Un, dos, tres

La foto es impagable. ¿Cómo he dado con ella? Ahora no lo recuerdo, pero la encontré hace tiempo (buscando todo lo contrario, seguramente), y en este momento la comparto con todos vosotros. El gran Kiko Ledgard, sacado de una página peruana, haciendo de modelo publicitario, antes de saltar a la fama en nuestro país al frente de “Un, dos, tres”. El pijama y la bata no son gran cosa, pero la camisa-polo de la foto de la derecha es maravillosa.
Como curiosidad resaltar que, en Perú, Kiko también fue boxeador y decorador de habitaciones infantiles. ¿Cómo se come eso?

La próxima edición del Sónar podría llevar esta imagen (sugiero)

Palabras que siempre escribo mal

Seguramente os pase a vosotros también. A los que no hemos dado mecanografía y hemos aprendido a teclear con dos dedos y sin mirar el teclado casi, a base de hacer curriculums, escribir direcciones de internet, rellenar formularios o chatear. Me refiero a esas palabras que, por mucho que lo intentes, SIEMPRE escribes mal. Hay que asumirlo. Es que ni mirando el teclado se consigue.
Pongo aquí tres ejemplos infalibles en mi caso:

– Vernao -> Verano
– Conicerto -> Concierto
– Orcale -> Oracle (terminología informática)

El Barón Rampante

Este es el último libro que me he leído (gracias a la lluvia, que me obliga a coger el bus, más que nada…). Me sonaba el título, pero no sabía de qué iba la historia. Por si no lo sabéis, va de un chico de 12 años, de familia aristócrata, que en uno de sus choques frontales contra su padre (la historia arranca en 1767), a causa de unos caracoles que él se niega a comer, se sube a un árbol en su jardín. De ahí ya no bajará hasta su muerte a los 65 años. Entremedio, toda una vida, en la cual pasa de ser un loco, a un personaje admirado y culto. Conoce el amor, el desengaño, escribe libros y hasta es visitado por Napoleón. Todo desde arriba, a salvo de las miserias y desgracias que ocurren abajo, en la tierra. Bueno, no desvelo más, por si algún día lo leéis. Si ya lo habéis leído, no hacerme caso.

Damien Rice

Creo que desde la irrupción de Antony And the Johnsons con “I am a bird now” en 2005 (grandioso su concierto en el Monasterio de San Jerónimo en Sevilla), no había descubierto a alguien que me conmoviera tanto (Richard Hawley es más estándar, no tiene la originalidad de Damien ni Antony). Este irlandés treintaañero tiene dos discos, “O” y “9”, este último recién editado. Ya en el primero sobresalieron “Delicate” (apareció como fin de un episodio de “Perdidos”), “The Blowers Daughter” y muy especialmente “Eskimo”, donde consigue estremecer fundamentalmente al fundirse con la voz operística (¿se dice así?) de Doreen Curran, hacia el final de la canción. Pero acaba de llegar a mis manos (vale, a mi disco duro…), el último disco, “9” y, aunque no le oído con profundidad aún, me ha llamado la atención el tercer tema, “Elephant”, en el cual Damien se presenta en toda su crudeza, descarnado, solo con su guitarra, intentando acallar los acordes con lamentos.

A ver si viene pronto por España.

Aprenda Inglés durmiendo

Varias veces ha llegado a mi correo (y, si hay justicia en este mundo, supongo que al vuestro también), la publicidad acerca de un método increíble: ‘Aprenda Inglés durmiendo’. Según los ideólogos de este método, SIN SABER INGLES, LOGRE EN UN LAPSO DE 6 A 8 MESES, PENSAMIENTO EN IDIOMA INGLES, LO QUE SIGNIFICARÁ:

1º Pensar directamente en ingles al hablarlo, sin traducción previa.
2º No vigilar su pronunciación al hablarlo.
3º Comprender sin necesidad de traducir lo que escucha.

Esto es magnífico. Si fuera verdad. Yo, lo siento, pero no me creo que mientras sueño que les tiro migas de pan a un puñado de indios que vienen a por mí, esté aprendiendo inglés. Claro que no todos somos iguales; si no, ahí está el testimonio del uruguayo Darío, quien afirma que ‘Durante los primeros días me sentía inseguro con los conocimientos, sentía que solo recordaba la mitad de las lecciones, me preguntaba si estaba utilizando bien el sistema, pero en pocas semanas empecé a sorprenderme con la facilidad que estaba logrando hablar en ingles, practico con amigos que realizan cursos en institutos y es increíble cómo necesitan traducir lo que quieren decir.’

Dos cojones, Darío. Y todo eso durmiendo. A mí se me ocurren más cursos para todos aquellos que sean capaces de aprender en situaciones inverosímiles (léase Darío), como por ejemplo, ‘Aprenda a bailar tango mientras baja la basura’, o ‘Obtenga la licenciatura en sociología mientras se corta las uñas’. Quién sabe…