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  "Chuck, Buddy y Elvis asfaltaron el camino. Las raíces están en nuestro interior, el ritmo está en nuestra alma." (Brian Wilson)   
 



Festival Primavera Sound 2006
Lugar: Parc del Forúm (Barcelona)
Fecha: 1,2 y 3 de junio


Jueves


Empezó el Primavera Sound 2006. Tras canjear la entrada y dar una vuelta de reconocimiento por el Parc del Fórum (muy buen sitio para este tipo de eventos, por cierto), la primera gran cita ineludible se nos viene encima: Motorhead. Ya salen. Con 61 años, Lemmy impresiona por su poderío físico y su presencia. Ello acompañado de un cañonazo de sonido y rock'n'roll conforma una mezcla realmente apetitosa. De hecho, fue el primer gran mazazo sónico del festival y la primera vez que uno dice “ya va mereciendo la pena el dinero pagado”.

La criatura Pete Doherty, al frente de sus Babyshambles, tuvo que salir después de Motorhead para que su ridículo fuera aún más lamentable. Nada más que hablar.

Yo La Tengo comenzaron un tanto irregulares, pero pronto le tomaron el pulso a la noche y entregaron al público un buen puñado de canciones, saltando de registro y llevando a la audiencia de extremo a extremo, con dedicatoria al componente fallecido de Go Betweens incluida. Creo que fue "Stockholm Syndrome", el momento para mí del concierto.

Yo La Tengo

 

2 Many DJs congregó a continuación a los que aguantaban en el festival con ganas de desfogarse, a los que habían cogido el primer día con ganas, pero no respondieron a las expectativas generadas, al menos por mí. Fue una sesión un poco descafeinada que sólo tuvo algunos momentos lúcidos.

Viernes


Tras asistir al patético espectáculo de Killing Joke (¿cuánto habrán cobrado?), Richard Hawley nos regaló su voz y su impecable pose de crooner - plasmada en su último álbum “Coles Corner”- transportándonos en el tiempo y haciéndonos creer que estábamos antes el mismísimo Roy Orbison o Rickie Nelson. Fue la mejor terapia posible contra el trauma anterior.

A los New Christs les tocó tocar (valga la memez) en el escenario con peor sonido de todo el festival. Si a eso sumamos una preocupante poca afluencia de público obtenemos un concierto sin conexión y sin gancho, con un Rob Younger cadavérico. Aún así, se entonaron hacia la mitad del concierto, beneficiados por la mejora del sonido. Seguramente, no fueron lo que la mayoría esperábamos.

         

 

   
Killing Joke   New Christs


Los que sí respondieron al ruido que de ellos se esperaba fueron los bestias de Dinosaur Jr., ante un fondo de pantallas de amplificadores y demás aparatos infernales. El premio en este concierto se lo damos a la señorita que intentaba hablar por el móvil en medio de una de las sacudidas de Mascis y compañía.

Qué bello es vivir

A las dos y cuarto de la noche y sobre el mismo escenario que una hora antes Dinosaur Jr. había hecho temblar, comenzaron a aparecer una veintena de papa noeles, que se colocaron en un lateral del mismo. A continuación, otra veintena de marcianos-pollo se colocaban enfrente, en el otro lateral. En medio, los separaba una gran pantalla de vídeo. Durante la próxima hora nadie separaría la vista de ese escenario. Mientras comenzaba a volar confetti y las pantallas de video se tornaban en caleidoscopios de formas y colores, comenzaban a sonar los acordes de “Raze for the price”, a la vez que Wayne Coyne y sus chicos hacían su estelar aparición rodeados de papa noeles, marcianos, capitán América y demás personajes. De ahí al final, Flaming Lips nos escenificó un auténtico musical salpicado de toques cómicos (los agradecimientos del guitarra), articulado (al menos en mi mente) en torno a la figura de “Yoshimi” (qué momento mágico, junto con "She Don't Use Jelly"), nos hizo olvidar lo que pasaba fuera y nos subió a todos al escenario, ya que todos queríamos ser Wayne Coyne esa noche, y él quería ser todos nosotros. La comunión fue total y la sonrisa, muy duradera.

         

 

   
Flaming Lips   Flaming Lips


Después de esa descarga de felicidad y optimismo, ¿qué más queríamos? Pues aún así los chavales de Robocop Kraus se lo curraron (con la papeleta que tenían por delante) e hicieron que nos fuéramos del Festival con la sonrisa intacta.

Sábado


Tras una entrada accidentada, con cacheo y requisamiento de alcohol por parte de los gorilas, entramos en el Parc el último día del festival cantando "Oh Yoshimi, they don't believe me...". El día que más temprano acudimos fue el sábado, principalmente para ver a Big Star , aunque, a decir verdad, me decepcionó un poco. Si a eso sumamos que Jon Auer me cae mal, todo se resume en esperar a que tocaran "The Ballad Of El Goodoo", lenta y sin ganas, para mandarme al escenario Dankza a ver a Deadly Snakes, precedidos por las estupendas críticas de un estupendo disco, "Porcella". De nuevo el escenario del mal sonido. De nuevo las expectativas por ver a un grupo, por tierra. Aunque a decir verdad, ofrecieron una buena dosis de rock'n'roll añejo, retándome a volver a verlos en una sala más acorde y con mejor sonido. En cuanto pueda, palabrita.

         

 

   
Big Star   Deadly Snakes


Las chicas se comen el plátano

Después de comer el consabido trozo de pizza, la cita indeludible estaba en el escenario principal: Lou Reed. Empeñado en puntear, empezo el concierto haciendo algo parecido. Tras juguetear un rato con los pedales de distorisón, comenzó su recital sin concesiones, sobrio y seco, como él solo. La impresión generalizada es que no conectó con la audiencia (los corros de gente charlando en las filas de atrás mientras sonaban sus canciones así lo delata) y que faltaron algunos de sus clásicos, ya que sólo ofreció "I'm Waiting For My Man", "Dirty Boulevard" y, según he leído (yo no acerté a distinguirlo), "White Light/ White Heat". El remate fue cuando sacó en el bis a su maestro de tai chi a marcarse un numerito al son de su música. Pudo dar más, pero no lo dió.

Y entonces aparecieron ellos (o ellas), Violent Femmes, que no dejaron ni rastro del hieratismo con que Lou Reed había empapado el escenario. Hay que ver lo que son capaces de hacer estos tres tipos medio acústicos. Conscientes de que su misión era montar la fiesta, no dudaron en atacar lo más granado de su discografía (levitación general en "Blister in the sun", excitación total en "Add It Up") , demostrar su pericia con los más variopintos instrumentos, e invitar a Ken Stringfellow y Jon Auer (componentes de The Posies que acompañan a Alex Chilton en Big Star) al escenario a marcarse unos temas. Fiesta, folk, rock, baile.

Entre Lou Reed y Violent Femmes reaparecían tras varios años Surfin' Bichos en el escenario Rock de Lux, antes un público más numeroso del que me podía esperar. La verdad es que gozaron de un buen sonido y de una afición entregada, la cual entraría en éxtasis en el bis, cuando yo ya me dirigía al escenario principal y escuché con rabia los acordes de “Fuerte” y “Gente Abollada”. En el mismo escenario, Stereolab también congregó a bastante gente atraída por el pop elegante y electrónico que destilaron.


Yoshimi se atrevió a mojar a Mogwai

Cuando el protagonista de Gremlins recoge a Gizmo, un tierno mogwai, el venerable anciano le da varios consejos. Entre ellos, que no le caiga agua, o tornará en una terrible criatura. Pero Yoshimi estaba tan crecida del día anterior que osó echarle agua al mogwai...

Así, el plato fuerte de la noche tuvo lugar en el mismo escenario que el de la noche del viernes. Precedidos por la sintonía de Liga de Campeones, y ataviados con la parte superior del chándal del Celtic de Glasgow, Mogwai desgranó su orfebrería sonora durante poco más de una hora, jugueteando con nuestros tímpanos y nuestras emociones sin apenas dirigirnos la palabra. Aunque el público estaba convencido del bis, los escoceses se marcharon para nunca volver, dejando la distorsión en el ambiente.

 

         

 

   
Surfin' Bichos   Mogwai



Un poco aturdidos, sin saber qué pintábamos ya allí después de lo que habíamos visto durante los tres días, decidimos tomarnos la última cerveza viendo a las Roger Sisters y, aunque empecé sentado en la grada, acabé en las primeras filas contagiado del espíritu punk-rock-crudo que se marcaron a las tantas de la madrugada. Después de eso, a acabar los tickets que nos sobraban y para casa. El año que viene, probablemente volveremos.

 

 
     
Juan Carlos León 2006 - Contacto