Bitácora 2009-08-03 10:30:42: rwo ha comentado una foto en la Orla 2009-08-02 23:49:47: Lucifer Sam ha comentado una foto en la Orla 2009-08-01 14:15:06: rwo ha comentado una foto en la Orla 2009-07-31 23:09:12: Eleanor ha comentado una foto en la Orla 2009-07-31 15:00:42: rwo ha comentado una foto en la Orla
Agradezco la invitación que me ha hecho don Bobby Fuller, el arquitecto de esto que nos rodea, para colaborar en su sección “ochentistas”. No hay mejor sitio para mí, lo reconozco y asumo, por gusto musical y por anclaje emocional, así que estaré bien aquí. Dice que tiene puestas muchas esperanzas en mí. Espero no defraudarlas. Aunque la coletilla “como Pellegrini en Drenthe” que añadió me hace pensar que voy a salir abucheado más de una vez. En fin, ya se verá. Para que al menos no se me abuchee el primer día, jugaré en corto y sin riesgo; en lugar de arrancar con cualquier pelo de colores y pinta pre-galáctica, por muy grande que sea su música (yo que sé, lean Toyah Wilcox o A Flock Of Seagulls) que genere el rechazo inmediato de aquel o aquella que venga a leer sin haberse quitado aún el prejuicio antiochentero que viene de fábrica genética con la generación actual de pop fans, lo haré con The June Brides. Un grupo tan ochentero como el que más, pero que escuchado hoy no genera el más mínimo rechazo musical, ético o estético. Al contrario, demuestra que muchas de las cosas que gustan hoy ya estaban inventadas hace un cuarto de siglo. Cobarde que es uno, jugando tan en corto. Llámenme Chigrinsky, en lugar de Drenthe. O Josemari Bakero, los más veteranos.
En “Siete novias para siete hermanos”, Liza y Sarah cantan que si te casas en Junio eres novia para el resto de tus días y que aquel con el que lo has hecho será tu alma gemela para siempre. A Phil Wilson le pasó: entre 1983 y 1986 se casó con muy poca gente (a pesar de ser portada del NME, lo suyo acabó siendo una especie de poligamia limitada), pero todos ellos han permanecido unidos a él en los años de vida transcurridos desde entonces. Por los años de los años. Que ya van siendo unos cuantos. Hasta que la muerte les/nos separe.
Y es que es fácil quererle, a él y a su banda. Vean si no:
a) Es un tipo que se negó a aparecer en el famoso cassette C-86 del New Musical Express, por miedo a que lo encasillaran en un determinado tipo de indie-pop... y resultó que la onda expansiva de esa cinta acabó encasillando a cualquier grupo de chicos pálidos y delgados que cantaban sobre sentimientos, incluidos ellos.
b) Los June Brides incorporaron a un intérprete de viola, Frank Sweeney, después de que este se les auto-propusiera como miembro al finalizar un concierto... por la única –y, bien mirado, más que suficiente- razón de que si los Velvet Underground tenían viola, eso tenía que ser bueno.
c) En 1984, rechazaron un adelanto de 100.000 libras de Parlophone-EMI para fichar por una independiente desconocida -que nunca dejó de serlo- por compromiso con el espíritu independiente de hacer música. Llámenles tontos… Ya, esto a muchos les parecerá una decisión snob y poco inteligente… pero me temo que será a los mismos que critican el aspecto sobre-comercial de los 80, las pintas de Spandau Ballet (criticables, no digo que no, pero más por una simple cuestión de buen gusto que por orientación comercial) o los videos de Duran Duran (menudo coñazo el de la selva de Sri Lanka, oiga). Si, esos para los que todo lo que se hizo en los 80 es malo por definición cronológica, aunque luego escuchen a los Editors y a Interpol y se les haga el chichi pepsicola (siempre me ha encantado este símil, aunque ya no recuerdo de que peli es) cuando vienen los Cure y/o Depeche Mode. Ya se sabe, la coherencia no es hoy un valor al alza en las plateas de las salas de conciertos ni en los mentideros pop, ya impresos o virtuales.
d) Muchos años antes del boom de lo que hoy se llama americana (y no hace mucho alt. country) y de que los sanedrines de lo musicalmente cool recuperaran aquí y allá la figura de Johnny Cash para los que necesitan que les busquen las cosas, nuestro amigo Phil ya se atrevió a versionear “Jackson”. La versión es justita –es imposible reproducir la química existente entre Johnny Cash y June Carter- y tiene su truco –el padre de Phil Wilson era cantante de country & western- pero aún así hay mucho de valor visionario y espíritu pionero en esa grabación.
En realidad, Wilson siempre tuvo miedo de que le encasillaran. Y era fácil hacerlo en el contexto en que crecieron y sonaron. Por eso no he escogido las habituales canciones -como “Every conversation”- que se utilizan para ejemplificar su estilo, para que nadie diga: ya estamos con los papaparapapás.
En cambio, aquí les dejo con “The instrumental”, un tema en el que se ven claras sus conexiones con un determinado post-punk caótico que en España también compraron bandas como los Monaguillosh o Polanski y El Ardor. Muy grande el desorden controlado hasta el momento en que entra la trompeta y les dice a todos que se callen. Y se callan, aunque luego vuelven a alzar la voz. Una trompeta bien –y moderadamente- usada en una canción pop es una apuesta segura. También adjunto “Sick, tired and drunk”, fantástico título. Aunque es de la cuerda de la anterior, sirva para demostrar que, aunque algunas críticas de la época los vinculaban a los primeros James (¿?) o a los Smiths (¿¿¿???), a quienes habían escuchado Phil Wilson y su amigo Simon Beesley en un determinado momento inicial de su corta carrera era a los grupos de Postcard Records y a los Psychedelic Furs. Y de ahí salió una mezcla menos arisca o rasposa que lo que entregaban, por ejemplo, Josef K o Orange Juice.
Y “Jackson”, claro. De uno de los mejores duetos vocales de la historia de la música popular, cualquier versión es interesante de escuchar.