Kurt Wagner & Cortney Tidwell – «Picking Wild Mountain Berries»

Kort

La portada, regulá ná má

Que Kurt Wagner ha mamado country del bueno es una evidencia (si provienes de Nashville…). Que se intentó (y consiguió) quitar la molesta etiqueta de alt-country también lo es. Pero hete aquí que se ha sacado en 2010 un disco de versiones de country con Cortney Tidwell, que también le da muy bien al género (si provienes de Nashville…). Pero no de versiones «mainstream», que yo no conozco ninguna (no es que sea un devoto del country, pero algo conoce uno de oídas). Pues será por eso que me ha gustado bastante la que os traigo hoy a esta sección, «Picking Wild Mountain Berries».

La original no sé a ciencia cierta de quién es, creo que de Peggy Scott y Jo Jo Benson (¡yo tengo un single de ellos!), de 1968. Y aunque esta no es la sección «Original y Copia» os la pongo aquí también, como valor añadido al post.

Si tienes un dúo de country-rock (¿quien no tiene un dúo de country rock hoy en día?), ya sabes, agrega este temazo a tu setlist.

Buen fin de semana.

Stacey Earle & Mark Stuart – Con la honestidad por bandera

La verdad es que no tenía pensado escribir sobre el concierto de Stacey Earle, la hermanísima, y Mark Stuart, pero parece que, después de lo de ayer, es como si estuviera en deuda con esta pareja, como si escribiendo esto les compensara un poco por el mal sabor de boca que nos dejó la presencia de sólo 32 personas en la Sala Obbio, en una ciudad con más de 700.000 personas, muchas de ellas rocieras.

Subieron humildes al escenario desnudo, cogieron sus guitarras y empezaron a hacernos olvidar que era miércoles, que había sido un día feo y lluvioso, que había que trabajar al día siguiente, y que me queda una tira de años para pagar la hipoteca.

Ella se calzó su sonrisa de gala, y él convirtió el silencio en armonía, mirando hacia ninguna parte. Cuales Gram Parsons y Emmylou Harris, o James Taylor y Carole King, recorrieron de la mano el folclore americano, con la seguridad de que no hay nada que hagan mejor en la vida. Somos de Tennessee, coño. Frágil ella, rudo en apariencia él, tocaron como si no cupiera ni un alma en la sala, pasaron del country al pop, del ragtime al folk, sin alardear de su maestría (sobre todo él a la guitarra, un decorador de exteriores impresionante).

Al final saltaron del escenario a mezclarse entre nosotros para interpretar una de las últimas, haciendo que la emoción se solidificase. Yo veía pasar a Stacey al lado mía con su cara de no haber roto un plato y no sabía si aplaudirla o prepararle un cola cao. Y como 30 personas emocionadas tocan las palmas muy fuerte, tuvieron que volver de nuevo después de finalizar para hacer un bis y versionar de paso «You ain’t goin’ nowhere», de Dylan/The Byrds.

Luego departimos un poco con el matrimonio , le regalé mi púa a él (a ver si se le pega algo, jojojo) (mejor que no) y le compramos un CD a ella y nos fuimos a romper placas de gomaespuma.