Robert Johnson

Con esto de que tal día como hoy moría Elvis, nadie cae en la cuenta de que mucho antes que EL, moría también Robert Johnson, la leyenda cuenta que envenenado por un marido celoso (claro que la leyenda también cuenta que vendió su alma al diablo en un cruce de caminos para tocar blues mejor que nadie)

Una posible versión de lo sucedido, extraída de estre gran articulo El Diablo y Mr. Johnson:

En Agosto de 1938 Robert Johnson estaba tocando en el local de baile de un pequeño pueblo llamado Three Forks, a unas 15 millas de Greenwood. El local era propiedad de un individuo llamado Ralph, con cuya mujer Robert mantenía relaciones. Una noche, este hombre le ofreció una bebida envenenada con estricnina. Poco más tarde Robert Johnson tuvo que dejar de tocar y fue conducido a la ciudad. Falleció tras varios días de agonía en casa de un conocido.

Declaraciones posteriores de Sonny Boy Willianson aportaron tintes más coloristas a la historia. Al parecer esa noche la armónica de Sonny compartía cartel con Robert. El conocía la historia de los amoríos de su compañero con la esposa del dueño del local y había captado el ambiente tenso y las miradas torcidas de algunas personas. Durante una pausa en la música alguien trajo una botella abierta con media pinta de whisky en su interior y se la ofreció a Jhonson marchándose después. Cuando este comenzó a beber Sonny intentó apartar de sus labios la botella «Nunca bebas de una botella abierta. No sabes lo que puede haber dentro». Robert le contestó de una forma tajante muy acorde con su carácter «No vuelvas a quitarme una botella de whisky de las manos».

Comments (2)

  1. Lo que cuento del alma en venta de Johnson, sale en el artìculo que recomiendas. Pero de una manera que ahora dudo que yo haya visto a ese bluesman en un documental… Seguramente habré hablado con él en algùn bar o algo asì.

  2. Este hombre es un monstruo…

    Una vez vi en un documental a un bluesman que aseguraba que a R. J. le solìan tomar el pelo por lo mal que tocaba y cantaba. Para este bluesman no cabìa duda que Roberto habìa vendido su alma al diablo, ya que de la noche a la maniana, Johnson apareciò un buen dìa cantando como los àngeles y tocando como dios.

    Sea como fuere, este hombre es un monstruo. Igualico, igualico que tù, Leòn…

    Por cierto, la manera de sellar un pacto con el diablo es besarle el ano, fitetù…

Add Comment