Tom Simpson

Tom Simpson

Hoy toca recordar una de las tragedias más sonadas de la carrera, del ciclismo y del deporte en general. Se trata de la muerte sobre la bicicleta del británico Tom Simpson quien, un día como hoy del año 1967, reventó intentando llegar a la cima del áspero y hostil Mont Ventoux, el Monte del Viento, un paisaje casi lunar, un desafío para el hombre.

El 13 de julio de ese año la etapa discurría entre Marsella y el Mont Ventoux, en los Alpes. A unos 2 km de la meta, Tom – el primer ciclista británico en vestirse de amarillo -, comenzó a hacer eses y cayó de la bici, exhausto, tras lo cual pidió que le empujaran de nuevo para continuar la ascensión (“Put me on the bike”, aseguran que dijo). Sólo pudo hacer 500 metros más, tras lo cual cayó inconsciente (en las imágenes se ve cómo pedalea por incercia, sin fuerzas, sin vida casi). Ni las maniobras de reanimación en la ladera de la carretera ni la rapidez del helicóptero de asistencia pudieron hacer nada por salvar su vida.

En su sangre se detectó alcohol y anfetaminas. También llevaba pastillas en el maillot (¡qué tiempos!). Todo ello le provocó una insuficiencia cardíaca derivada posiblemente de una deshidratación. Tenía 29 años.

Aunque se pensó suspender la carrera ese año, al final se decició continuar con la condición de que la etapa siguiente la ganara un británico.

Hoy día un monumento en el lugar de su fallecimiento honra su memoria.

Monumento a Tom Simpson en Mont Ventoux