Ken Kesey escribió «Alguien voló sobre el nido del cuco», basada en buena medida en sus vivencias como voluntario («cobaya humana») en los experimentos con drogas psicotrópicas del Gobierno estadounidense (NO voy a poner aquí el enlace para apuntarse, que nos conocemos…). Kesey conoció de este modo el LSD, sustancia psicoactiva que transformó profundamente su percepción de la realidad social y personal.
A partir de 1964, él y un grupo de amigos, The Merry Pranksters o los «Alegres Bromistas», fueron pioneros en la experimentación con LSD y marihuana. A bordo de un autobús pintado con colores fluorescentes que llamaron «Further», los Pranksters recorrieron Estados Unidos y fueron estableciendo gradualmente muchos de los elementos retóricos y visuales que después popularizó (y, a juicio de Kesey, trivializó) el movimiento hippie. En esta tarea contaron con la colaboración del grupo Grateful Dead, que acompañaba con sus improvisaciones de música psicodélica las sesiones abiertas de consumo de LSD (Acid Tests) organizadas por Kesey.
El periodista Tom Wolfe, buena gente, popularizó en 1968 las experiencias de Kesey y los Pranksters con su libro «The Electric Kool-Aid Acid Test» (publicado en España como «Gaseosa de Ácido Eléctrico» o «Ponche de ácido lisérgico») . No obstante, Kesey nunca dio su aprobación a la visión de Wolfe, que consideraba superficial y ajena al espíritu de los hechos. Cualquiera que se haya leído la novela se habrá dado cuenta. Yo me la leeré un día de estos. 
Un día como hoy del año 1964, Ken Kesey comenzaba sus «Acid Tests», en el ámbito privado, en una fiesta organizada en casa de un colega. Días antes había colgado un cartel en una librería anunciando el evento. Posteriormente trasladaría esta experiencia al entorno de los bares y del ya mencionado autobús «divulgativo».
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