El barco del arroz

Lo que hace el aburrimiento. Mira que ponerme a investigar de dónde viene la expresión (gaditana, por cierto) "Estás más perdío que el barco del arroz" … Pues ahí os lo dejo, encontrado en culturaandalucia.com

 

 En la posguerra de la dictadura franquista que siguió a la Guerra Civil española, se produjo un periodo de hambruna en la población. Es entonces cuando surge, de manera imprecisa, la leyenda de un mítico barco cargado de alimentos ( de arroz, o de arroz y carne) que tenía que arribar a las costas gaditanas, pero que nunca llegó.
 
 
· La mayoría de las versiones hablan de un barco denominado "Alcatraz" que se hundió frente a las costas de Cádiz durante los años cincuenta del pasado siglo. Su cargamento era de arroz, lo que hizo que al mojarse, este se hinchara, resultando dicha mercancía absolutamente irrecuperable (Nota de carleso: de aquí hubiera sacado yo otra expresión: "Estás mas hinchao que el arroz del barco del arroz") .
 
 
· Otros informan que el famoso barco, cargado de carne y arroz, procedía de Argentina. Sería un regalo hecho por Eva Perón a Franco, para paliar la escasez de alimentos surgidos durante la Guerra Civil española. Su hundimiento tuvo lugar frente a las costas del Puerto de Santa María y las chirigotas de los carnavales en ese año popularizaron el suceso.
 
 
Pues ahí tenéis dos posibles explicaciones a esta expresión que ya ha trascendido la provincia y se ha convertido en dicho popular.
 
 
Ea, ya podéis seguir currando.
 

Joe Jeffrey Group – ‘My Pledge Of Love’

Me vuelvo a topar,en la era 2.0, con esta canción del ilustre desconocido Joe Jeffrey, que ya sembré en cientos de cintas recopilatorias hace ya muchos años. A su vez, la encontré en un disco recopilatorio que tenía mi hermano de éxitos del soul.

 

La canción llegó al puesto número 14 en 1969, pero la carrera de Joe Jeffrey nunca volvería  a dar un éxito parecido.

 

Ahí os dejo esta excelente combinación de soul y pop.

 

Mensaje en un cartón (VI)

De nuevo se hace referencia al contrabando (en este caso matiza el objeto con el cual se trafica, jamones), y vuelven a aparecer las siglas R.O.U. Asimismo, denuncia el tiempo que lleva viviendo de esa manera, en ese escalón: 15 años. Lo traduzco porque no se ve nítido:

15 AÑOS EN UN POYETE S/COMER

CONTRABANDO JAMONES (R.O.U.)

QUE YO SOY 1 PERSONA

QUE TENGO CULTURA

Vincent Delerm – ‘Je pense a toi’

Aunque Vincent Delerm (33 años), flipaba cuando era pequeño con Joy Division o The Cure, su carrera la ha desarrollado bajo las faldas de la chanson francesa, al más puro estilo Gainsbourg (siniestrillos, pueden dejar de leer el post).

 

La canción que viene a ilustrarnos este fin de semana está extraída de su cuarto y último disco hasta la fecha "Quinze chansons" ("24 zapatos", en español), publicado en España por los sevillanos Green Ufos, y, aunque empieza (y, realmente, se mantiene) con una sensación reggae, pronto se encauza hacia el terreno del optimismo francés (aunque no es que sea precisamente optimista la música francesa, al menos la que yo conozco, que es ninguna) que destila todo el disco.

 

En la foto no sale mal, pero en realidad es más feo.

 

Esto va dedicado a Flint, un gran amante de la música francesa.

 

El disco en Spotify: http://open.spotify.com/album/6ZxpsfNlN3xnOdQQKTN75K

 

 

Buen fin de semana.

 

Por Favor, Mátame

Por favor, mátame

JOHN CALE: En 1965 Lou Reed ya había escrito «Heroin» y «Waiting for the man». Conocí a Lou Reed en una fiesta, donde tocó esas canciones con una guitarra acústica; y no le presté demasiada atención, porque la música folk me parecía un coñazo. Odiaba a Joan Baez y a Dylan. ¡Cada canción era una maldita pregunta! Pero Lou insistió en que leyera las letras y no se parecía en nada a lo que cantaban Joan Baez y toda aquella gente.
En aquella época, yo tocaba con La Monte Young en el Dream Syndicate, y el concepto del grupo era aguantar una sola nota durante dos horas.


SUSAN PILE: La gente hacía cosas raras cuando se metían speed. Hubo un tío que apareció en el Max’s Kansas City con el brazo en cabestrillo.Todo el mundo le dijo, «¿Qué te ha pasado?».
Y él dijo, «Oh, me metí speed y no pude parar de tocarme el pelo en tres días»


IGGY POP: (Hablando de su primera mujer) Una noche se me  ocurrió una idea para una canción, pero allí estaba aquella mujer en la cama. En aquel momento me di cuenta. Era imposible. Tenía que ser una cosa o la otra. O ella o mi carrera.
No creas, la quería mucho. Fue entonces cuando compuse una de mis mejores canciones, «Down on the street». Me metí en un armario con el amplificador y toqué le melodía, muy bajito. Era un ritmo tribal, intenso, sonaba bien. Entonces quise pasar a la siguiente parte de la canción, pero pensé, «Oh, no puedo hacer ruido».
Entonces pensé, «No, tío, se acabó el estar calladito».
Salí del armario y la siguiente parte de la canción era un ruido inmenso, un acorde atronador. Le di un susto de muerte a la pobre. Pero estaba bien, tenía la canción acabada. Fue un momento divertido. Al final tuve que decirle que se fuera.


BEBE BUELL: Iggy fue mi novio durante dos semanas, pero yo ya tenía novio, de modo que no podía ser mi novio oficial. Tuvimos un rollo, como se suele decir, pero a Iggy le molestaba que yo tuviese novio y viviera con él. Y me hizo cambiar el agua de la cama de agua. No me preguntes por qué.


BOB QUINE: Cuando bajé del escenario, Lou me cogió y me dijo, «eres un gran guitarrista».

Le dije, «te lo agradezco mucho porque tú me has influido mucho».

«Eso me importa un carajo», me dijo, «eres genial, y bla, bla, bla…». Pero lo que siguió fué muy desagradable.

Me dijo, «debes saber que no estás tocando con un grupo. La música es poder y dominación, deberías imponerte y hacerte con el grupo. Deberías ir al otro lado del escenario y acabar con la tristeza del guitarrista». Alguien pasó al lado de nuestra mesa y yo le miré, y entonces Lou me dijo, «maldita sea, mírame a la cara cuando te hablo o te voy a pegar una ostia».

Me puse a reir.

«No rías ni un segundo. Hablo en serio. Si vuelves a apartar la vista te suelto una ostia en la cara».

Y esto mientras me decía lo bueno que era.


JAMES GRAUERHOLZ: Al cabo de un rato, fuimos a un bar de striptease frecuentados por camioneros paletos. Iggy bebía sin parar. Y otra vez que me arrastra hasta el aparcamiento para hablar: «Tío nadie me comprende, soy muy sensible, la gente cree que soy feliz tirándome a todas esas chicas, y tomando drogas, y siendo una estrella, pero en realidad me siento solo, y necesito a alguien que estabilice mi vida, alguien como tú». Para entonces ya se había tumbado en el suelo, sobre un codo, y yo le imité, porque era Iggy Pop, de manera que estábamos los dos tumbados en el suelo del aparcamiento.

De pronto se enciende el motor del camión aparcado justo delante de nosotros y el tío empieza a dar marcha atrás hacia nosotros. Mientras Iggy lloriqueaba sobre su soledad, le cogí sin avisar y dimos cuatro vueltas sobre nosotros mismos para alejarnos del vehículo. El tío no no había visto.

Iggy se levanta y empieza a gritarle al conductor «¡Maldito cerdo, hijo de puta, casi me matas!. ¿No sabes quien soy?, podrías haber detenido la historia del rock and roll».