El cajón de las medicinas

El otro día tuve que buscar una pastilla, para mi dolor de cabeza, y tuve que abrir el famoso cajón de las medicinas. En esos momentos pensé que ese acto era muy común, por suerte o por desgracia, en la mayoría de hogares. Y también pensé, que en la mayoría de hogares, por suerte o por desgracia, había un cajón para las medicinas (o en su defecto un mueble. No me vengáis con un botiquín porque eso ni se lleva ni cabe nada dentro. Mete una caja de Almax de 60 sobres en un botiquín si tienes cojones).

 

Pues eso, eché un vistazo a mi cajón, que tuvo sus días de gloria, buscando la pastilla en cuestión (creo que buscaba Ibuprofeno, LA panacea de nuestro tiempo), y, revolviendo el maremágnum de cajas, prospectos, termómetros y medicamentos pensé que probablemente en la mayoría de hogares ese cajón presentaría ese estado (más o menos lamentable), salvo en casa de mi padre donde cada caja, cada medicamento, está estrictamente colocada desde hace años en el mismo sitio. Y que no se atrevan a moverse.

 

En mi caso fue frustrante. De hecho me tuve que tomar un Nolotil ante el fracaso de mi misión. Al abrir el cajón se liberaron las fuerzas del averno y las cajas allí recluídas relajaron su presión, presentándose ante mí un panorama desolador. No sé cómo lo tendréis vosotros, pero allí no había quien encontrara nada. Prospectos pringosos, cajas que nunca había visto, medicamentos sueltos, sin nombre, tiritas, todo revuelto. Había incluso una caja en la que habían escrito a boli «Juan José Millás», en el colmo del surrealismo. Lo mejor son las cajas vacías. Esas son para el que no le duela nada. Había unas pocas también.

 
La prueba

En un arrebato de estupidez, pensé ordenarlo, incluso quitar los medicamentos caducados. Cuando ya tenía el Gelocatil del 2001 y el Zovirax de 1998 apartados, desistí del intento, retornándolos a su anárquico mundo.

 

Otra vez será. A fin de cuentas me dolía la cabeza, no estaba yo para muchos trotes.

 

Comments (6)

  1. Lo mejor no es que todos tengamos un cajón de las medicinas, sino que en la mayoría de los casos dicho cajón es blanco….existirá alguna relación indirecta con la sensación de hospital?jajajajja ahí va eso….

  2. Y un kit para la resaca…. 🙂

  3. Que sepas que he puesto la foto de fondo de pantalla.

    Tienes hasta una venda elástica…eso ni en los mejores hospitales.

  4. Te he visto una pildorita azul por ahí perdida…

  5. La mare que te parió…¿todos esos medicamentos tienes?

    Un día se van a fusionar todos los medicamentos de ahí y va a salir un "ente" con vida propia que va a ser capaz de devolverle el pelo a los calvos…

    Y eso que no tienes niños aún…Entonces ya te enterarás.Y si padecen de bronquios…añade una especie de cápsula transparente del tamaño de un melón de cuatro kilos de plástico duro que ocupa un sitio…horroroso.Si quieres una yo tengo la de mi hijo, que usó por última vez hace tres años mínimo.Pa qué querré yo eso ahí…Y las cacerolas las tengo apiñadas.

  6. Jajajajaja, me parto!!!! Y eso que yo les suelo dar un repaso y tirar las caducadas, ordenar el cajón…..de año en año.
    Esa letra me resulta familiar  🙂

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