El rally por la decencia

Un día como hoy del año 1969, cerca de 30.000 enfurecidos ciudadanos salieron a las calles en Miami, convocados por un estudiante de 19 años, para protestar contra la obscenidad que había supuesto que el simpar Jim Morrison se bajara los pantalones en medio de una actuación unos días antes. Sí, he dicho 30.000.

Acababa la década de los 60, y la facción más conservadora de USA seguía combatiendo la contracultura que se comenzó a gestar unos años atrás, con el advenimiento del hippismo. Aunque dicho movimiento estaba dando sus últimos coletazos, aún quedaban “agitadores” como Jim Morrison. Fue durante su concierto en Miami del 1 de marzo de 1969 cuando dejó muestras de su agitación, en el Diner Key Auditorium. En un momento de la actuación alguien le roció con champán, tras lo cual éste se quitó la camiseta. “Desnudémonos“, dijo. “No os  hablo de revolución, no os hablo de armas y peleas. Os hablo de amor. Ama al otro. Ama a tu hermano, abrázalo. Me encantaría ver desnudez a mi alrededor. Quitáos vuestra ropa y amad a los demás“. A lo que siguió: “No habéis venido aquí por la música, ¿verdad? Habéis venido para algo más, ¿para qué?!!“. El público no sabía qué responder. “Habéis venido para ver mi polla, ¿verdad? Eso es lo que queréis, ¿no?“. Acto seguido pasó su camiseta por la entrepierna y la movió como si fuera un torero, para retirarla luego y gritar: “¿Lo véis?

A la concentración no estaba permitida la asistencia a gente con el pelo largo o vestimenta extraña. Conocidos como Jackie Gleason o la archiconocida – y azote de la homosexualidad – cantante Anita Bryant lideraron la marcha bajo el lema “Abajo con la obscenidad“, e incluso el infausto presidente Nixon envió una carta de adhesión al movimiento por la decencia.

A Jim Morrison le cayeron 6 meses de trabajos para la comunidad y una multa de 500 dólares, por exhibicionismo y blasfemia. No pudo cumplirlos porque durante el período de apelación, el líder de The Doors fallecía en París. Hubiera estado bien verle cortando el césped en Los Angeles o regulando el tráfico a la puerta de un colegio.

Comments (3)

  1. Menudo tartazo le meten a la Anita.

  2. Otro ejemplo más de la hipocresía americana…hubiera pagado por estar allí!!

  3. Muy buen post, Carleso¡¡¡¡. Saludos¡¡¡

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