Toca como si tu madre acabase de morir

A Eddie Hazel le regaló su hermano mayor una guitarra por Navidad, cuando era un chavalín.

Con 17 años se unió a la banda de George Clinton, The Parliaments, que luego se convertitían en Funkadelic.

Su tercer LP, «Maggot Brain», de 1971, abría con la canción que le da nombre, una pieza de más de diez minutos protagonizada en exclusiva por la guitarra de Hazel, sobre la cual sobrevuela la psicodelia, la experimentación y el LSD, para crear una espesa atmósfera sónica. Con este solo, Eddie se encumbró como uno de los grandes guitarristas de todos los tiempos.

Eddie Hazel

Va por ustedes

George Clinton, previo a la grabación, le dijo (puesto hasta arriba de LSD):  «tócala como si tu madre acabase de morir»Y su guitarra lloró. Si tenéis 10 minutos (y, recomendable, algo que fumar a mano), dejaos llevar.

Eddie Hazel moría tal día como hoy en el año 1992 debido a un fallo hepático y a hemorragias internas, todo provocado después de años consumiendo drogas.

En su funeral sonó una canción. Ya podéis imaginar cuál.

Ike Turner

Ike Turner, el hombre que grabó la primera canción de rock and roll de la Historia, «Rocket 88», el hombre que amargó la vida de Tina Turner, el hombre de quien BB King dijo que fue «el mejor líder de una banda que había visto», el hombre que se gastó 11 millones de dólares en coca, el hombre que asegura haber tenido  sexo a los 6 años con una vecina de mediana edad, el hombre que fue arrestado en 1974 por hackear el teléfono del estudio para hacer llamadas de larga distancia, el hombre que grabó, junto a su mujer, «River deep mountain high», moría un día como hoy de 2007 a los 76 años.

Ike Turner

Little Richard, Solomon Burke y Phil Spector hablaron en su funeral.

 

El Superman de Hollywood por fin descansa en paz

Christopher Dennis Superman

Christopher Dennis, conocido como el Superman de Hollywood, falleció el pasado 2 de noviembre a los 52 años. Guardando un asombroso parecido con Christopher Reeve, Dennis ha formado parte del variopinto paisaje de Hollywood Boulevard, al pasearse durante casi tres décadas por la famosa avenida ataviado como el hombre de acero, el superhéroe de DC Comics.

La primera vez que Dennis se plantó en Hollywood Boulevard vestido de Superman fue el 10 de enero de 1991, con la esperanza de ser visto por productores de cine, pero se convirtió finalmente en un centro de atención y en un reclamo para turistas que querían fotografiarse con él. A partir de ahí se convirtió en un elemento imprescindible del paseo de las estrellas hollywoodiense.

El sábado pasado por fin pudo celebrarse su funeral, tras una campaña de crowdfunding, en Los Ángeles. El actor Franco Nero envió sus condolencias en un mensaje grabado en vídeo:

«Ahora ya no necesitas la capa y los superpoderes de Superman para volar en el cielo».

En su funeral sonó una de sus canciones favoritas, «Somewhere in time», de John Barry

Fuentes:

kryptonradio.com/2019/11/07/christopher-dennis-hollywood-superman-dies/
deadline.com/2019/12/hollywood-superman-christopher-dennis-remembered-at-la-funeral-1202803702/

https://comicbook.com/irl/2019/12/09/one-piece-reiju-vinsmoke-sexy-anime-cosplay-vampybitme/

 

¿Quién cantará en tu entierro?

Quién cantará en tu entierro

El libro “¿Quién cantará en tu entierro?” nace, casi fortuitamente, como un “spin off” de mi web carleso.com, en la que estáis ahora mismo. En ella me dedico, entre otras cosas de poca relevancia, a elogiar a las figuras de la música que me han marcado, celebrando sus cumpleaños (cada vez menos) u honrando sus muertes (cada vez más). A medida que me iba documentando para esto último, veía que en algunos funerales sonaban canciones o cantaban otros músicos, algo impensable para un funeral de una persona “normal” en España. Poco a poco fui recopilando músicos en cuyos funerales habían cantado otros músicos, y dándole forma fuera de la web, consultando libros, hemerotecas y blogs que me aportaran cierta fiabilidad. Cuando ya tuve una cantidad de páginas que consideré “publicable”, llamé a las puertas de varias editoriales. Aunque hubo un conato de publicación en una de ellas, la aventura no llegó a buen puerto y poco a poco fue desinflándose la ilusión. El PDF pasaría a formar parte de la carpeta «Escritos» de mi PC, y ahí sería enterrado, y nadie le cantaría.

En noviembre de 2017 fui a Trujillo, a la gala de los Premios Pop-Eye, como colaborador en en la organización y reportero informal y poco dicharachero. Uno de los premiados que estaban “a mi cargo” era Ángel Fernández, de Jot Down, quien recibía el premio a la mejor publicación del año. Era mi clavo ardiendo, y a él que me agarré, con mi habitual sutilidad: “Oye, pues tengo escrito un libro que nadie me quiere publicar. ¿Te lo envío?”. Lógicamente, no me iba a decir que no, más que nada porque aún no le había dado la cerveza helada que le había pedido en la barra. “Ya borraré tu email en cuanto lo reciba”, pensaría para sus adentros.

Transcurridos más de dos meses sin recibir noticias, cuando ya iba por el 34º formateo de mi disco duro, destruyendo todos mis escritos, me llegó un correo de Angel. “Juan Carlos, te publicamos el libro. Y Fran Matute será tu editor”. A Fran le conocí rodeado de libros, cuando le presenté la candidatura de Maleso para amenizar la primera edición de Bookstock, y la aceptó con los ojos cerrados. A partir de ahí, nos agregamos a Facebook y nos dedicamos a dar likes mutuos cada vez que uno de nosotros posteaba una canción de NRBQ.

Fran ya había leído el texto porque en el momento en que le conocí, yo repartía mi libro fotocopiado y encuadernado como si fueran los apuntes de “Derecho Romano” a todo aquél que tuviera cara de leer. Y él la tenía. Y la tiene. Así que codo con codo, Peña Bética de Tomares mediante, comenzamos a pulir el texto y a trabajar sobre él hasta conseguir darle la forma deseada. El texto final, ya adecentado, fue rematado con la portada y las ilustraciones de El Ciento, que captó a la perfección la idea que se pretendía transmitir. Tal es así que nos vinimos arriba y le pedimos más de lo acordado inicialmente («¡Queremos también a Elvis en su ataúd!»).

 

Para finalizar, necesitábamos un prólogo, una alfombra roja que llevase al lector a la primera página. ¿Y quién mejor que Carlos Zanón podría desplegar esa alfombra, desvelando un texto maravilloso en cada vuelta? 

No me extiendo más. Sólo espero que disfrutéis con la lectura del libro tanto como yo lo he hecho escribiéndolo.

Si queréis comprarlo online, podéis hacerlo por sólo 15€ (o 25€ más la revista) en Jot Down Magazine

Gracias infinitas a Fran, Angel, Antonio J. Romero, Juan Pedro, Rakel, Martín y todos los que habéis estado implicados de alguna manera en esta aventura