Hoy cumple años esta foto, este desafío, esta reivindicación.
La primera llamada de atención al mundo que llevó a cabo el Black Power sucedió durante la entrega de medallas en los Juegos Olímpicos de México, en 1968. Mientras sonaban los primeros acordes del himno de Estados Unidos, millones de espectadores sorprendidos veían cómo Tom Smith y John Carlos elevaban un puño enfundado en un guante negro y bajaban la cabeza en señal de rechazo a la nación opresora de sus hermanos de raza.
Las sublevaciones de los ghettos negros en los años sesenta, los veranos calientes, los pillajes de tiendas, los incendios, etc., representaron la más grande rebelión negra que han conocido los EE.UU. Después del asesinato de Malcom X, Stockeley Carmichael toma el relevo y lanza un nuevo slogan, el de Black Power. La idea de black power, sin embargo, fue comprendida de manera diferente de acuerdo con las estrategias tradicionales de la lucha negra: la integracionista y la de ruptura. Para la primera, black power significó una mayor solidaridad del grupo negro, que permitiera negociar mejor su entrada en la vida económica y política; para la segunda, representó una afirmación revolucionaria y anticapitalista. Esta definición constituyó la ideología del grupo de los Panteras Negras que se creó en Oakland,California, en 1966.
Los Panteras Negras se presentaron como un grupo de autodefensa. Uno de los puntos de su programa era el derecho a armarse para defenderse. Pedían también que todos los presos negros volvieran a ser juzgados por jurados imparciales y que se hiciera un pleibiscito para decidir cuál era la voluntad del pueblo negro respecto a su destino nacional. (…) Querían cambiar el gobierno e instaurar el socialismo y estuvieron vinculados a todas las acciones izquierdistas de la época: anti-Vietnam y anti-Nixon.
La música soul desempeñó un papel fundamental en todo este movimiento. En 1972, durante 7 horas se reunieron más de 100.000 personas con el reverendo Jesse Jackson en el Festival de Wattstax (abajo en el video podéis ver un trailer). Siete horas de música soul a la que el público respondía con el saludo del Black Power. El negro dejó con él de ser una copia del blanco. Y los cantantes de música soul criticaban a los negros de la generación anterior que cantaban como blancos (tampoco era pá eso, ome).
(Extraído del libro «Cultura Afroamericana. De esclavos a ciudadanos», de Miguel Rojas Mix, que me compré por 20 duros no me acuerdo dónde ni cuándo)





