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Dominique A - La musique (2009)
28/09/2009
Boulevard de Montparnasse
Existen artistas a los que uno, en cualquier conversación informal, puede fácilmente ensalzar y/o defender basándose en simples datos objetivos. Con estos artistas, basta simplemente con aludir a lo fantástico y sugerente de sus letras, a sus increíbles melodías que nunca defraudan, a la sólida carrera que han desplegado, a las enormes influencias que constituyen su legado.... en fin, artistas que en realidad casi parecen defenderse ellos solos.
Después está otro grupo de artistas sobre quienes, y a pesar de tener todo lo necesario para asegurarse una fácil promoción, nos resulta muy difícil argumentar racionalmente. Se trata de ese grupo de artistas, no más de cinco o seis, cuyos discos y canciones nos tienen ganados incluso antes de ser compuestos. Esos artistas que conocen la mágica fórmula para emocionarnos y tocar nuestras fibras más sensibles; esos artistas, en definitiva, que parecen tener la asombrosa capacidad de convertir en canciones nuestros sentimientos más íntimos.
Precisamente esto es lo que me sucede a mi con Dominique Ané, más conocido por todos como Dominique A. Desde aquel lejano momento en el que escuché por primera vez "La memoire neuve", este francés de aspecto apacible e inofensivo no ha dejado de lanzarme dardos envenenados en forma de canción; dardos que hablan mucho de mi y muy poco de él, en realidad.
Dominique A (a quien dedicaremos en breve una amplia reseña discográfica), acaba de lanzar en este 2009 su nuevo trabajo de estudio, intitulado "La musique".
'La musique' constituye, en verdad, un disco doble, al esconder tras el cd que lleva este nombre, un disco adicional (a modo de sorpresa) bajo el nombre 'La matière'. De esta forma, el disco doble llevaría, en realidad, el sugerente y esclarecedor título de "La musique et la matière".
A lo largo de las canciones que lo integran, Dominique nos vuelve a conducir a su particular universo, plagado de temas que ya resultan recurrentes en sus letras, pero sorprendiéndonos en el punto musical, tanto desde el punto de vista melódico como desde el punto de vista de la orquestación.
Y es que si Dominique reinventó en un momento dado la chanson cuando este género se encontraba exhausto y parecía incapaz de ofrecer más creativamente, hallándose condenado a la mera y penosa repetición de los clichés marcados por los grandes, y lo hizo mediante un decidido, valiente y brillante giro al pop, el disco que ahora nos presenta nos muestra un cantautor siempre abierto a nuevas formas de expresión, a nuevos modos de reinventar un sonido, dejándose seducir -por ejemplo- por la música electrónica, adoptando de ella, en su justa medida, los elementos necesarios para crear las bases de la nueva chanson 3.0.
Resultado de todo ello es un excelente puñado de canciones que constituyen el disco, sin lugar a dudas, más accesible del genio de Provins.
Adentrarse en este disco es adentrarse en las reflexiones y obsesiones que, todos los que vamos cumpliendo años y abandonando la "juventud", vamos teniendo, tarde o temprano.
Musicalmente hablando, la contraposición que Dominique realiza entre "La Musique" y "La Matière" resulta evidente, encontrándonos en el primer caso ante un disco más luminoso y dotado, dentro de la sensación general de introspección y cierta amargura que deja el proyecto, de un mayor optimismo, mientras que la segunda parte resulta mucha más oscura y críptica, tanto desde el punto de vista musical como desde el punto de vista de sus letras.
En el caso de 'La Musique', la sucesión de las tres primeras canciones ('Le sens', 'Immortels' y 'Nanortalik') es realmente apabullante y constituye el mejor inicio de disco de cuántos ha publicado el cantautor por el momento. A partir de ahí, el viaje resulta evocador y no necesariamente en descenso, como pudiera pensarse, gracias a las muy buenas 'Hasta que el cuerpo aguante' (evidente guiño a su fiel público español), 'La musique' y Hotel Congress'.
Por su parte, 'La matière' constituye un regalo concebido realmente como tal, al ofrecernos un discurso musical completamente diferente al de su 'compañero', centrado en la experimentación de nuevos sonidos y posibilidades expresivas, alejadas de las canciones que han integrado la carrera del músico francés hasta el mometo. El disco adicional nos presenta un Dominique más íntimo en lo discursivo y más transgresor en lo musical. Encontramos, de esta forma, composiciones que no se encuentran orquetasdas en el estilo propio de la chanson, si no que se sitúan en un espacio más cercano al pop, con toques electrónicos e incluso por momentos, de slowcore.
Como muestra de cuanto les contamos, les dejamos con el video de "Immortels" y, más abajo, para quienes no hablen la lengua de Victor Hugo, con la traducción de su letra. También encontrarán unos links para seguir conociendo a Dominique A.
Flint.
Nunca te lo he dicho, pero somos inmortales. ¿Porqué te fuiste antes de que te lo enseñase?, ¿lo sabias ya?, ¿habías adivinado que había dioses que se escondían bajo nuestros rostros emborrachados?.
¿Sabías que todos los besos recibidos duraban?; ¿que mordiéndonos la boca, el gusto volvía? ¿y que había sangre que no se secaría? Me dabas la mano para beber de esa sangre.
Nunca te lo he dicho pero somos inmortales, inmortales, inmortales...
¿Has pensado a veces que nada terminaría y que, estemos ahí o no, de todos modos, estaríamos?. Y tú que ya no estás aquí es como si estuvieras, más inmortal que yo. Pero te sigo de cerca...
Nunca te lo he dicho, pero somos inmortales, inmortales, inmortales...
Me acabo de sentar ante el ordenador con la intención de recomendaros, como en ocasiones anteriores, los discos de un cantante francés; pero por primera vez desde que iniciara su andadura el 'Boulevard de Montparnasse' tengo que pensar largamente cómo afrontar la presentación del artista recomendado.
Y ello no es debido a una crisis de inspiración o a una falta de seguridad en mi mismo, sino que la "culpa" la tiene el protagonista de este post, de nombre Philippe Blanchard, pero artísticamente conocido como Philippe Katerine o, más sencillamente, como Katerine.
Y es que tratar de definir a Katerine en unas pocas líneas, dirigidas a un hipotético lector que nunca haya oido hablar de él con anterioridad, no es desde luego, una tarea tan sencilla como pudiera parecer a primera vista.
En primer lugar, porque uno debería decidir a cuál de sus poliédricas caras prestar una mayor atención: al katerine cantante, al katerine compositor, al katerine actor, al katerine director de cine, al katerine guionista, al katerine escritor, al katerine compositor de bandas sonoras o al katerine personaje público. Porque sí, amigos, Philippe se dedica con la misma pasión y entusiasmo a todas y cada una de estas cosas y, en todas ellas, además, con un alto grado de reconocimiento general.
No obstante, esta es quizá la decisión más fácil de tomar, ya que encontrándonos en un artículo destinado a recomendar discos, lo lógico es afrontar la presentación del personaje en su vertiente musical. Ello, sin embargo, no es óbice para llamar la atención del atento lector sobre este curioso polidreismo "made in Katerine", ya que -creanme- conocerle en todas sus facetas es la única forma de llegar a entenderlo.
En segundo lugar, como les comentaba, hablar de Katerine se presenta como una labor harto complicada por que, incluso si tratamos de ceñir nuestro discurso al plano exlusivamente musical, su fuerte personalidad -que impregna también sus composiciones- termina por hacernos caer en la tentación de hablar más del personaje Katerine que del músico Katerine.
Y es que Katerine ha ido forjando desde la publicación de su primer trabajo, allá por el ya lejano año 1994, un personaje que encarna y actualiza a día de hoy, el espíritu de "enfant terrible" que tan bien dibujó Serge Gainsbourg, de quien debería considerarse (musical y personalmente) auténtico y único heredero.
Katerine. Irreverente, mimado, cínico, genio, distinto (en el sentido más positivo del término), siempre situado más allá de los convencionalismos, provocador, gamberro y, en muchas ocasiones, incluso escatológico.
Katerine. Al mismo tiempo, sensible, romántico, nostálgico, poseedor de otra mirada de la realidad, capaz de emocionarnos con un acorde, con una imagen, con un recuerdo.
Pero si intentamos evadirnos a esta tentación (ciertamente difícil cuando se quiere conocer en profundidad al autor y sus circunstancias, pero sorteable cuando enfocamos una recomendación como esta) y centrarnos en los aspectos musicales exclusivamente, no podemos decir que la labor resulte más sencilla.
Y es que definir musicalmente a Katerine es ciertamente complicado, ya que él a lo largo de todos estos años ha ido mutando, como si fuera consciente de la necesidad de no dejarse atar por los convencionalismos, por la rutina de un cliché, de una etiqueta.
Y es que escuchar un disco de Katerine es como montarse en una montaña rusa, donde nunca sabes que te vas a encontrar en la siguiente pista, donde nunca sabes que pequeña locura, que diablura o que delicia para los oidos se le habrá ocurrido al bueno del amigo Philippe. Y es que en resumidas cuentas, al igual que cuando uno se monta en una de esas atracciones, la escucha de un disco de Katerine se debe afrontar con confianza y sin prejucios, ya que si te pasas todo el trayecto quejándote de lo poco previsible y convencional que resulta lo que estás sintiendo, nunca conseguiras captar su magia.
Quizá esa sea, en verdad, la mejor forma de definir a Katerine: una montaña rusa musical y emocional.
Así, la música de Katerine, en una primera época (que abarcaría sus cuatro primeros discos: les mariages chinois, l'education anglaise, mes mauveises fréquantations y el doble album l'homme a trois mains / les créatures) podría tratar de definirse -sin que sepa muy bien si con ello se consigue- como un conjunto de canciones marcadas por la mezcla centrifugada y sedimentada de influencias pop, de la chanson y de bossa nova (sí, como lo han oido).
El último de los álbumes que situamos en esta época (L'homme a trois mains / Les créatures) constituye de momento la obra cumbre de Katerine. En cierto modo, por resumir lo que había sido hasta este momento su evolución y propuesta y, en otro sentido, por ser el primer paso en la evolución hacia el sonido que desarrollará y plasmará en los dos discos que integran, de momento, su segunda étapa (8éme ciel y Robots aprés tout).
La segunda etapa de Katerine bien podría resumirse con la expresión "Katerine meets eletronic music" (no en vano, en el título de su último larga duración, -Robot aprés tout- se esconde un innegable homenaje a Kraftwerk).
Katerine decide reinvetar su sonido, sin renunciar en realidad ni un ápice al sonido que había conquistado, tratando de reorientarlo, de redefinirlo y, sobre todo y porque va a negarse, de escandalizar; y, como no, el personaje Katerine evoluciona a la par que el Katerine músico.
Como suele decirse, una imagen vale más que mil palabras:
Katerine introduce cajas de ritmos, sintetizadores y da un giro más pop a su música, en detrimento de las orientaciones provenientes de la chanson o la bossa nova.
Y suelta una bomba sobre Francia, llamada "Luxor, J'adore"!:
Cuál será la próxima aventura que nos proponga Katerine es difícil de predecir, pero quien les habla ya está deseando vivirla.
Soy plenamente consciente de que despues de este "ladrillo" no habré conseguido con éxito encerrar con unas pocas palabras al inclasificable Katerine; pero tampoco era esa mi intención. Si con estas palabras he conseguido hacer nacer en el lector la curiosidad por acercarse al universo de Katerine (porque como ya habrán adivinado, Katerine es, en si mismo, un Universo), entonces habré superado con éxito la prueba que inicialmente me marqué.
No sólo dechanson vive Francia. A pesar de ser este un género que en los últimos tiempos se ha regenerado y ha ido acaparando, poco a poco, cuotas de mercado y relevancia social cada vez más importantes, en nuestro vecino del norte también existen autores que encauzan su talento e inquietudes por caminos alejados de la tradicional canción francesa.
El caso paradigmático, y quizá el más conocido fuera de las fronteras galas, es el representado por los Herman Düne (con o sin diéresis), aunque existen muchos otros ejemplos (Little Rabbits...) y el caso de Syd Matters es uno de ellos.
Proyecto personal de Jonathan Morali (Paris, 1973), presentado socialmente bajo un pseudónimo artístico resultado de un divertido juego de palabras sobre los componentes del grupo Pink Floyd (Syd Barret y Roger Watters), inicia su andadura en el año 2003, con el muy interesante 'A Whisper and a Sigh' (2003). Más tarde llegaron el excelente 'We Will foresee obstacles' (2005) y 'La question humaine' (2007). En este 2008, Syd Matters nos propone 'Ghost Days'.
Al igual que Herman Düne, la propuesta musical del combo de Morali se encuentra anclado en el folk, si bien de muy diferente factura al que vienen realizando los hermanos Düne, recordando más en sus melodías a Nick Drake, quizá su gran influencia.
Con abundantes guiños al pop e incluso a la electrónica, el disco fue concebido y compuesto durante largos periodos de reclusión en su apartamento, hasta que la noche y el día se confundieron, de ahí el título que le fue dado. En él se encierran grandes momentos, como la oscura 'Lousie', la más luminosa y preciosa 'My lover's on the Pier' o la íntima y desconcertande 'Anytime Now'.
Un disco, en definitiva, profundo y oscuro (como ya nos sugiere su título), que no constituye un producto de usar y tirar, sino que se erige como un disco que requiere de sucesivas escuchas para dejarse llevar, para dejar que a uno le envuelva y transporte la atmosfera que pretende crear y para que, fruto de ese viaje, se paladeen los multiples "momentos" que en realidad lo integran.
Ya que este, más que un disco conceptual o cerrado es, precisamente, eso: un disco de grandes momentos, creados para hacernos sentir.
Alain Bashung (París, 1 de diciembre de 1947) es un actor y cantautor francés con una larga trayectoria artística a sus espaldas, que acaba de publicar, tras cuatro años de silencio discográfico, el album "Blue Pètrole".
Estilísticamente encuadrado en la Chanson, aunque nunca lejano al pop, Bashung ha venido musicando desde hace ya casi cuatro décadas la historia cercana y cotidiana de Francia; esa historia de personas, personajes, sentimientos, pequeños encuentros y desencuentros, de risas y muecas... y todo ello siendo fiel a un estilo y a una forma de entender la vida.
El disco que nos presenta en este 2008 ha sido efusivamente recibido por la crítica y ha traspasado las fronteras de la música francesa, para empezar a asomarse, timidamente, a las páginas de las revistas especializadas de otros paises.
Quien se acerque al Bashung versión 2008, sin haberlo oido nunca, encontrará un disco cálido, denso y directo. Un disco que, en todo caso, merece la pena escucharse.
Leo en la edición digital de 'Le figaro', que se acaba de anunciar la realización y próximo estreno de una película biográfica sobre el músico francés Serge Gainsbourg.
La película, que cuenta con la participación en la producción de los estudios Universal, ha sido impulsada por el diseñador Joann Sfar, y contará entre otros con los actores Eric Elmosnino en el papel del cantante y, atención, con Laetitia Casta en el papel de Brigitte Bardot.
Comenta Sfar que la película se justifica por el simple hecho de que Gainsbourg 'es un héroe francés'.
Con la reserva con la que siempre hay que acoger las películas hagiográficas, y más viniendo de un país como Francia, experto en hacer automarketing de sus 'productos autóctonos', todos debemos estar atentos a ese 19 de enero en el que se prevé que se produzca el estreno, ya que ver, oir y conocer cosas de este auténtico genio total de la cultura francesa, siempre es una verdadera delicia.
Además, y según avanza el rotativo galo, en el proyecto participará Philippe Katerine. ¡Qué más se puede pedir!
Vincent Delerm (Evreux, 1976) es uno de los músicos franceses más influyentes de la actual escena musical de nuestro vecino del norte. Auténtico regenerador, junto a Dominique A, de un género que había sido en gran medida abandonado y denostado, como es la chanson, desde su primer disco homonimo, ha venido regalándonos canciones introspectivas, sensibles, costumbristas, normalmente con el acompañamiento de su piano y con unos arreglos suaves y elegantes.
Tras su extraordinario 'Les piqûres d'araignée' y dos discos en directo ('Favorite songs' y ' A la Cigale'), Vincent acaba de publicar, de momento sólo en Francia, el que constituye su cuarto disco de estudio, intitulado con el no por evidente, menos efectivo, 'Quinze chansons' (Quince canciones).
Pero no se dejen engañar por el título del disco, malicioso donde los haya, ya que éste nos ofrece en realidad mucho más que quince canciones. En la línea habitual de sus composiciones y recogiendo nuevamente el imaginario común de toda una generación de franceses, con referencias constantes a lugares comunes, a vivencias colectivas y a recuerdos que se encuentran grabados en el alma de todos nosotros, Vincent desgrana, una a una, quince auténticas pildoras de pop perfecto, en la mejor y más celebrada tradición francesa (Brel, Gainsbourg...).
Especialmente emotivas resultan 'Tous les acteurs s'appelent Terrence', 'Le coeur de volleyeuses bat plus fort', '78543 habitants' o el single de presentación del disco, con cuyo video les dejamos, 'Un temps pour tout' ( y si, su compañera es la adorable Irene Jacob)
Un disco 100 % recomendable del autor más en forma de la música francesa, a juicio de quien suscribe.
Me asomo hoy a las páginas de nuestro querido Blogsonoro para recomendaros la escucha del primero y, por el momento, último álbum publicado por Michel Houellebecq.
Escritor, poeta, ensayista y tantas otras cosas más, en el año 2000 Houellebecq se embarca en la aventura de musicar alguna de sus composiciones literarias, acompañado por una banda de lujo, capitaneada por Bertrand Burgalat y Peter von Phoelp. Como bien advierte el álbum, los textos de las canciones se encuentran disponibles en las obras 'Le sens du combat', 'Rester vivant' y 'Renaissance'.
Michel Houellebecq no es un cantante, ni seriamente puede decirse que nunca tuviera realmente interés en serlo. Él pertenece a otra galaxia, cercana si se quiere, pero diferente en todo caso. Y una de las virtudes del disco es no haber confundido ambos planos.
Cuando le deis al play de vuestro reproductor, por lo tanto, no encontrareis un disco de pop al uso, sino algo ligeramente distinto, aunque no necesariamente novedoso: un poeta recitando sus creaciones, con el acompañamiento que le ofrece una banda de rock.
Y, sin embargo, sin ser algo nuevo, si que resulta ser algo mágico por momentos. Consciente de la clara vocación del disco, el mismo se alimenta de la confluencia de dos elementos alquímicos: texto y música.
Ambos discurren paralelos, pero no distantes. Independientes, pero entrelazados. Los textos de Houellebecq no decepcionan y nos ofrecen todo aquello que siempre nos ha brindado el genial autor francés: abordan sus temáticas, exploran su mundo interior, ofrecen sus retratos. La música, nacida de la atenta lectura de aquellos, es el contrapunto que crea la atmosfera necesaria para dotar de vida a las palabras, para darles sonoridad, para realzar su mensaje.
A lo largo de la Historia de la música pop, debemos muchas genialidades al encuentro, a veces casual, de dos personas (Lennon / McCartney, Jagger / Richards, Page / Plant), que enciende un volcán creativo. Escuchando este disco, uno no puede evitar pensar en lo mucho que debemos agradecer al momento en el que Houellebecq y Burgalat se conocieron.
Y el resultado de todo es un disco elegante, de esos que parecen haber nacido para ser escuchados mientras tomas un Martini en una terraza parisina con Centurión.
Inauguramos hoy una nueva sección, en este nuestro Blog Sonoro, llamada "Boulevard de Montparnasse", que pretende ser una ventana abierta al mundo de la música y la cultura francófona.
En una escena musical profundamente influida por el mundo anglosajón, donde las referencias a menudo suelen ser exclusivamente inglesas o norteamericanas, resulta interesante abrir nuevos caminos que conduzcan a otros mundos, a otras sensibilidades, a otras formas de entender las cosas, las personas, el arte...en definitiva, la vida.
A través de esta nueva sección, trataremos de ir acercándoos lo más relevante que se "cuezca" en el mundo francófono (entendido como algo más ámplio que Francia, e incluyendo a paises como Bélgica, Suiza, Canadá, los paises francófonos de África...), esencialmente en el ámbito de la música, ya que es el objeto de este Blog, pero sin olvidarnos de la literatura, el cine, la fotografía... francesa.
Asimismo, este espacio pretende ser un punto de encuentro para el recuerdo de cantantes, canciones y discos, para el re-descubrimiento de nuevos sonidos y emociones, para albergar traducciones, recomendaciones y discusiones en torno al universo de la música francesa.
Sin más preámbulos, queda pues inaugurada esta sección, que espero disfruteis todos tanto como nosotros.