Un día como hoy del año 1979 moría Giuseppe Meazza, apodado «el pepino» (ya no hay apodos como los de antes, ¿verdad?). Su nombre bautiza al estadio de San Siro, en Milan, desde 1980.
Hoy día es un emblema del Inter de Milan (mi equipo italiano), donde desarrolló lo mejor de su carrera durante la década de los 30, gloriosa para el fútbol italiano, al conquistar los dos mundiales celebrados en ese tiempo, el de 1934 y el de 1938.
Como curiosidad (y por eso aparece Giuseppe aquí, no por sus méritos futbolísticos, no os creáis), os cuento una anécdota que me contó el propio Giuseppe, «pepino» para los amigos, en Rimini en 1972:
«En las semifinales del Mundial de 1938, llegamos a la tanda de penalties con Brasil. Cuando me tocaba lanzar a mí, mi pantalón se bajó porque en una jugada durante el partido, un jugador brasileño me lo había roto. Ante las risas del arquero Walter, me sujeté el calzón con una mano, y tiré el penalty, metiéndolo y clasificando a mi selección para la final, que posteriormente ganamos. Fue mi último gol con la selección»








