El árbol de Navidad de Harold Lloyd

A todos los que presumís de árbol de Navidad potente os diría que le echáseis un vistazo al árbol que Harold Lloyd tenía en su mansión Greenacres, en California. El árbol fue creciendo entre la década de los 50 y los 60 hasta adquirir proporciones monstruosas, al punto de que se convirtió en perenne. Cualquiera se ponía a desmontar el árbol una vez pasada la Navidad.

 

El Superman de Hollywood por fin descansa en paz

Christopher Dennis Superman

Christopher Dennis, conocido como el Superman de Hollywood, falleció el pasado 2 de noviembre a los 52 años. Guardando un asombroso parecido con Christopher Reeve, Dennis ha formado parte del variopinto paisaje de Hollywood Boulevard, al pasearse durante casi tres décadas por la famosa avenida ataviado como el hombre de acero, el superhéroe de DC Comics.

La primera vez que Dennis se plantó en Hollywood Boulevard vestido de Superman fue el 10 de enero de 1991, con la esperanza de ser visto por productores de cine, pero se convirtió finalmente en un centro de atención y en un reclamo para turistas que querían fotografiarse con él. A partir de ahí se convirtió en un elemento imprescindible del paseo de las estrellas hollywoodiense.

El sábado pasado por fin pudo celebrarse su funeral, tras una campaña de crowdfunding, en Los Ángeles. El actor Franco Nero envió sus condolencias en un mensaje grabado en vídeo:

«Ahora ya no necesitas la capa y los superpoderes de Superman para volar en el cielo».

En su funeral sonó una de sus canciones favoritas, «Somewhere in time», de John Barry

https://www.youtube.com/watch?v=rf8C_fkEXqQ

Fuentes:

kryptonradio.com/2019/11/07/christopher-dennis-hollywood-superman-dies/
deadline.com/2019/12/hollywood-superman-christopher-dennis-remembered-at-la-funeral-1202803702/

https://comicbook.com/irl/2019/12/09/one-piece-reiju-vinsmoke-sexy-anime-cosplay-vampybitme/

 

Little Richard cumple 87 años

Hoy 5 de diciembre, Richard Wayne Penniman, más conocido como Little Richard, llega a los 87 años. Quién lo diría, ¿verdad?,  cuando lo veíamos siendo un niño jugando al trompo por las calles de Macon, Georgia. Pues sí, 87 añitos nada más y nada menos.

Para mí, junto con Chuck Berry y Bo Didley conforma la santa trinidad del rock negro. Y para la revista Rolling Stone, es el 8º artista más importante de la historia.

Little Richard

Y eso que, salvo su traca inicial del 55 al 57, no es que se haya lucido demasiado, ya que ha tenido varias crisis de conciencia que le han apartado del show bussiness. La primera, en 1957, cuando, tocando ante 40.000 personas en Sidney, vio sobre el cielo una gran bola de fuego y pensó que era una señal divina para dejar el mundo del espectáculo. En realidad era el Sputnik, pero la criatura ya estaba decidido. Al día siguiente tiró al mar un anillo de 8.000 dólares delante de su gente para demostrar que iba en serio. Para más inri, el avión en el que tenía previsto volver a casa, se estrelló en el Pacífico, por lo que el hombre lo tuvo más claro que el agua. Así que se puso a evangelizar, aunque ya había dado lo mejor de sí. Más tarde volvería a los escenarios,  jaleado por la british invasion y por el olor del dólar, y se metió el manso, hasta que le dió otra crisis y se puso a repartir biblias.

Oremos, hermanos

El caso es que sigue vivo y con muy buen aspecto, y hoy cumple años, por lo cual le felicitamos efusivamente. Y a ver si viene a tocar a Jerez un día de estos.

Tequila, claveles y un ramito de violetas – XIV Premios Pop Eye

El sábado 9 de noviembre teníamos la opción de reflexionar sobre las ¿propuestas? de los políticos o ponderar a la gente que de verdad trabajan nuestras emociones y que luchan desde sus atalayas por hacer el mundo un lugar mejor, de la vida un tránsito mejor. Los que nos dimos cita este fin de semana en Plasencia optamos, con todo el acierto, por lo segundo. 

El viernes 8 tuvo lugar la toma de contacto con la ciudad que fundara Alfonso VIII en 1186, coqueta y monumental. El pistoletazo de salida de la XIV edición de los premios Pop Eye tuvo lugar en la bonita librería “La Puerta de Tannhaüser”. Allí nos citamos todos los replicantes para asistir, cerveza en mano los más atrevidos, a la proyección de “De un tiempo libre a esta parte”, el revelador documental en el que Beatriz Alonso Aranzábal le da la vuelta al LP de la Movida madrileña para que suene la cara B, dándole voz a grupos y protagonistas más marginales de la época.

A continuación se presentó el videoclip de los entrañables marcianos y amigos extremeños Scud Hero, “Explorers & Cosmonauts”, que se están convirtiendo ya en unos clásicos de los Pop Eye. Las autoras del videoclip: Marina Pereira y Aurora Ballano.

Para finalizar la primera jornada, y aprovechando que estábamos en una librería, se presentó el libro “Mujeres con nombre de canción”, de un servidor, en el que, acompañado de Martín León,  conocido artísticamente como Maleso, también conductor del evento, desgranamos musical y oralmente algunas de las cien canciones con nombre de mujer que pueblan sus páginas.

La fiesta de presentación posterior tuvo lugar en un local de la ciudad, Franc Centro, donde se comprobó que a los replicantes les gusta el jamón ibérico. Y más si es gratis. 

El sábado por la mañana tuvo lugar la presentación a medios en el ayuntamiento de Plasencia. La pregala, que le llamamos nosotros. Conducida con soltura y humor por J. Olloqui, sirvió para tomar contacto ya con la casi totalidad de los premiados y para preparar el cuerpo para la comida en el Hotel Palacio de Carvajal, a salvo de la lluvia que fantaseaba con arruinar el sábado.

La convivencia de los sábados es mejor momento de todo el fin de semana para poder saludar  a los premiados, conocerlos, hacerte fotos con ellos…. en definitiva, darles el coñazo. La retirada a tiempo y el descanso vespertino en el hotel suponen una victoria decisiva para afrontar al plato fuerte del fin de semana: gala y… fiesta.

La gala, participada con expectación por el pueblo placentino, comenzó pasadas las 20:30 en el Teatro Alkázar construido a finales del XIX. Si en “El cielo sobre Berlín”, de Wim Wenders, la diosa Nike, alada, es testigo desde la cima de la Columna de la Victoria de la reunión de ángeles, cuando se levantó el telón del teatro, una Roma Calderón igualmente alada iba a ser una aglutinadora de estrellas.

Roma no se construyó en un día, y los que hemos disfrutado ya de dos galas conducidas por la cabaretera renacentista, como a ella misma gusta definirse, sabemos que con cada ladrillo que pone, ya sea en el Teatro Nuevo Alcalá con “Tuppersex”, con su festival anual de cabaret o como maestra de ceremonias de la gala de los premios Pop Eye, va cimentando y agigantando su figura, que pronto será patrimonio nacional. Y si no, al tiempo. 

 

Como suele ser habitual en los premios Pop Eye, la gala discurre in crescendo hasta finalizar con la entrega del premio a toda una trayectoria, que este año recaía en Jose María Sanz, Loquillo. A modo de homenaje, los grupos musicales premiados en las diferentes categorías reinterpretan algunas de sus canciones (Sweet Barrio como talento emergente con «Rock and roll star», Chloe Bird como extremeña con «Cadillac solitario», Basanta como mejor disco de rock con «La mataré», The Twist Connection como mejor grupo portugués con «Esto no es Hawai», Dolorosa como grupo revelación y Cosmosoul como banda de música negra con «Rock suave»), lo que sumado al desparpajo de Roma, al tequila y a los claveles hace del evento todo lo contrario a un trámite.

Y lo mismo se puede decir de los discursos, de los agradecimientos de la mayoría de premiados. Personas que, como dije antes, hacen del mundo un lugar mejor porque nos van a dejar, o nos han dejado ya, un legado, un aporte imborrable y que, sin embargo, miran atrás y dan las gracias por haber podido ser portadores de esos legados. Cayetana Guillén, premiada por “Atención Obras” junto a Sara Núñez, Verónica Forqué, premio de Cinematografía, Estrella Morente, premio Duende o Diego RJ, premio al mejor programa de radio por “El Sótano”, tuvieron palabras para quienes posibilitaron que podamos disfrutarlos, o sea, para sus padres. El Quijote no necesita reivindicación alguna, pero sí es conveniente cada cierto tiempo recurrir a él, releer su enseñanza, su maestría y ver cómo le sienta su discurso al tiempo en el que vivimos: como un guante. Eso fue lo que hizo Adolfo Domínguez en su alocución tras recoger, acompañado de su familia, el premio de literatura por su soberbio “Juan Griego”, un libro cocido (o cosido, en su caso) a fuego lento durante treinta años. Un premio por desnudarse. El día anterior le había sido concedido un premio por vestir, el “Premio Nacional de Moda 2019”. Sex Museum sumaron el premio Viviendo en la Era Pop al que ya disfrutan a diario por poder vivir de lo que les gusta (y de lo que nos gusta), aunque no se hayan hecho millonarios. José Ramón Pardo, tío de los hermanos fundadores, recogió el merecidísimo premio de periodismo, tuvo un muy acertado recuerdo en pleno 9 de noviembre para Evangelina Sobredo, más conocida como Cecilia, y lo celebró con doble shot de tequila. Antonio Najarro se marchó del escenario bailando por bulerías, con su premio de danza en la mano y Ladilla Rusa recogieron el suyo (mejor canción del año por “Kitt y los coches del pasado”) riéndose de su propia sombra, como debe ser, pero reivindicando la libertad y la tolerancia.

La Fura dels Baus apelaron al trabajo y a la renovación al recoger su galardón de Artes Escénicas y Christina Rosenvinge agradeció a su editor el haber encauzado su inicial idea de hacer una recopilación de sus letras de canciones para que derivara en “Debut”, su primer libro. Otros premiados que subieron al estrado a recoger su estatuilla fueron el cineasta Isidro Ortiz, que jugaba en casa, como abanderado de la cultura extremeña, Javier Mariscal como premiado en la categoría de Artes Plásticas, Arancha Moreno, orgullosa de la locura que supone publicar cada tres meses una revista musical en papel, «Cuadernos Efe Eme», premiada como mejor publicación del año o Isabel Muñoz, quien recogió su merecido premio de fotografía acompañada de su hijo. En nombre de Enrique Urbizu y Sybilla, premiados en la categoría de serie de tv (“Gigantes”) y moda respectivamente, recogieron sus premios el director Fernando Colomo y Adolfina.

Por fin le llegó el turno al último premiado, al galardón que reconoce toda una trayectoria y que este año la correspondía a Loquillo, como ya he comentado. La verdad es que fue doblemente premiado la noche del sábado, ya que durante la gala tuvo el privilegio de que Roma Calderón, ukelele en mano, le cantara sentada en su regazo (o lo que fuere…), una auténtica melodía de seducción, el “Sea of love” de Phil Phillips, con la cual Ellen Barkin asesinaba a sus amantes en la película del mismo título.  Loquillo reivindicó la naturaleza moderna y transgresora de la Barcelona en la que se inició en el mundo de la música, del rock and roll, a la vez que tuvo palabras de sincero agradecimiento a dos figuras clave en su carrera, dos promotores: Gay Mercader y, sobre todo, Segis, la persona que le descubrió y le dio la alternativa en el Café Tabú en 1978, fallecido hace dos meses. Luego bebió su chupito de tequila, mordió su clavel y se cerró la gala de la decimocuarta edición de los premios Pop Eye.

 

Fotografías: Mercedes Haussman, Ágata Sandecor, Antonio Marín y Santiago Requero

Entrega de los premios Pop Eye 2019

[Artículo publicado originalmente en Ruta66: https://www.ruta66.es/2019/11/articulos/entrega-de-los-premios-pop-eye-2019/ ]

«El sábado 9 de noviembre teníamos la opción de reflexionar sobre las ¿propuestas? de los políticos o ponderar a la gente que de verdad trabajan nuestras emociones y que luchan desde sus atalayas por hacer el mundo un lugar mejor, de la vida un tránsito mejor. Los que nos dimos cita este fin de semana en Plasencia optamos, con todo el acierto, por lo segundo.

Como suele ser habitual en los premios Pop Eye, la gala discurre in crescendo hasta finalizar con la entrega del premio a toda una trayectoria, que este año recaía en José María Sanz, Loquillo. A modo de homenaje, los grupos musicales premiados en las diferentes categorías (Sweet Barrio como talento emergente, Chloe Bird como extremeña, Basanta como mejor disco de rock, The Twist Connection como mejor grupo portugués, Dolorosa como grupo revelación y Cosmosoul como banda de música negra), reinterpretan algunas de sus canciones, lo que sumado al desparpajo de Roma Calderón, al tequila y a los claveles hace del evento todo lo contrario a un trámite.

Y lo mismo se puede decir de los discursos de la mayoría de premiados. Personas que, como dije antes, hacen del mundo un lugar mejor porque nos van a dejar, o nos han dejado ya, un legado, una impronta imborrable y que, sin embargo, miran atrás y dan las gracias por haber podido ser portadores de esos legados. Cayetana Guillén, premiada por “Atención Obras” junto a Sara Núñez, Verónica Forqué, premio de Cinematografía, Estrella Morente, premio Duende o Diego RJ, premio al mejor programa de radio por “El Sótano”, tuvieron palabras para quienes posibilitaron que podamos disfrutarlos, o sea, para sus padres.

El Quijote no necesita reivindicación alguna, pero sí es conveniente cada cierto tiempo recurrir a él, releer su enseñanza, su maestría y ver cómo le sienta su discurso al tiempo en el que vivimos: como un guante. Eso fue lo que hizo Adolfo Domínguez en su alocución tras recoger el premio de literatura por “Juan Griego”, un libro cocido (o cosido) a fuego lento durante treinta años. Un premio por desnudarse, un día después de haberle sido concedido un premio por vestir, el “Premio Nacional de Moda 2019”. Sex Museum sumaron el premio Viviendo en la Era Pop al que ya disfrutan a diario por poder vivir de lo que les gusta, aunque no se hayan hecho millonarios. José Ramón Pardo, tío de los hermanos fundadores, recogió el merecidísimo premio de periodismo, y lo celebró con doble shot de Tequila.

Antonio Najarro se marchó del escenario bailando por bulerías, con su premio de danza en la mano y Ladilla Rusa recogieron el suyo (mejor canción del año por “Kitt y los coches del pasado”) riéndose de su propia sombra, como debe ser, pero reivindicando la libertad y la tolerancia. La Fura dels Baus apelaron al trabajo y a la renovación al recoger su galardón de Artes Escénicas y Christina Rosenvinge agradeció a su editor el haber encauzado su inicial idea de hacer una recopilación de sus letras para que derivara en “Debut”, su primer libro.

Otros premiados que subieron al estrado a recoger su estatuilla fueron el cineasta Isidro Ortiz, como abanderado de la cultura extremeña, Javier Mariscal en la categoría de Artes Plásticas, Arancha Moreno, orgullosa de la locura que supone publicar cada tres meses una revista musical en papel, Cuadernos Efe Eme, premiada como mejor publicación del año o Isabel Muñoz, quien recogió su merecido premio de fotografía acompañada de su hijo. En nombre de Enrique Urbizu y Sybilla, premiados en la categoría de serie de tv (“Gigantes”) y moda respectivamente, recogieron sus premios el director Fernando Colomo y Adolfina.

El último premiado, en reconocimiento a toda una trayectoria, Loquillo, reivindicó la naturaleza moderna y transgresora de la Barcelona en la que se inició en el mundo de la música y del rock and roll, a la vez que tuvo palabras de sincero agradecimiento a dos figuras clave en su carrera, dos promotores: Gay Mercader y, sobre todo, Segis, la persona que le descubrió y le dio la alternativa en el Café Tabú en 1978, fallecido hace dos meses. Luego bebió su chupito de Tequila, mordió su clavel y se cerró la gala de la decimocuarta edición de los premios Pop Eye.»

Texto: Juan Carlos León

Fotos: Ágata Sandecor

Felicidades, Eddie Holland

eddie-holland

Eddie Holland, el más mayor de la santísima trinidad Holland-Dozier-Holland, semillero de canciones para la Motown hasta que se pelearon con Berry Gordy, cumple hoy 81 años. Y los demás, su hermano Brian y Lamont Dozier siguen vivos, con dos años menos que él. Si es que el soul conserva que da gusto.

Como a Eddie se le da mejor escribir letras que interpretarlas, no ha sido muy pródigo en grabaciones, aunque una de ellas sí pasó, curiosamente, al circuito de clásicos del garage, gracias al impulso que le dió la versión de The Birds, los de Ron Wood. Se trata de «Leavin’ Here», canción que compuso el terceto, que grabó a la voz Eddie y que se publicó en diciembre de 1963. Aquí empiezan las influencias en cascada. The Birds sucumbieron a la influencia ineludible de la Motown y la hicieron suya en 1965. En 1977, un gran fan de Los Pájaros, Lemmy, la grabaría con su banda, Motörhead, en lo que sería el primer single de una larga trayectoria que llega hasta nuestros días.

Vaya rollo me he marcado para felicitar al bueno de Eddie (en la foto al menos parece un buen chaval, amigo de sus amigos)

 

Reach Out I’ll Be There

four tops reach out

Un día como hoy de 1966, este pedazo de canción alcanzaba el número 1 en USA, y no es para menos. Fue compuesta en dicho año, cómo no, por el trío Holland-Dozier-Holland, un trío casi mejor que el que se montó Matt Dillon con Denise Richards y Neve Campbell en ese bodrio llamado «Juegos Salvajes».

Aunque en principio no se pensó en ella como canción de single, sino más bien para rellenar un disco, Berry Gordy, con su fino olfato, la convirtió en single y arrasó. A Levi Stubb le pidieron que la cantara al estilo de Bob Dylan en «Like a rolling stone», pero para mí que no lo consiguieron mucho. O sí. Yo qué sé.

Como era norma en la Motown, el respaldo instrumental corrió a  cargo de The Funk Brothers, y el respaldo vocal femenino, a cargo de The Andantes (Jackie Hicks, Marlene Barrow, and Louvain Demps). Pedazo de nombre.

Posteriormente ha sufrido numerosas versiones (la utilización del participio sufrido no es arbitraria, hay por ahí una versión en castellano que es tremenda) e incluso «pirateos» de la melodía. Si no fíjense en esta rareza del northern soul a cargo de Freddie Chavez:

Eso es todo amig@s.

Actualización: Gracias a Pepone, a.k.a. Dr. Goldfoot, otro enamorado de los sonidos negroides, os traigo la inefable versión en castellano a cargo de Los Stop. «Extiende tus brazos»

 

Mujeres con nombre de canción

Mujeres con nombre de canción

«Hay una certeza en el mundo del rock: casi todos los nombres de chicas están ya cogidos en alguna canción».

Estas palabras las pronunció Berton Averre, guitarrista de The Knack, para explicar por qué habían elegido el nombre de Sharona para bautizar su ya inmortal éxito.

Se pone a la venta estos días mi segundo libro, tras «¿Quién cantará en tu entierro?» (Jot Down Books, 2018), y se trata de otro ensayo musical. Esta vez dejo de lado los ataúdes, las capillas ardientes, las coronas de flores y los funerales de músicos para abordar sus creaciones: las canciones. Dejo al autor por su obra. Y al igual que al autor le aplicaba la premisa de que en su funeral hubiera sonado música en directo, a las canciones de «Mujeres con nombre de canción» le aplico la doble premisa de que en su título figure un nombre de mujer y que esta mujer no sea un sueño, una fantasía o un  personaje de ficción, sino que haya existido.

He intentado, para cada una de las cien canciones tratadas en el libro (de la A a la Y), situar al compositor en el momento de la creación, su contexto musical y social, analizar los detalles de la grabación y, lo más importante, sacar a la luz la historia de la mujer que ha dado su nombre y su inspiración a la canción. Me he nutrido de publicaciones literarias, biografías (oficiales o profanas), artículos periodísticos, foros, etc… siempre dotando del mayor rigor a la información tratada, no sin dejar de aportar, cuando ha venido al caso, mi percepción sobre lo que estaba tratando. Que para eso lo he escrito yo.

Mujeres con nombre de canción

 

Retomando la cita de Berton Averre, podríamos  afirmar, sin temor a equivocarnos, que existe una canción para cada nombre de mujer. Pero, ¿hubo siempre detrás una mujer real que sirviera de inspiración? Este libro no pretende, desde luego, repasar todas las canciones que se han escrito con nombre de chica, pues sería entonces sencillamente interminable. Lo que sí pretendo  es, a lo largo de estas cien canciones, revelar a la «musa» existente detrás de cada una de ellas.

¿Quién es la Alison a la que canta Elvis Costello? ¿Y la Janine con la que se obsesionó David Bowie? ¿Existió la Ophelia de The Band? Estamos ante un libro de historia, repleto de hallazgos y de anécdotas, así como ante una reivindicación necesaria de las personas de carne y hueso que dieron pie a algunas de las mejores canciones de la música popular. Es un libro que está poblado de actrices, aventureras, groupies, aristócratas, activistas o cajeras de supermercado. Es un libro de mujeres con nombre de canción.

La portada y las quince ilustraciones que aparecen en el interior del libro han corrido a cargo de  Enrique Crespo.

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LO QUIERO

 

Mujeres con nombre de canción

© 2019 West Indies Publishing
ISBN: 978-9949-7288-6-2
Autor: Juan Carlos León
Rústica: 21 x 14 cm
Páginas: 372