Guía de Berlín (IV)

DÍA 4

El domingo amaneció soleado, y vimos que era el día perfecto para ir al pulmón de Berlín, al Tiegarten, que allí hay muchas cosas que ver, que lo he leído yo. Por tanto, cogimos nuestro U2 hasta Alexander Platz, y ahí enlazamos con el U8 hasta Hansaplatz, desde donde accedimos a Altonaer Strasse para divisar al fondo el Siegessäule, otro icono de Berlín.

La columna de la victoria se erigió en 1874 para celebrar las diversas palizas que los prusianos le habían dado a sus vecinos recientemente, entre ellos los franceses, que quisieron dinamitarla al acabar la 2GM. Menos mal que los angloamericanos no les dejaron, que si no no hubiera podido dejarme las rodillas en sus 285 escalones. La entrada al monumento vale 3€ solamente, y las vistas son muy chulas – aunque a mí me entró un ataque de vértigo y casi no podía despegarme de la columna -, así que merece la pena el esfuerzo. Abren a las 10 de la mañana (luego nos llaman flojos los andaluces), y fuimos los primeros en llegar y en subir a las alturas (luego nos llaman lentos a los andaluces).

El siguiente objetivo era el Memorial de guerra soviético – el primero de los dos que veremos -, a un kilómetro y poco de donde estábamos, así que comenzamos a andar por la Avenida 17 de junio y luego nos metimos en el parque para disfrutar de la estampa otoñal que ofrecía (pelín cursi la frase, vale).

Tiegarten - Guía de Berlín - Carleso

Estampa otoñal, ya lo decía yo

Consiste en una escultura de un soldado soviético (levantada con el mármol procedente de la cancillería del Reich), flanqueada por dos de los primeros tanques T-34 que entraron en Berlín en 1945. El monumento se levantó pocos meses después de la toma de la ciudad por los soviéticos, aunque luego tras la división de Berlín quedaría en el sector británico. Unas risas…

A la espalda de este monumento, cruzando el parque, se erige el Reichstag, la sede del parlamento alemán, tantas veces visto en los documentales de la batalla de Berlín, esos soldados soviéticos ondeando su bandera en la fachada de un edificio semiderruido. Como no fuimos previsores, no pudimos reservar con tiempo el acceso a la famosa cúpula de cristal de Norman Foster, así que nos contentamos con ver el edificio por fuera y hacer las fotos de rigor. Si pensáis visitarla, haced la reserva con antelación (http://www.bundestag.de/en/visittheBundestag/dome/registration/245686). Es una orden.

Desde el Reichstag bordeamos el Tiegarten hasta la Puerta de Brandenburgo, que había que verla a la luz del sol, de día, y llena de españoles, para variar. La recorrimos con tranquilidad, nos tomamos un café y nos pusimos en marcha de nuevo. Tranquilos, que no vamos a Unter Den Linden otra vez, que ahora ya toca ir al famoso mercadillo de Mauer Park, allá donde Adenauer perdió el tambor. Si es domingo, es día de mercadillo. Y si hace sol, mucho mejor. La parada de metro más cercana a Mauer Park es la de Eberswalder.  Así que para ir allí desde la Puerta de Brandenburgo, cogimos el tranvía hasta Potsdamer Platz y allí el omnipresente U2 hasta Eberswalder. Una vez que nos bajamos en la efervescente parada de metro de Eberswalder, la pregunta de siempre: “Y ahora, ¿por dónde tiramos?”. Y la respuesta de siempre: “Sigamos a las masas”. Como ese método nunca falla, al cabo de 15 minutos andando detrás de la gente, llegamos a las puertas del mercadillo, donde se apreciaba un ambiente bastante chulo. Una vez allí dentro podréis ver conciertos improvisados, alguna que otra reivindicación social, comer en diferentes puestos a precios asequibles (medio litro de cerveza 3,20€, lo más barato que vi en Berlín)  y comprar todo lo que se puede comprar en un mercadillo. Si te gustan los vinilos, podrás flipar. Yo me compré seis singles, y porque decidí no seguir mirando.

Mercadillo de Mauer Park - Guía de Berlín - Carleso

Allí pasamos casi toda la tarde, hasta que decidimos hacer nuestra última visita del día y acercarnos a ver el Museo de la Stasi (estación de metro Lichtenberg). En esta ocasión nos perdimos por aquellas calles, el google maps en Berlín nos la estaba jugando, la noche estaba cerrada, teníamos frío y miedo, ¡queríamos salir de la zona soviética! Ya en el metro de vuelta para casa nos dimos cuenta de que las compras que hicimos en Mauer Park (bote  de salsa “Crazy Bastard” e imanes aparte), que fueron un bolso con motivos berlinescos y mauerparkescos y mis seis singles dentro (a saber: “Kodachrome” de Paul Simon, “Jackie Wilson said” de Dexy’s Midnight Runners, dos de Ian Dury & The Blockheads, uno de Boomtown Rats y el “Hot Love” de T. Rex), se nos olivdaron en el bar donde comimos, por lo que el final del día fue un poco amargo. Pero para paliar eso, nada mejor que dos o tres jarras de glühwein.

¿Dónde estarán mis singles?

 

Parte V

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