The Wren’s Nest (algo así como “el nido del pajarito”) es un pub más antiguo que los Estados Unidos. Fue fundado en 1588 a orillas del río Liffey, en Strawberry Beds (a ver si aprendemos a nombrar bares y parajes en España…), Dublín, cuando al otro lado de la calle había una fábrica de hierro y almidón, y el pub era el lugar de reunión habitual de los trabajadores de la fábrica. El local organiza una sesión de música tradicional irlandesa todos los martes por la noche, una especie de jam-reunión-celebración conducida por un grupo de músicos denominado Trad 15 y basada en el rico folclore de la región. La sesión del martes 28 de julio sirvió además como celebración de la victoria, el domingo anterior, de los futbolistas del Mayo en la final del All-Ireland, un campeonato de fútbol senior irlandés.
Uno de los habituales asistentes, presente también la noche del 28, era Glen Hansard, quien además se sumó a los músicos para interpretar las que serían sus últimas canciones. Una de ellas, recogida en video y publicada en redes, fue la inédita “Tried and Failed”. En el video se ve a Glen cantando bajo el reloj del local que marca las 23:15, entonando una frase premonitoria en su canción: “Time is the only thing that’s going to fix this now”. Una composición soberbia, sentida, agridulce, en la línea de sus mejores canciones. Es impactante verle tocar, entregándose, levantando una ovación entre los parroquianos, a horas de perder la vida. Según se rumorea, es probable que esté incluida en el álbum que dejó grabado con vistas a su lanzamiento en 2027, tal y como le comentó el propio Hansard a Dick Hovenga de “Written In Music” en mayo de este mismo año. Podemos establecer que esa fue la última canción que cantó el bueno de Hansard.
Según recogieron los medios, el cantante dublinés circulaba en dirección oeste por Lower Road cuando sufrió el fatal accidente la madrugada del 29 de julio. La colisión tuvo lugar a sólo unos 2 o 3 kilómetros del Wren’s Nest y no hubo otros vehículos implicados. Los servicios de emergencia fueron alertados del accidente poco antes de las 4:30 de la madrugada y, aunque fue atendido en el lugar del accidente, los servicios médicos nada pudieron hacer por salvar su vida. Justo sesenta años antes, un 29 de julio de 1966, Bob Dylan se estampaba con su Triumph 500 cerca de su casa de Woodstock, Nueva York. En el caso del maestro, el accidente le forzó a retirarse de los escenarios temporalmente. A Hansard no le veremos más.
A comienzos de 2017, en el funeral de su manager, Frank Murray, Glen Hansard cantó “A Rainy Night in SoHo”, de los Pogues. Seis años después, Hansard, exequias y Pogues volvían a encontrarse: fue el maestro musical de ceremonias en el funeral de Shane McGowan, interpretando junto a Lisa O’Neil la inmortal “Fairytale Of New York”.
Los ataúdes de mimbre están confeccionados con materiales biodegradables y libres de químicos, son ideales tanto para entierros ecológicos como para cremaciones. Cada vez más, las funerarias irlandesas las ofrecen junto con las opciones tradicionales de madera. Conociendo su activismo y conciencia social, le pegaba todo al bueno de Hansard un ataúd de mimbre, y así hizo entrada su cuerpo sin vida a primera hora de la tarde del martes 4 de agosto en la catedral de Saint Patrick de Dublín, bajo cuyo suelo yace, entre otros, Johnathan Swift. Una foto de un joven Glen con su querida madre Catherine fue colocada sobre el féretro en la parte delantera. En la parte de atrás, una foto sonriente de su pareja Maire sosteniendo a su hijo Christy, nacido en 2022. Mientras tanto, en el parque adyacente al templo, St Patrick’s Park, se congregaban miles de seguidores para seguir la ceremonia por las pantallas gigantes que habían dispuesto a tal efecto.

La música procesional, entonada mientras el féretro recorría el pasillo central de la catedral, fue cantada por Peadar Ó Riada al frente del coro masculino Chúil Aodha y no fue otra que el himno religioso “Criost Liom” (“Cristo conmigo”), una oración al patrono de Irlanda, a San Patricio.
Tras la bienvenida del párroco, el coro del templo acometió un clásico anglosajón en esto de los funerales, el himno gospel “How Great Thou Art”, datado a finales del siglo XIX (así, a bote pronto, ha sido interpretada en los funerales de Elvis Presley, Bob Marley, Bobby Blue Bland, Carl Perkins o Mimi Parker, por citar algunos músicos famosos).
Liam Ó Maonlaí, cantante de Hothouse Flowers se sentó al piano y acompañado de Colm Mac Con Iomaire, de The Frames, al violín y Seamus Ong a la gaita irlandesa, interpretó solemnemente una canción tradicional irlandesa que más vale traducir al español, porque el título original es “Port na bPúcai”. En castellano suena delicioso como “El Lamento de las Hadas”. A continuación, el músico Breandáin Ó Beaglaoich leyó su poema “Glen Hansard” en honor de su amigo caído y cantó solemnemente la endecha irlandesa “Slán Le Máigh”, basada en un poema del siglo XVIII.
A continuación tomó la palabra Richard Hansard, hermano pequeño de Glen, a quien definió como “el pegamento que mantenía unida a la familia”. La poeta finlandesa Maire Saaritsa, pareja de Glen, devastada pero serena, agradeció a los servicios de emergencia que atendieron al cantante “por la humanidad que me demostraron en mi momento más desesperado» y leyó un poema en su memoria.
La amistad entre Glen y Eddie Vedder se remontaba a más de 15 años atrás, y todo se inició en un concierto al aire libre en Saratoga durante una gira gira con su banda The Swell Season, en Agosto de 2010, cuando un hombre se arrojó desde el techo cayendo en el escenario cerca de donde estaba Glen. Al día siguiente de lo sucedido, recibió una llamada telefónica del líder de Pearl Jam, quien le contó sobre su proceso de duelo a raíz de un incidente similar qué había padecido. Eddie siguió llamándolo por unos cuantos días más para asegurarse de que superaba ese trance. A partir de ahí, encuentros sobre las tablas y en estudios forjaron una amistad que Hansard definió en los siguiente términos:
«Creo que he conocido a muchos de mis héroes y a gente que me ha conmovido musicalmente, pero nadie tanto como Ed, porque es un tipo de la clase obrera, de San Diego, y yo soy dublinés de clase obrera. Cuando hablamos hay algo en nuestros pasados que resuena, algo que tiene que ver con la forma en que crecimos.“
Junto al féretro de su gran amigo, Eddie Vedder interpretó una de sus canciones favoritas , “Song Of Good Hope”, incluida en su primer disco en solitario del irlandés, Rhythm and Repose (2012). Para la ocasión le acompañaron la coprotagonista de Once y expareja Markéta Irglova, el pianista estadounidense Thomas Barlett y miembros de The Frames. Al finalizar, Vedder se acercó al féretro e hizo una reverencia a modo de último saludo. Un “hasta luego, camarada”.
Hay que ser fuerte para cantar en el funeral de tu hermano, máxime cuando la vida te lo arrebata antes de tiempo, de forma inesperada y dolorosa. Ese fue el caso, por ejemplo, de Greg Allman, cuyo hermano Duanne también falleció en circunstancias parecidas a las de Glen. Gary Hansard, hermano mayor de Glen, enlutado y elegante, interpretó con voz nítida y potente una conmovedora “I Can See God”, canción que escribiera su hermano junto a su tío Paul Cahill para la banda Papa Hobo. A la guitarra le acompañó Frank Killen, y la canción ha cobrado una nueva vida gracias a esta soberbia ejecución.
Dos interpretaciones precedieron a la traca final de la ceremonia: por un lado la cantante irlandesa Lisa O’Neil interpretó “Old Note”, el primer sencillo de su quinto álbum All Of This Is Chance (2023), y el cantautor irlandés Damien Dempsey puso el tono más desenfadado, tanto en la indumentaria (una sudadera con los colores de la bandera de Etiopía) como en su elogio, haciendo referencia a bromas que solía gastarse con Hansard. Acompañado de The Frames (por fin pudo estrenarse el batería…) atacó “All Our Cares Away”, del año 2005, cuya letra, a pesar de todo, lanza un mensaje de esperanza a través de la música:
“Cantamos, cantamos para alejar todas nuestras preocupaciones
Viviremos, para luchar otro día
Cantamos, cantamos para alejar todas nuestras preocupaciones,
Viviremos, para amar otro día”
El siguiente en subir al estrado fue Bono. Lo primero que hizo, después de alabar la humanidad de Hansard, reflejada en los incontables amigos que ha dejado huérfanos, fue acercar su teléfono móvil al micrófono y reproducir una nota de voz de Patti Smith. Cantaba una nana, con voz queda pero con un destello de optimismo, escrita en honor a Glen:
“Era un día muy bonito, un día muy bonito
Y al otro lado del valle, él vino hacia mí
Con un libro en la mano y una melodía
Y el sol brillaba
Era un día muy bonito, un día muy bonito
Al otro lado del valle, vino a jugar
Las hojas de arriba empezaron a girar y lo oí cantar al viento
Era un día muy bonito
se acercó a mí y puso el libro en mi mano
y cada palabra era poesía
y siguió su camino bajo el sol”
Luego, Bono se marcó un spoken word con su hit “Beautiful Day”, instando al respetable a entonarlo con él. The Edge se levantó de su asiento y se acercó a otro micro en la iglesia para acompañarle, más bien de manera testimonial.
Tras un par de himnos religiosos entonados por el coro de la catedral y la bendición del reverendo junto al féretro de Hansard, comenzó a sonar el piano de Liam Ó Maonlaí y todos los músicos presentes se fueron congregando para poner la banda sonora a una despedida, a la salida del templo del cuerpo de Glen Hansard. La canción elegida, “Forever Young”, de Bob Dylan. En diciembre de 2021 Liam Ó Maonlaí, Glen Hansard y más invitados ya la interpretaron en ese mismo escenario como parte del evento “The Busk”, un concierto anual en Nochebuena que fundó el cantante para recaudar fondos con el fin de ayudar a los músicos callejeros de Dublín. Con la emoción ya desbordada, una treintena de músicos e invitados, entre los que se encontraban Damien Rice, Bono, Eddie Vedder, The Edge, Imelda May, etc… no permitieron que el féretro abandonara el templo sin que sonara por un momento una fabulosa (y kilométrica) canción de uno de los mitos de Glen Hansard.
Pero incluso en un funeral puede (y debe) haber bises. Mientras los músicos se descolgaban sus instrumentos y se daban abrazos de despedida, el cantautor irlandés Paddy Casey afinaba su guitarra e intentaba afinar su voz, quebrada, cantando “The Auld Triangle”, la balada irlandesa sobre presidiarios de 1954 (el triángulo del título hace referencia al sonido con el que despertaban diariamente a los presos). Tras pedir ayuda por el micrófono, ya que su voz no daba más de sí, espontáneamente fueron sumándose varios de los invitados, especialmente la gran amiga de Glen Imelda May, quienes salvaron la interpretación que puso fin al funeral de Glen James Angus Hansard.

Transportado en un coche de caballos negros, el féretro salió de Saint Patricks en dirección al crematorio de Mount Jerome para una última ceremonia privada.
Si queréis, podéis descargaros el programa de mano del funeral aquí
Fuentes:
https://writteninmusic.com/interview/in-conversation-with-glen-hansard-no-time-for-hanging-about-en/
https://www.ruta66.es/2023/12/articulos/shane-odiaba-los-funerales/
https://www.nme.com/news/music/glen-hansard-recently-spoke-of-his-powerful-friendship-with-pearl-jams-eddie-vedder-3959708
https://www.thesun.ie/tvandshowbiz/17407779/glen-hansard-funeral-final-song-forever-young/











