del 7, el jubilado del 4, el matrimonio que nadie saba qué dedican…. en fin, cada uno iba aportando sus ideas, ninguna fructífera, ni siquiera lógica. Pero como era domingo y todos habían lavado ya sus coches, no tenían otra cosa que hacer más que centrarse en mi problema. Al final la vecina de enfrente vio la luz:

– Ahora que recuerdo, el abogado del 18, creo que abrió su casa una vez con una radiografía – y todos nos volvimos hacia ella, cuya faz aparecía iluminada.

Lo siguiente fue sacar al abogado de su casa, que estaba montando un mueble de Ikea (los domingo ya se sabe), y llevarlo frente a mi puerta. En esos momentos ya seríamos 12 o 15 entre vecinos, hijos, el afilador que se paró a mirar y un par de guiris con su mapa en la mano sacándonos fotos.

– Yo sé hacerlo – dijo, sereno -. Hace poco tuve que abrir la mía porque me pasó lo mismo. Pero necesitamos una radiografía, y no llevo ninguna encima, jeje.

Pensaba que nos íbamos a reir pero nadie alteró el gesto, lógicamente. Un par de vecinos acudieron prestos a sus casas a buscar radiografías: “yo me rompí la clavícula en 1993, creo que conservo la radiografía”, “yo tengo una amiga que colecciona radiografías, voy a llamarla”.. Los esfuerzos fueron altruistas, pero vanos, así que alguien propuso sortear y romperle el brazo a quien le tocara, acercarnos al hospital a Urgencias y obtener una radiografía, propuesta que fue aprobada por unanimidad. Lo dimos a “21 y aceituna”, y le tocó a Josema, el encofrador, entre las risas y alborozo del grupo.

– Jo, siempre me toca a mí – farfulló, resignado.

Total, que al más puro estilo Stallone en “Evasión o Victoria”, le colocamos el brazo entre dos escalones y el guardia civil, el del 11, le pataleó el antebrazo con profesionalidad. Una vez completado el doloroso trámite nos dirigimos andando al hospital, comentando la desidia de la empresa de mantenimiento de la piscina. Aguardamos nuestro turno en Urgencias y Josema entró a revisión y salió sonriendo con el preciado objeto. Ya teníamos radiografía, así que, andandito de nuevo, nos volvimos llenos de gozo todos, cantando “Because the night”, de Patti Smith, hasta mi casa.

Una vez allí todo fue coser y cantar. El abogado cogió la radiografía del  cúbito de Josema, la dobló por la mitad y manipuló entre la puerta y el bastidor. En 4 segundos estaba mi casa abierta, ante el asombro de los presentes. Hasta el matrimonio guiri aplaudió. Tras darle las gracias, todos firmamos en la escayola y nos fuimos cada uno a nuestra casa.

En momentos como ese piensas que aún no está todo perdido.

[Relato basado en hecho reales, decorado con hechos oníricos]

Mis ancianos favoritos

Últimamente estoy un poco recurrente con esto del paso del tiempo…¿por qué será? La cosa es que he ido elaborando una lista de ancianos entrañables que aún están entre nosotros.

Considerando anciano a  alguien mayor de 80 años, aquí tenéis una relación de personajes que han superado o igualado dicha cifra y que a mí me caen bien, y no me gustaría que muriesen nunca, aunque es probable que durante este 2011 nos deje alguno de ellos.

Sea como sea, cualquiera de los que aparece aquí tiene un legado detrás al que podremos recurrir en caso de (inexorable) pérdida.

garcia marquez

Gabriel García Márquez (82)

Espartaco  Kirk Douglas

Kirk Douglas (94)

Bacharach

Burt Bacharach (82)

lauren bacall

Lauren Bacall (86)

chuck berry

Chuck Berry, el Di Stefano del rock (84)

di stefano

Don Alfredo, el Chuck Berry del fútbol (84)

Ya me he cansado de poner fotos. Otros ancianos ilustres que he detectado son: Johnny Otis (89), Chavela Vargas (91), Tony Bennet (84), Berry Gordy (80) y George Martin (85).

En el pelotón de los setenteros (personas jóvenes hoy día) aguardan nombres como Leonard Cohen (76), Michael Caine (78), Robert Duvall (79), Della Reese (79), Jerry Lee Lewis (75) o Little Richard (78).

Los manitas del siglo XXI

¿Pa qué tantas herramientas?

Mi padre anda rebelado. Cada vez que me pide que le arregle algún dispositivo más o menos moderno yo aplico los conocimientos que adquirí con graves esfuerzos en la Facultad de Informática, cuando el 386 dominaba el mundo, y lo apago y lo enciendo. Mi último arreglo estelar se produjo hace pocos días, cuando su portátil se quedó con la pantalla negra. Entonces yo, tras apagarlo y encenderlo y ver que todo seguía igual (con el rabillo del ojo seguía la mirada escrutadora de mi padre, regocijándose de mi fracaso), opté por el reseteo a bajo nivel: le saqué la batería, se la puse y lo encendí y, voilá, el portatil funcionaba como si nada hubiera pasado.

Como siempre que le soluciono algo con este método, mi padre esbozó una risa semi nerviosa, no dando crédito. “Si en mi época hubiera arreglado yo los Chrysler apagándolos y encendiéndolos…esto es de locos…”, es lo que suele decir cuando le vence la amargura ante las nuevas soluciones infalibles.

Pero hace poco le pedí ayuda para arreglar el grifo de la bañera, que me goteaba por la goma de la ducha y se tomó su venganza: “Carlos, eso tiene fácil arreglo. Lo que tienes que hacer es quitar el grifo (me tendió una lleve inglesa enorme), y luego lo vuelves a poner”. Aún resuenan sus carjadas en mi cabeza.

Nadie baila los Buzzcocks

La otra noche acabé en el Fun Club de Sevilla, donde hacía mucho tiempo que no iba. Ya me avisaron: "sólo vas a ver guiris allí". Bueno, da igual, la nacionalidad de la gente no me importa.

 

Luego ya dentro, el público era, efectivamente, en su mayoría, joven, y extranjero. Y la música, pues acorde, un poco de indie, un hype por aquí, otro por allá, pero bien en conjunto.

 

A esto que suena "Ever fallen in love", de The Buzzcocks, tema emblemático del Café Arenal  en la etapa de Mariano, y empecé a "bailar". O sea, a separar las piernas un poco más de lo normal y apretar la boca, feliz por escuchar ese clásico en medio de tanta modernidad. Pues bien, toda la pista dejó de moverse, y se dedicaron a hablar en corro, como si estuviera sonando Bustamante y esperaran, molestos, a que acabara la canción.

 

Después sonó Vampire Weekend, un tema con un ritmo inbailable, y allá que saltaron todos de nuevo a hacer gestos espamódicos, intentando asimilar lo inasimilable, no me contéis milongas.

 

Me hago viejo, ¿no?. Es eso, ¿no?. ¿Oigan?

Ya están aquí!!

Pues sí, amigos.

 

Hemos aguantado lo que hemos podido. Gracias a un invierno tremendo, intempestivo, no ha habido ni la más mínima posibilidad de ver a gente con chanclas por la calle, claro está. Pero ya no, el anticiclón (pin pon) ha venido para quedarse, y ya la batalla está perdida, hasta octubre o así, me temo. Ya he visto los primeros ejemplares por la calle.

 

Año tras año llega esta fecha y me pregunto ¿por qué? (why? en inglés) ¿Por qué ese interés en enseñar los dedos gordos de los pies? Y ya no sólo eso, sino que me parece un calzado de los más incómodos que ha creado el hombre, aparte de feo (el pantalón de peto está en dura pugna con las chanclas, no obstante). Y ahí va la gente, cada vez más, con las chanclas, de día, de noche, a trabajar, al campo, a los bares, ¡¡a los festivales!! Madre mía. Me pongo malo de pensarlo, una borrachera en un festival, en una carpa atestada de gente, y con las chanclas. Con la goma esa metida entre el dedo gordo y el de al lado, que no sé ahora mismo qué nombre recibe. Anular o algo así. Eso no puede ser cómodo, reconocedlo.

 

Yo sé que muchos de los 8 lectores de este blog llevarán chanclas, y estarán deseando cogerme a solas para cantarme las cuarenta porque se acordarán de mí cada vez que se calcen esos artefactos, y se lo pensarán dos veces antes de ir al teatro con chanclas;  pero sólo os diré una cosa: con chanclas (y yo sereno) no me cogeréis en la vida…jojojojo.

 

Poca sensibilidad

Ayer fue un día difícil en nuestro país. Una [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE] puso a España al borde del colapso.

 

Los líderes de las tres asociaciones mayoritarias del sector, Anapal, Fenapal y Apla (¿a que no sabíais que había tres asociaciones mayoritarias en este sector, eh?, ¿a que no sabíais que existía este sector, eh?) , gente sin corazón sin duda alguna, menospreciaron a millones de personas que, como yo, a diario acudimos a un despacho de loterías.

 

Sabiendo que tienen la sartén por el mango (el quinto poder, le llamaría yo) decidieron cerrar ayer todos estos despachos, lugares necesarios e imprescindibles en la vida de cualquier ser humano. Se me encogió el corazón al ver el despacho de loterías de mi pueblo cerrado. Me invadió una desazón como hacía tiempo que no recordaba yo, fíjate.

 

En fin, desde aquí quiero darle un tirón de orejas a los líderes de las tres asociaciones mayoritarias del sector, Anapal, Fenapal y Apla (¿a que no sabíais que había tres asociaciones mayoritarias en este sector, eh?, ¿a que no sabíais que existía este sector, eh?) , gente sin corazón sin duda alguna, por haber puesto en vilo el normal funcionamiento de un país. Total, todo por no estar de acuerdo con  los planes de Loterías y Apuestas del Estados (LAE) de que la Lotería Nacional se pueda vender por terminal -tal y como sucede con la Primitiva– y cambiar el régimen por el que se rigen las administraciones -pasar del administrativo al mercantil.

 

Me río yo de las huelgas de controladores aéreos al lado de esta.

 

Poca sensibilidad, joé.