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CUARTO FACTOR DETERMINANTE: NON PLUS ULTRA. EL TOPE FINAL
No sé a ustedes, pero a mi, la explicación que dan las religiones de matriz judaica del paso de las personas por la tierra, me parece muy pobre... Dios se ve de repente con el marrón de probar una remesa de cientos de miles de millones de almas de incierta valía que además, él mismo ha creado... Vamos a ver, ¿No es dios omnipotente? ¿Por qué se dedica entonces a crear cosas imperfectas?... ¿Qué somos, su incómodo trabajo atrasado para llevar a casa?... Pareciera que tiene que rendir cuentas a otro jefe supremo... sino, ¿a qué viene eso de examinar una a una las almas en un banco de pruebas al que nosotros tan sólo logramos llamar "vida"?... Vamos a ver, que los jefes nunca se equivocan, y no por que no se equivoquen, sino porque no tienen que dar explicaciones a ningún subalterno... No entiendo este estricto control de calidad, la verdad... ¿O es que acaso se aburre en el cielo y ésta es su manera de llenar su tiempo de libre?, ¿Qué somos su hobby?... Además está ese detalle del Juicio Final. O sea, que se nos avisa que un buen día la faena se le va a acabar, o que se va a hartar de hacer pruebas de aptitud a sus criaturas, y que encima, va a cerrar el chiringuito con un cabreo del quince, abriendo de par en par las puertas del infierno entre lluvias de fuego, ríos de sangre, estrellas cayendo del firmamento y no sé qué más efectos especiales hollywoodienses... Padre mío, te cuelas tres pueblos con tu actitud inmadura de culpar a terceros, ¿Qué tienes tres añitos?... Te recuerdo, papá, que a nosotros nos duelen las cosas, y que tú nos creaste imperfectos, ahora no nos vengas con empujones y echándonos la culpa de tu ocurrencia... Así que por favor, apechuga con las consecuencias, caray, que así también creo yo un cosmos... En fin... Sea como fuere, esto es lo que hay, y como no hay mal que por bien no venga, para nuestro asunto de hoy nos quedaremos con el detalle recogido en las sagradas escrituras, en el que se observa un final para tan colosal tinglado... Por supuesto, la tónica general de mantenernos desinformados sigue constante, y no se da ningún dato que arroje algo de luz para conocer la fecha en la que ocurrirá tamaño evento... Eso sí, existen unos informes no oficiales por ahí, llamados profecías, al que nos aferraremos como a clavo ardiendo para poder conocer este importantísimo dato de la fecha de caducidad de la creación, dato del todo indispensable para amarrar en buen puerto a este estudio que llevamos hoy entre manos.
Son muchos los vaticinios que tratan el fin de nuestro mundo. A mi me gusta especialmente el basado en el método cronológico maya. En primer lugar por su inmediatez, como quién dice a la vuelta de la esquina. También me atrae su exactitud, detalle éste, muy cómodo para definir los argumentos de mi paja mental. Recordemos que está basado en un acontecimiento astronómico, algo muy serio, señoras y señores... Y eso, a pesar de los escasos medios con los que contaba esta erudita civilización para poder conocer tales asuntos. Una nota de color del todo impagable. ¡Bravo por los mayas!... Así pues, vayamos concluyendo, que es gerundio: Según algunas interpretaciones actuales del Calendario Maya (en concreto, sobre la cuenta larga), el mundo tal y cómo lo conocemos se acaba el 21 de diciembre del 2012. ¡Ole, ole, ole! ¡Qué concreción diáfana! ¡Más claro, agua, oiga...! ¡Esto es una profecía y lo demás son tonterías!... Eso sí, desgraciadamente, no terminaré de pagar la hipoteca de mi casa... Una pena... Una verdadera pena.
Próxima entrega: "Mal de muchos..."
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