Pues ya pasó... El Fallo perdió el hímen de las tablas el pasádo sábado en Conil de la Frontera, en concreto en el Pandorga Festival, un acto que una plataforma de asociaciones locales había organizado para denunciar el crimen que se va a cometer con algunos de los últimos paraísos vírgenes de nuestras queridas costas gaditanas. La historia de siempre: plan urbanístico para cosas (gente) con dinero, Complejos hoteleros, campos de golf, centros de ocio artificiales, ruido, neón, cemento... en definitiva el morcón de la industria turística al que estamos ya habituados. Nada nuevo... Ya saben lo difícil que es disfrutar para algunos de las cosas como en realidad son, el ser humano a bulto (con su puta madre) puede y debe mejorar el paisaje y por supuesto ponerlo más bonito y cómodo para sentirse como dios manda: el centro de la creación. Se garantiza, eso sí, empleo barato y servil para la zona. Caramelos.
Nos lo pasamos bien tocando, aunque nos encontraramos algo perdidos. Como era de esperar no sonaba como en el local de ensayo, el sonido en el escenario no facilitaba la interpretación, cosa que quizás se hubiera podido subsanar un poco más, si se hubiera realizado una prueba de sonido más seria... El público sin embargo, nos contó luego que fuera sonó muy bien. ¡Bravo por el señor de la mesa! Vuelvo a repetir que nos lo pasamos muy bien. Y me atrevo a darnos incluso unos golpecitos en la espalda de buen rollo...
Próximo paso: la maqueta.
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