«Nada nos puede ir mal»

En un paraje retirado en la costa, una solitaria y enigmática mujer, elegante y de apariencia distinguida, ve cómo sus días transcurren plácidamente con la única compañía, y protección, de un pianista septuagenario, quien la visita esporádicamente. Inesperadamente, sus vidas comienzan a desmoronarse el día en que una pareja de mediana edad se instala en la casa contigua para pasar sus vacaciones. Todos tienen en común el anhelo de vivir el presente, pero en realidad se verán sorprendidos por el pasado, y por el recuerdo de Romina, una joven actriz y cantante muy popular, fallecida trágicamente décadas atrás.

La obsesión, la frustración, la música, la locura, la mentira y la búsqueda de la redención se dan cita en Nada nos puede ir mal, una suerte de crudo juego del gato y el ratón cuyo escenario estará iluminado por los flashbacks centrados en el auge y caída de la protagonista ausente: Romina.

 

Nada nos puede ir mal

 

  • EDITORIAL:WEST INDIES PUBLISHING
  • AÑO:2021 (1 EDICIÓN)
  • IDIOMAS:ESPAÑOL
  • DIMENSIONES:ANCHO 14.0 CMS., ALTO 21.0 CMS.
  • PESO:475 GRS
  • ISBN:9916-9685-0-0
  • ISBN 13:9789916968505
  • PÁGINAS:330
  • ENCUADERNACIÓN:RÚSTICA

 

Compra online: https://www.jotdown.es/tienda/Nada-nos-puede-ir-mal-p383114251

Booktrailer

Romina – “Nada nos puede ir mal” (1971):

Entrevista en revista “Mercurio” (22/9/2021)   https://www.revistamercurio.es/2021/09/22/juan-carlos-leon/

 

 

Robbie McIntosh, confusión letal

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El que fuera primer batería de la  Average White Band, Robbie McIntosh, moría un día como hoy del año 1974, al confundir heroína con cocaína en una fiesta después de un concierto en el mítico Troubadour (seguramente Tom Waits rondaba por allí en aquellos momentos). Su compañero Alan Gorrie también  se metió con él, pero fue salvado por Cher.

No sabemos adónde podría haber llegado un tipo que con 21 años ya tocaba en la banda de Brian Auger. Tres años más tarde dejaba las baquetas para siempre.

Como me parecen uno de los mejores grupos de funk blanco (escoceses como yo, para más señas), hoy honraremos la memoria de Robbie con un directo de 1973, «Put It Where You Want It» («Ponme hielo»). Sonaban de puta madre, la verdad.