
La otra noche acabé en el Fun Club de Sevilla, donde hacía mucho tiempo que no iba. Ya me avisaron: "sólo vas a ver guiris allí". Bueno, da igual, la nacionalidad de la gente no me importa.
Luego ya dentro, el público era, efectivamente, en su mayoría, joven, y extranjero. Y la música, pues acorde, un poco de indie, un hype por aquí, otro por allá, pero bien en conjunto.
A esto que suena "Ever fallen in love", de The Buzzcocks, tema emblemático del Café Arenal en la etapa de Mariano, y empecé a "bailar". O sea, a separar las piernas un poco más de lo normal y apretar la boca, feliz por escuchar ese clásico en medio de tanta modernidad. Pues bien, toda la pista dejó de moverse, y se dedicaron a hablar en corro, como si estuviera sonando Bustamante y esperaran, molestos, a que acabara la canción.
Después sonó Vampire Weekend, un tema con un ritmo inbailable, y allá que saltaron todos de nuevo a hacer gestos espamódicos, intentando asimilar lo inasimilable, no me contéis milongas.
Me hago viejo, ¿no?. Es eso, ¿no?. ¿Oigan?