El Barón Rampante

Este es el último libro que me he leído (gracias a la lluvia, que me obliga a coger el bus, más que nada…). Me sonaba el título, pero no sabía de qué iba la historia. Por si no lo sabéis, va de un chico de 12 años, de familia aristócrata, que en uno de sus choques frontales contra su padre (la historia arranca en 1767), a causa de unos caracoles que él se niega a comer, se sube a un árbol en su jardín. De ahí ya no bajará hasta su muerte a los 65 años. Entremedio, toda una vida, en la cual pasa de ser un loco, a un personaje admirado y culto. Conoce el amor, el desengaño, escribe libros y hasta es visitado por Napoleón. Todo desde arriba, a salvo de las miserias y desgracias que ocurren abajo, en la tierra. Bueno, no desvelo más, por si algún día lo leéis. Si ya lo habéis leído, no hacerme caso.

Damien Rice

Creo que desde la irrupción de Antony And the Johnsons con “I am a bird now” en 2005 (grandioso su concierto en el Monasterio de San Jerónimo en Sevilla), no había descubierto a alguien que me conmoviera tanto (Richard Hawley es más estándar, no tiene la originalidad de Damien ni Antony). Este irlandés treintaañero tiene dos discos, “O” y “9”, este último recién editado. Ya en el primero sobresalieron “Delicate” (apareció como fin de un episodio de “Perdidos”), “The Blowers Daughter” y muy especialmente “Eskimo”, donde consigue estremecer fundamentalmente al fundirse con la voz operística (¿se dice así?) de Doreen Curran, hacia el final de la canción. Pero acaba de llegar a mis manos (vale, a mi disco duro…), el último disco, “9” y, aunque no le oído con profundidad aún, me ha llamado la atención el tercer tema, “Elephant”, en el cual Damien se presenta en toda su crudeza, descarnado, solo con su guitarra, intentando acallar los acordes con lamentos.

A ver si viene pronto por España.

Aprenda Inglés durmiendo

Varias veces ha llegado a mi correo (y, si hay justicia en este mundo, supongo que al vuestro también), la publicidad acerca de un método increíble: ‘Aprenda Inglés durmiendo’. Según los ideólogos de este método, SIN SABER INGLES, LOGRE EN UN LAPSO DE 6 A 8 MESES, PENSAMIENTO EN IDIOMA INGLES, LO QUE SIGNIFICARÁ:

1º Pensar directamente en ingles al hablarlo, sin traducción previa.
2º No vigilar su pronunciación al hablarlo.
3º Comprender sin necesidad de traducir lo que escucha.

Esto es magnífico. Si fuera verdad. Yo, lo siento, pero no me creo que mientras sueño que les tiro migas de pan a un puñado de indios que vienen a por mí, esté aprendiendo inglés. Claro que no todos somos iguales; si no, ahí está el testimonio del uruguayo Darío, quien afirma que ‘Durante los primeros días me sentía inseguro con los conocimientos, sentía que solo recordaba la mitad de las lecciones, me preguntaba si estaba utilizando bien el sistema, pero en pocas semanas empecé a sorprenderme con la facilidad que estaba logrando hablar en ingles, practico con amigos que realizan cursos en institutos y es increíble cómo necesitan traducir lo que quieren decir.’

Dos cojones, Darío. Y todo eso durmiendo. A mí se me ocurren más cursos para todos aquellos que sean capaces de aprender en situaciones inverosímiles (léase Darío), como por ejemplo, ‘Aprenda a bailar tango mientras baja la basura’, o ‘Obtenga la licenciatura en sociología mientras se corta las uñas’. Quién sabe…