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Vidas Ejemplares (I) – Eduardo Viana

Uno de los grandes inventores del siglo XX. Su “Máquina Lineal” ha revolucionado la industria de la automoción en poco tiempo. Gracias a su ingenio, logró construir un automóvil capaz de funcionar a base de margarina vegetal. Sí, como oyen, su “Máquina Lineal” es capaz de recorrer más de 50 kilómetros utilizando como combustible 4,5 kgrs. de margarina vegetal, a una velocidad máxima de 24.7 kmtrs/hora. Recientemente salió vencedor en un pleito interpuesto por los gigantes de petróleo por competencia desleal, y ya funcionan las primeras versiones de su prototipo. Bueno, la primera versión, porque, a decir verdad, sólo se ha vendido un ejemplar de su automóvil; lo ha adquirido un paciente adinerado del Psiquiátrico de Zurich.

Pero la inventiva de Eduardo Viana viene de familia, no piensen que es un hecho aislado. Su abuelo, Tomás Viana, que participó en la guerra civil española en el bando republicano, inventó, en pleno conflicto bélico, la “Máquina Rotora”: una máquina que era capaz de contar las vueltas o rotaciones que daba un objeto material sobre un eje. Así, acercando la máquina rotora a un ventilador, era capaz de contar las vueltas que daban las aspas del mismo en un tiempo determinado, o de medir las vueltas que daba una moneda girando sobre su canto.

- Joder, Tomás, ¿por qué no te dejas de chorradas y echas una mano?, que nos están friendo – le recriminaban sus compañeros en el sitio de Madrid mientras él acercaba su máquina a cualquier objeto que rodara, en medio de las deflagraciones.

La “Máquina Rotora” nunca llegó a patentarse ya que Tomás fue fusilado días después de haber pulido al completo el funcionamiento de su obra.

El padre de Eduardo Viana también hizo sus pinitos como inventor. En 1.963, cuando Eduardo contaba con sólo tres años, asacó, en plena euforia automovilística, el “Claxon Inteligente”. Era un radar acoplado junto al claxon del vehículo que accionaba éste ante cualquier obstáculo que se colocara delante del coche. Como podrán comprender, tuvo que retirar su artefacto ya que éste accionaba el claxon en el momento en que otro vehículo se encontrara en las inmediaciones del suyo, con lo cual estaba continuamente sonando.

Pero, antes de inventar la “Máquina Lineal”, Eduardo Viana ya ha patentado varias obras. Cabe destacar, entre ellas, el “Detector de Mentiras para Políticos”, un artefacto un poco aparatoso que, colocado en una habitación llena de políticos, es capaz de detecta el número de mentiras que estos profieren. Para hacer la prueba pre-patente, llevó su máquina a un mitin electoral, sobrecalentándose los circuitos del detector de tal manera que hubo que construir un nuevo circuito más resistente, para ocasiones especiales.

Previo a este invento, Eduardo lanzó en 1979, apoyado por una gran firma comercial, un aparato dirigido al consumo doméstico: el “Detector de Aceitunas Rellenas de Anchoas con Hueso en su Interior” (DARAHI). Para evitar el desgaste y rotura de dientes al masticar aceitunas, inofensivas en apariencia, con anchoas que llevan pérfidos huesos en su interior, patentó este útil artefacto. Basta con abrir la lata de aceitunas y verter su contenido sobre el embudo del detector. Tras un breve proceso de escrutinio y selección, el detector filtra las aceitunas válidas y desecha las malévolas.

Su prototipo, un artefacto de aluminio de 1,2 metros de alto por 1,7 de ancho, fue adquirido por Chatarras Mouriño al precio de 165 pesetas de la época. Manuel Mouriño, gerente de la chatarrería, le encargó 200 máquinas más, de las cuales Eduardo sólo pudo completar 11, ante la falta de apoyo económico.

Hoy en día, Eduardo compagina su trabajo como profesor de Ingeniería Aeronáutica en la parroquia de su barrio con el estudio de los felinos, ya que, según ha manifestado recientemente en la revista de la parroquia (Enga!), va a desarrollar el “Recogedor de pelo de gato en entornos domésticos”, un invento con el cual, según sus palabras, pretende conseguir suficientes fondos para la Fundación Viana, una ONG destinada a incentivar y apoyar a los nuevos inventores.

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