Nueva categoría. Sobre los mágicos procesos creativos... Y es que de siempre me ha gustado ver cómo se hacen las cosas... Imagino que es por eso, que a veces me sorprendo viendo atentamente programas de bricolage (capturados de manera casual por mi cetro de hacer zapping, lo juro)... o por ejemplo, viendo con avidez como una megaexcavadora destruye una fachada a zarpazos... Bueno, esto de la excavadora no es precisamente lo que se dice creativo, sin embargo soy de los que piensa que la creación puede empezar perfectamente de la destrucción. Y lo digo por que esto lo he experimentado con buenísimos resultados: Uno de mis cuadros preferidos, nació de la sucia mancha que resultó de borrar un autorretrato, que no debió de haber sido pintado jamás. Quizás deba autorretratarme más amenudo.
Pues eso, proceso creativo de un proyecto de ilustración... Me apetecía desde hacía tiempo realizar un dibujo de peso, con todo lujo de detalles, de volumetría coherente, con luces y sombras muy trabajadas, y de temática dramática pero siempre sin perder la óptica que da el sentido del humor... Algo sobre extraterrestres, que es un tema que todavía no he explorado (poca vergüenza tengo, chiquillo)... Bueno, estas intenciones en un motor de explosión, serían las chispas de las bujías que combustionan la volátil mezcla. Pero como yo no suelo beber gasolina, prefiero agarrar mi lápiz, mi cuaderno anillado de papel prensa, y me pongo a hacer un dibujillo... No tengo una idea clara de qué dibujar, sólo sé que va a ir de extraterrestres. En estos casos, lo mejor es ponerte a esbozar una cara. En tanto que la trabajo, mi mente busca una acción a realizar por el propietario de la cabeza que dibujo... La cuestión es mover el lápiz que él siempre sabe dónde ir. Sin darme cuenta, acierto a encontrar un nudo y un desenlace para el argumento de la ilustración, y entusiasmado termino de esbozar los ritmos principales del invento. El trabajo de encaje es ya historia. (voy que tener que abrir este extenso paréntesis para explicaros, que vosotros sólo vais a ver un fragmento del trabajo; os quiero recordar que para su realización quise meter como ingrediente el humor, y si os enseño un dibujo que todavía no sabe bien explicarse, pues puede ocurrir, como cuando alguien sin gracia cuenta un buen chiste... Así que nada, paciencia para conocer el final. Recuerden que la palabra compromiso es de mis preferidas, así que tranquilos, que yo nunca fallo, acuérdense de La Estrella Errante, La relato de la abdución, y como no, Perroniño... Que me compre quién no me conozca).

Una vez escaneado el bosquejo (por cierto, que nombre genérico más feo, les han puesto a los bebés dibujos) me lo llevo a Illustrator (para los que seáis ajenos a la profesión de pinta-monas, explicar que este es un programa vectorial de la gran firma de software Adobe, y que te permite dibujar a través de las matemáticas, tensionando o destensando líneas parabólicas; la sensación que me da, al menos, es esa). En el illustrator me pongo a hacer lo que se hace en este tipo de programas: Limpiar la ilustración... y es que no hay nada como la línea clara. Una labor que en esencia podría ser catalogada en el grupo de Trabajo de chinos, trabajo de monos o simplemente peluseo del quince. Principalmente debido a que hay que ser disciplinado como un soldado del ejercito prusiano. Todos los elementos los voy creando en orden, esto es, comenzando desde el fondo, y naturalmente acabando en el primer plano. si no lo hiciera así, algunos elementos quedarían enterrados bajo otros cuando diera relleno... el problema es que hay elementos que llaman la atención más que otros, y se cuelan en la fila para ser dibujados primeros, cuando esto sucede, después te pasas un rato reordenando los planos, que para que se hagan una idea, es como deshacer un nudo multiple en un hilo negro. ERCURRAZOPADRE. Pero ocurre que, como sarna con gusto no pica, me dedico a tal menester con rebosante ilusión, y sin la agonía de terminar rápido. El proyecto esta concebido para desarrollarlo en varias sesiones... Es mi mandala particular. Y éste puede ser el tuyo, si tu quieres, claro.

Y sigo metiendo puntos, vectores, más puntos, más vectores... y entre rectas y curvas, el dibujo de líneas se va haciendo, a veces respetando el encaje a lápiz, pero en otras se redibuja sobre la marcha, observen los pirindólos con relleno blanco, que con insolente descaro, escapan de la idea original plasmada a lápiz... quién dijo miedo. También ocurre lo mismo con partes del mecanismo del extraño artilugio flotante del alienígena, así como con detalles del sistema hermético de la escafandra del mismo... compruébenlo si no me creen.
Bueno, chavalotes, por hoy vamos a cerrar el kiosko, que ya está bien lo que se daba... En la próxima entrega: la conveniencia de meter línea expresiva o no, y también espero empezar el color. O sea, la mancha general, y la mancha constructiva de las formas... Aunque quizás hable de musas promíscuas, filosofía pura del garabato. No sé. |