Bitácora 2009-08-03 10:30:42: rwo ha comentado una foto en la Orla 2009-08-02 23:49:47: Lucifer Sam ha comentado una foto en la Orla 2009-08-01 14:15:06: rwo ha comentado una foto en la Orla 2009-07-31 23:09:12: Eleanor ha comentado una foto en la Orla 2009-07-31 15:00:42: rwo ha comentado una foto en la Orla
Dan Auerbach - 'Keep It Hid'
29/09/2009
Stuck with the Blues
Dan Auerbach se ha salido de los Black Keys y ha construido una locomotora pesada, sólida. Móntate en ella y llegarás a tu destino. Te lo garantizo.
Igual la primera vez te parece un viaje lento, cadencioso, acostumbrado a la velocidad de la vida moderna. Pero cuando llegues al final del viaje, te quedará la sensación de que debes montarte de nuevo. Hay algo en sus vagones que te ha atrapado, pero no sabes qué es.
Reciclando piezas en tiempos de crisis, ha aportado la estabilidad y la tracción de The Black Keys a su nueva criatura. El conductor, por supuesto, es él mismo, el propio Dan.
Curiosamente, la canción que arranca la locomotora no es la primera. Yo me entiendo. Pinchad " I Want Some More" y comprobaréis como la pesada maquinaria se pone en movimiento, cadenciosa, impregnada de blues pantanoso, sucia. Si no os molesta el coro gospel que viaja en el tercer vagón, podréis disfrutar de "Heartbroken, In Disrepair", y cerrar los ojos mientras os balancéais en vuestro asiento de lado a lado.
Si pasa un revisor con un parecido sospechoso a Tom Waits, guiñadle un ojo cómplicemente y enseñadle vuestro billete. Él a cambio os cantará la canción que le da título al disco, "Keep it hid" (era Dan disfrazado de Tom).
En fin, si os gustan los paisajes pantanosos, grasientos, crepusculares, y el hipnotismo de los lamentos que arranca el blues, disfrutaréis con este disco.
Existen artistas a los que uno, en cualquier conversación informal, puede fácilmente ensalzar y/o defender basándose en simples datos objetivos. Con estos artistas, basta simplemente con aludir a lo fantástico y sugerente de sus letras, a sus increíbles melodías que nunca defraudan, a la sólida carrera que han desplegado, a las enormes influencias que constituyen su legado.... en fin, artistas que en realidad casi parecen defenderse ellos solos.
Después está otro grupo de artistas sobre quienes, y a pesar de tener todo lo necesario para asegurarse una fácil promoción, nos resulta muy difícil argumentar racionalmente. Se trata de ese grupo de artistas, no más de cinco o seis, cuyos discos y canciones nos tienen ganados incluso antes de ser compuestos. Esos artistas que conocen la mágica fórmula para emocionarnos y tocar nuestras fibras más sensibles; esos artistas, en definitiva, que parecen tener la asombrosa capacidad de convertir en canciones nuestros sentimientos más íntimos.
Precisamente esto es lo que me sucede a mi con Dominique Ané, más conocido por todos como Dominique A. Desde aquel lejano momento en el que escuché por primera vez "La memoire neuve", este francés de aspecto apacible e inofensivo no ha dejado de lanzarme dardos envenenados en forma de canción; dardos que hablan mucho de mi y muy poco de él, en realidad.
Dominique A (a quien dedicaremos en breve una amplia reseña discográfica), acaba de lanzar en este 2009 su nuevo trabajo de estudio, intitulado "La musique".
'La musique' constituye, en verdad, un disco doble, al esconder tras el cd que lleva este nombre, un disco adicional (a modo de sorpresa) bajo el nombre 'La matière'. De esta forma, el disco doble llevaría, en realidad, el sugerente y esclarecedor título de "La musique et la matière".
A lo largo de las canciones que lo integran, Dominique nos vuelve a conducir a su particular universo, plagado de temas que ya resultan recurrentes en sus letras, pero sorprendiéndonos en el punto musical, tanto desde el punto de vista melódico como desde el punto de vista de la orquestación.
Y es que si Dominique reinventó en un momento dado la chanson cuando este género se encontraba exhausto y parecía incapaz de ofrecer más creativamente, hallándose condenado a la mera y penosa repetición de los clichés marcados por los grandes, y lo hizo mediante un decidido, valiente y brillante giro al pop, el disco que ahora nos presenta nos muestra un cantautor siempre abierto a nuevas formas de expresión, a nuevos modos de reinventar un sonido, dejándose seducir -por ejemplo- por la música electrónica, adoptando de ella, en su justa medida, los elementos necesarios para crear las bases de la nueva chanson 3.0.
Resultado de todo ello es un excelente puñado de canciones que constituyen el disco, sin lugar a dudas, más accesible del genio de Provins.
Adentrarse en este disco es adentrarse en las reflexiones y obsesiones que, todos los que vamos cumpliendo años y abandonando la "juventud", vamos teniendo, tarde o temprano.
Musicalmente hablando, la contraposición que Dominique realiza entre "La Musique" y "La Matière" resulta evidente, encontrándonos en el primer caso ante un disco más luminoso y dotado, dentro de la sensación general de introspección y cierta amargura que deja el proyecto, de un mayor optimismo, mientras que la segunda parte resulta mucha más oscura y críptica, tanto desde el punto de vista musical como desde el punto de vista de sus letras.
En el caso de 'La Musique', la sucesión de las tres primeras canciones ('Le sens', 'Immortels' y 'Nanortalik') es realmente apabullante y constituye el mejor inicio de disco de cuántos ha publicado el cantautor por el momento. A partir de ahí, el viaje resulta evocador y no necesariamente en descenso, como pudiera pensarse, gracias a las muy buenas 'Hasta que el cuerpo aguante' (evidente guiño a su fiel público español), 'La musique' y Hotel Congress'.
Por su parte, 'La matière' constituye un regalo concebido realmente como tal, al ofrecernos un discurso musical completamente diferente al de su 'compañero', centrado en la experimentación de nuevos sonidos y posibilidades expresivas, alejadas de las canciones que han integrado la carrera del músico francés hasta el mometo. El disco adicional nos presenta un Dominique más íntimo en lo discursivo y más transgresor en lo musical. Encontramos, de esta forma, composiciones que no se encuentran orquetasdas en el estilo propio de la chanson, si no que se sitúan en un espacio más cercano al pop, con toques electrónicos e incluso por momentos, de slowcore.
Como muestra de cuanto les contamos, les dejamos con el video de "Immortels" y, más abajo, para quienes no hablen la lengua de Victor Hugo, con la traducción de su letra. También encontrarán unos links para seguir conociendo a Dominique A.
Flint.
Nunca te lo he dicho, pero somos inmortales. ¿Porqué te fuiste antes de que te lo enseñase?, ¿lo sabias ya?, ¿habías adivinado que había dioses que se escondían bajo nuestros rostros emborrachados?.
¿Sabías que todos los besos recibidos duraban?; ¿que mordiéndonos la boca, el gusto volvía? ¿y que había sangre que no se secaría? Me dabas la mano para beber de esa sangre.
Nunca te lo he dicho pero somos inmortales, inmortales, inmortales...
¿Has pensado a veces que nada terminaría y que, estemos ahí o no, de todos modos, estaríamos?. Y tú que ya no estás aquí es como si estuvieras, más inmortal que yo. Pero te sigo de cerca...
Nunca te lo he dicho, pero somos inmortales, inmortales, inmortales...