"El talento es sólo el punto de partida" (Irving Berlin)
Papá, ¿por qué no triunfaron LOVE?
26/05/2010
Literatura
Esa es la pregunta que le hizo en 1998Brent, el hijo de 12 años de Michael Stuart-Ware, batería de Love en el prólogo de su libro "De viaje con el grupo Love".
Es una pregunta que nos hemos muchos, a la vista de trabajos antológicos como "Forever Changes"o "Da Capo", carne de Top 10 en cualquier lista sobre los mejores discos de la Historia. La respuesta también nos la hemos imaginado muchos. Es la misma respuesta que ha arruinado carreras y que se ha llevado por delante a demasiados músicos.
Aquí os dejo el pasaje del libro en el que el batería de Love le explica a su hijo por qué no llegaron al nivel de The Beatles, teniendo talento para ello.
- Me estaba preguntando, ¿érais tan famosos como los Beatles?
- Ni de lejos. Pero si hubiésemos trabajado más seríamos mucho más populares de lo que fuimos.
- Bien, ¿y por qué no trabajásteis más?
- Veamos, ¿cómo te lo explico? ¿Conoces el tordo de pico corto? Te lo enseñaron en el colegio, ¿no? La madre deposita sus huevos en los nidos de otros pájaros, y se va. Cuando el huevo se abre, la cría del tordo empieza a arrojar al suelo los otros huevos, donde pronto morirán; porque la cría del tordo de pico corto quiere toda la comida. Vale, pues con las drogas pasa lo mismo - le dije -. Una vez que invaden el nido no queda espacio para otro tipo de intereses. No hay espacio para la diversidad o múltiples categorías de entusiasmo y disfrute de este reto que es la vida. Sólo hay sitio para la nueva cría. Esto fue lo que pasó con LOVE. Un tordo de pico corto invadió nuestro nido.
En rebelion.org he leído una entrevista al escritor uruguayo Eduardo Galeano, y pongo aquí algunas de las respuestas que me han gustado, fíjate tú.
En alguna parte dijiste que te caes y te levantas varias veces al día. Yo, en cambio, no sé como levantarme cuando tropiezo. ¿Cómo lo haces?
Te parecerá una tontería, pero de veras te juro que pienso: Si me caí, es porque estaba caminando. Y caminar vale la pena, aunque te caigas. Yo soy caminante, a la orilla del río que llamamos mar, aquí en Montevideo, camino horas de horas, y las palabras caminan dentro mio y conmigo. A veces se van, y me cuesta seguir solo, sin ellas.
"Somos todos gotitas de algún río, brisas de un viento que no acaba cuando la propia vida acaba...".
¿Qué es la vida para usted, en una sola palabra?
En cuatro palabras, no en una: Una caja de sorpresas.
Me gustaría saber como ve usted este siglo veintiuno ¿con pesimismo? ¿Con optimismo?
Yo no creo en los optimistas full-time. Esos son farsantes o ciegos. Yo soy optimista y pesimista también, según la hora y el día, creo y descreo, celebro y lamento este tiempo nuestro y este mundo que nos ha tocado. Cada tiempo tiene su contratiempo, es verdad, pero también es verdad que cada cara contiene su contracara. La contradicción es el motor de la vida: de la vida humana y de todas las otras vidas.
Asumir eso me ayuda a no arrepentirme de mis tristezas, de mis bajones, de mis malas músicas: ellas son partes inseparables de mí.
Siempre me pregunté cómo hace para encontrar combinaciones tan felices de palabras, palabras que uno escuchó (y escribió) cientos de veces, y que cuando usted las junta parecen un idioma nuevo.
Gracias mil por el piropo. Sólo puedo decirte que ninguna hada visitó mi cuna. No tengo más talento que el que proviene de la experiencia: el mucho trabajo que cada día me tomo persiguiendo palabras que huyen.
Tal día como hoy hace 39 años, el escritor Yukio Mishima se quitaba la vida. La primera vez que oí hablar de él fue de boca de Fernando Márquez, líder de La Mode, en "Mi dulce geisha". Como el saber no ocupa lugar (aunque veces es mejor una birra bien fría...), copio y pego algunos apuntes sobre su obra y, atención, sobre su muerte...
Obra:En 1949 publica "Confesiones de una máscara", donde el protagonista proclama abiertamente su homosexualidad tras recordarnos toda su existencia. Será la novela que le catapulte a la cima de las letras japonesas. A ella le seguirán, entre otras, "La muerte en mitad del verano" (1953), "El tumulto de las olas" (1954) y "El pabellón de oro" (1956). Esta última, su obra más conocida, narra la historia del joven Mizoguchi, un aprendiz de bonzo obsesionado por sus complejos
Muerte: El 25 de noviembre de 1970, decide hacerse el harakiri delante del jefe del estado mayor del ejército para protestar por la desmilitarización de su país.
En la oficina del general Mashita se quitó su uniforme y se quedó sólo con el taparrabos que los soldados utilizaban en esa época.
Uno de los jóvenes que lo acompañaban le alcanzó una daga de unos 25 cm. Mishima se arrodilló y abrió sus estómago con el corte ritual que tantos hombres y mujeres había utilizado en el pasado, la muerte de la que tanto había hablado, de la que tanto había escrito. Que tantos de sus personajes habían vivido. La muerte más digna y honrosa que un japonés podía tener hasta que las cosas empezaron a cambiar. La segunda parte del ritual consiste en el corte de la cabeza, que debe ser realizado por una persona de confianza para el ejecutante. Masakatsu Morita tuvo ese honor. El primer corte no logró su cometido, el segundo tampoco. Otro de los jóvenes tuvo que dar el definitivo. La cabeza se había separado del cuerpo. Morita lo siguió usando el ancestral método. Todo había terminado.
Esto me lo encontré en "Un yanqui en la corte del rey Arturo", en la edición que vendían con el diario El Mundo de hace unos años.
Vale que existen las dos palabras, injerir e ingerir. Pero en el contexto en el que Mark Twain (mejor dicho, su traductor, o el editor de la colección, yo qué sé) utiliza el verbo "injerir", no parece que se refiera mucho a "Entremeterse, introducirse en una dependencia o negocio", más bien se está refiriendo a "Introducir por la boca la comida, bebida o medicamentos", ¿no creéis?.
Era imposible no leer El Jueves en mi etapa universitaria. Si no lo compraba yo, lo compraba mi compañero de piso. Si no estaba en mi piso, estaba en el piso de mis colegas. Si no estaba allí, en el piso de algún colega de estos colegas. Si no, en la propia facultad. No sé cómo está ahora la cosa, supongo que por el estilo.
Hace poco he leído algún Jueves y, lógicamente, no es lo que era. Uno tenía su nómina de dibujantes a los que leía en primera instancia, y ya luego iba leyendo el resto. En la actualidad no reconozco a casi ninguno, ni me hacen gracia. ¿Será que me he convertido en viejuno cascarrabias?
De mi época de lector, me quedé con esta viñeta que me hizo mucha gracia.
A través de él se puede observar la evolución personal y musical del personaje. Su paso de cantautor folk a deconstructor de canciones. De noctámbulo dipsómano a limpio esposo y padre de familia. Aquí os dejo algunos de los pasajes que más me han llamado la atención, o más gracia me han hecho. Sus respuestas no hay por dónde cogerlas en la mayoría de ocasiones. Seguramente es su manera de refunfuñar.
Me gusta cuando Bukowski dice: 'No son las grandes cosas las que hacen eloquecer a los hombres. Son las pequeñas. El cordón del zapato que se rompe cuando ya no te queda tiempo'.
¿Y los críos? Creativamente son asombrosos. El modo en que dibujan, ¿sabes?. Se salen de la hoja de papel y continúan por las paredes. Desearías ser tan abierto.
Grabamos en una sala que no tiene aislamiento acústico. Tienes que parar cuando pasan aviones, trenes, coches o niños que vuelven del colegio. Tienes que parar. Pero a mí eso me gusta. No paramos por nada. Ojalá pasaran más aviones en el disco porque no veo por qué he de dejar fuera esos sonidos.
No creo que haya canciones que puedan cambiar el mundo. Hay canciones que te pueden cambiar la vida. "96 tears", "Louie Louie". Esas dos a mí me cambiaron la vida, pero no cambiaron el mundo.
Yo no soy actor. Sólo actúo de vez en cuando. Lo malo de las películas son los tiempos muertos. Hay que esperar demasiado tiempo. A veces sólo esperas. A mí me gusta actuar, así que decidí que actúo gratis: sólo cobro por los tiempos de espera.
¿Dónde está "The House Where Nobody Lives"? Era una casa ante la que solía pasar cuando llevaba a mis críos a la escuela, abandonada y con hierbajos tan altos como los árboles. En Navidad, todos los vecinos de la zona entraron y la engalanaron con luces que habían comprado. Fue algo emotivo. Era como el diente mellado en la sonrisa del vecindario.
¿Cuáles eran las cosas que te asustaban de pequeño? Oh, no sé. Supongo que, por ejemplo, me asustan las cubiertas de plástico en los sofás. El sonido que se produce cuando te sientas en un sofá que ha sido recubierto de plástico. Se arruga y...no sé.
¿Es un problema para ti salir? Voy a donde quiero. Una pequeña anécdota divertida. Una vez llevé de excursión a los críos a una fábrica de guitarras. Estamos allí y miro a mi alrededor, espero que alguien me reconozca; ya sabes. "Oye, ¿tú no eres ese músico?¿Ese cantante?" Nadie. Nada. Estamos allí dos horas, viéndoles colocar los trastes y todo eso, y yo espero y espero... Una semana más tarde llevé a ese mismo grupo de niños en una excursión al vertedero, para que vieran el reciclaje, y al llegar, no me preguntes cómo, mi camioneta fue rodeada por gente que quería un autógrafo. Era un vertedero, ¡por Dios!. Supongo que todos me conocen en el vertedero.
Canciones relacionadas:
"Louie, Louie" (Richard Berry) Video "96 Tears" (? & The Mysterians) Video "The House Where Nobody Lives" (Tom Waits) Video
Hoy me ha dado por rescatar la relación entre la famosa novela de J.D. Salinger y el asesinato de John Lennon (ya sé que está más visto que las pesetas, vale, pero me apetece). "El Guardián entre el Centeno" es el decimotercer libro más prohibido de la década de los 90 por su irreverencia, sus referencias sexuales, y porque "socava la moralidad". También ha sido considerado blasfemo por la cantidad de veces que en él aparece la palabra "goddamn" (algo así como "¡maldita sea!"), y la influencia (desastrosa) que ejerció sobre Mark David Chapman es lo que analizamos a continuación.
Él contaría años después de su barbarie la historia del magnicidio y de su confusa juventud al periodista James R. Gaines, quien la publicaría en la revista People en febrero y marzo de 1987. De todo esto he extraído los pasajes que relacionan a Mark Chapman con la novela de la que hablamos:
La relación entre Mark David Chapman y "El Guardian Entre El Centeno" comienza en la adolescencia. Su amigo Michael McFarland le recomendó la novela de J.D. Salinger. Su protagonista, Holden Caufield, de 16 años, es una extraña mezcla de comportamientos infantiles y juicios extremadamente maduros y lúcidos. Un chico entrañable, sensible e imaginativo que vive en un mundo elitista, rodeado de "phonies" (farsantes) [su palabra favorita] , a los que detesta. A partir de ahí, Holden Caufield se fue haciendo poco a poco con el cuerpo y el alma de Mark, quien asesinó a Lennon precisamente por considerarlo un "phonie"...
Nos situamos en el fatídico 1980, tal y como lo relata la revista People:
El dos de junio de 1980 se casó con Gloria Abe, una agente de viajes japonesa.
Más o menos en agosto, compró dos copias de "El Guardián Entre El Centeno" e hizo que su mujer leyera una. Él le hablo de cambiarse el nombre a Holden Caufield, e incluso escribió al juzgado de Hawaii para informarse sobre los trámites necesarios.
El 20 de septiembre escribió una carta a una amiga, Lynda Irish. En ella dibujó una imagen del volcán hawaiano Diamond Head con el sol y las estrellas sobre él. "Me estoy volviendo loco", escribió, y firmó la carta como "El Guardián Entre El Centeno".
El 27 de octubre, Chapman fue a una tienda de armas de Honolulu y compró una pistola del calibre 38 de 5 disparos. Irónicamente, el vendedor se llamaba Ono. Mark se trasladó a Nueva York.
El domingo 7 de diciembre, ya en New York, pasó tres horas esperando frente al edificio Dakota, última residencia de Lennon, y luego volvió a su hotel. Durante el trayecto, cayó en la cuenta de que no había llevado consigo su ejemplar de "El guardián entre el centeno".
En su camino al edificio Dakota, última residencia de Lennon y Yoko, hizo una parada para comprar una copia de "El Guardián Entre El Centeno". También compró un bolígrafo, y en la primera página escribió: "Esta es mi sentencia". Y lo firmó: "Holden Caufield".
Ya fuera del edificio, charló con el portero y después se puso a leer el libro, no dándose cuenta de que Lennon se bajaba de un taxi y entraba en el edificio. A quien sí pudo ver fue a su hijo Sean con la niñera.
Chapman le contaría a Gaines: "Era el chico más lindo que jamás había visto. No me entraba en la cabeza que yo iba a matar a su padre y el chico quedaría sin padre el resto de su vida. Amo a los niños. Soy el guardián entre el centeno"
Por la tarde sí tuvo la oportunidad de ver a John Lennon salir del edificio. Avergonzado, se acercó a él y le entregó el bolígrafo y la copia de "Double Fantasy". John le sonrió y escribió "John Lennon. December.1980", y se marchó.
Foto impactante: Lennon firmándole un disco a quien le asesinaría horas más tarde
"Recuerdo que rezaba a Dios para que no me dejara asesinarlo, y al diablo para que me permitira hacerlo", dijo Mark a Gaines.
A las 22:50 una limusina blanca paró frente al Dakota. Yoko Ono bajó primero, y Lennon se bajó tras ella.
Chapman declaró a la policía, "Él pasó a mi lado y una voz me decía, 'Do it, do it, do it,' una y otra vez, diciendo, `Do it, do it, do it, do it,'."
Él gritó, "Mr. Lennon!"
Lennon se volvió para ver a Chapman, agachado al estilo de combate (vaya traducción la mía...) con ambas manos en la pistola.
Lennon intentó escapar, pero cuatro de las cinco balas impactaron en él. Para sorpresa de Chapman, él no cayó sino que dió seis pasos hasta la posición donde estaba el portero. Dijo "Me han disparado", y luego se desplomó.
Chapman se quitó el sombrero y el abrigo y los arrojó al suelo. Sacó de su bolsillo "El Guardián Entre El Centeno" y se puso a leerlo sentado en la acera, esperando a la policía.
Recientemente murió este poeta, Angel González, al que ni conocía, pero he leído una estrofa de un poema suyo y aquí os la dejo, porque me ha gustado.
Descanse en paz.
Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo
-pero luego no digas que no sabes lo que haces.
Haces haces de leña en las mañanas
y se te vuelven flores en los brazos.
Yo te sostengo asida por los pétalos,
como te muevas te arrancaré el aroma.
Pero ya te lo dije:
cuando quieras marcharte ésta es la puerta:
se llama Ángel y conduce al llanto.
Ya sé que la mayoría ya no estáis/estamos para estos trotes, pero os hago saber que:
El Ayuntamiento de la localidad sevillana de Gines ha convocado la séptima edición del Concurso de Cartas de Amor y Desamor con motivo del Día de San Valentín
El concurso, en el que se valorará la originalidad, la creatividad y el estilo literario utilizado, establece tres categorías atendiendo a las edades de los participantes: una, de 12 a 20 años; otra, de 21 a 35; y una última, de 36 años en adelante.
Se otorgará un premio de 200 euros para el ganador de cada categoría, según señalan las bases del certamen.
Las obras, cuya extensión no excederá de los tres folios a doble espacio, no se podrán presentar firmadas y en el exterior se hará constar "VII Concurso de Cartas de Amor y Desamor", además de la categoría y el pseudónimo con el que se concursa.
En un sobre cerrado se incluirá el nombre y apellidos del autor, su domicilio, teléfono y fotocopia del DNI.
El plazo de presentación de originales finaliza el próximo día 7 de febrero, y el lugar de entrega será la Biblioteca Pública Municipal, situada en la calle Pío XII, 12.
La entrega de premios del concurso será el 14 febrero en un acto que organizará la Delegación de Cultura y en el que los ganadores deberán leer las cartas premiadas.
Por 22,71€.
En la FNAC (¿o en EL FNAC? es una duda de estas modernas que yo tengo, oye).
Hacía tiempo que no me compraba un libro, ome.
Ya iré poniendo aquí algunos pasajes a medida que lo vaya leyendo, seguro que hay frases lapidarias.
(Se notan hasta las huellas de mis dedazos en la portada...)
(Artículo publicado por Juan José Millás en El Pais)
Hay cerca de la urbanización un viejo agricultor, ya jubilado, que conserva una gallina. Por la tarde, los veraneantes acuden con sus hijos pequeños para mostrarles el animal y revelarles de dónde vienen los huevos, pues normalmente creen que vienen de la nevera. Los padres lo hacen con la mejor intención, convencidos de que ese conocimiento será enriquecedor para sus vástagos, pero lo cierto es que éstos regresan a casa espantados y no vuelven a probar un huevo frito hasta la universidad. La situación se repite desde hace tres o cuatro años sin que las autoridades prohíban al agricultor tener esa gallina de carne al aire libre.
A veces, discuto con estos padres poseídos por un afán educador absurdo. Después de todo, resulta más verosímil (y también más higiénico) que el huevo proceda de la nevera que del culo de ese frenético animal, que quizá no sea de este mundo. Está la cuestión de la verdad, claro, pero todos sabemos que sólo hay algo peor que una mentira: una verdad inútil, y ésta lo es. Por si fuera poco, tras dos horas de discusión, cuando el crío se rinde y acepta por fin que tal vez el huevo proceda de la gallina, no hay modo de evitar que pregunte de dónde viene la gallina. Y ningún padre tiene las agallas suficientes para colocar a su hijo frente a la realidad desasosegante del círculo vicioso.
Acabo de leerme "31 canciones", el libro de reflexiones acerca de la música y la vida de Nick Hornby (de quien ya hablé en otro artículo). Si os encanta la música (si estáis leyendo esto, es muy probable), os recomiendo su lectura. Aparte de reirte bastante, conocerás un poco más los gustos del autor de "Alta Fidelidad", y seguro que te enteras de anécdotas e historias que no conocías. No se trata de sintonizar en gustos con el autor, sino de leer sus impresiones y darse cuenta de muchas similitudes entre escritor y lector, al menos en mi caso. Bueno, os dejo unas cuantas perlas que he extraído (y he picado a mano para vosotros seis, ¿eh?....)
...un par de años después, me largué del show de Led Zeppelin en Earls Court durante una interminable extravagancia de John Paul jones con su teclado, me fui a un pub del barrio a tomar una cerveza y echar una partida de billar y volvi justo a tiempo de pillar el final y de la entrada de Jimmy Page con el arco de violín, perdiéndome así completamente "Moby Dick". No lo lamento. (No sólo no lo lamento, sino que incluso, ahora que lo pienso, aquella noche aprendí una de las lecciones más útiles de la vida, uno de los pocos consejos reales que tengo para ofrecer a las generaciones jóvenes: ¡ESTÁ PERMITIDO MARCHARSE! Desde aquella noche he saboreado ese dulce alivio cientos de veces: me he marchado de películas, espectáculos y, por supuesto, del teatro. La magnífica versión de "Caravan" en Its Too Late To Stop Now (el álbum de Van Morrison con el que más se disfruta, sin discusión, así que ni te ocurra discutirlo) me suena como pudiera sonar sobre los títulos de crédito al final de la mejor película que hayas visto en tu vida; y si a ti algo te suena así, significa que por extensión también podrían tocarlo en tu propio funeral. Si eres un varón blanco -especialmente un varón blanco de cuarenta y tantos-, tienes todas las probabilidades de resultar triste y previsiblemente deficiente en un área en particular: eres un pésimo bailarín. Por supuesto, no es sólo que no sepas bailar, es también que ni siquiera estás dispuesto a intentarlo a menos que estés borracho o casi borracho y a menos que estés rodeado o bien de completos desconocidos o bien de gente que conoces desde hace un mínimo de cuarto de siglo, y que también están borrachos o casi borrachos.
Este es el último libro que me he leído (gracias a la lluvia, que me obliga a coger el bus, más que nada...). Me sonaba el título, pero no sabía de qué iba la historia. Por si no lo sabéis, va de un chico de 12 años, de familia aristócrata, que en uno de sus choques frontales contra su padre (la historia arranca en 1767), a causa de unos caracoles que él se niega a comer, se sube a un árbol en su jardín. De ahí ya no bajará hasta su muerte a los 65 años. Entremedio, toda una vida, en la cual pasa de ser un loco, a un personaje admirado y culto. Conoce el amor, el desengaño, escribe libros y hasta es visitado por Napoleón. Todo desde arriba, a salvo de las miserias y desgracias que ocurren abajo, en la tierra. Bueno, no desvelo más, por si algún día lo leéis. Si ya lo habéis leído, no hacerme caso.